12 de agosto de 2008

Policiales

Policiales. Se cumplió un año de indefiniciones procesales e impotencia de las víctimas

En la antevíspera se cumplió un año del fatal suceso que conmovió a la ciudad, especialmente a la barriada de avenida Perón al 1600, donde se levantan un complejo de monoblock. Precisamente en uno de los departamentos, yacía el cuerpo de Margarita Herrera, asesinada con un arma blanca por aún manos anónimas.
Más allá del imaginario popular y las conjeturas de los investigadores, en torno a el o los posibles responsables, lo concreto es que a un año del crimen, las indefiniciones procesales como el complejo entramado de contradicciones y complicidades del entorno a la víctima, atentaron con un posible esclarecimiento de uno de los crímenes aún impunes en nuestra ciudad.
Cabe consignar que en medio de las conjeturas o especulaciones, en la causa surgieron miradas encontradas para con quien se considera el principal responsable del asesinato. Más precisamente, para el fiscal Gustavo Morey, el autor del homicidio resultó un menor de edad, en consecuencia resultaba inimputable, lo que implicó el traslado de la causa a la justicia de Menores. Empero, desde allí el criterio difiere de lo definido por el fiscal, siendo que se entiende que no habría pruebas suficientes como para endilgar exclusivamente del hecho al menor en cuestión. Léase que se creía –se cree- que hubo al menos participación de otras personas mayores, en lo que podría circunscribirse bajo una imputación por presunto encubrimiento.
Cabe consignar que también el fiscal considera que habría otros mayores involucrados, los cuales aún no han sido procesados, por lo que se espera juntar más elementos probatorios en tal sentido.
La hipótesis investigativa, entiende a que una vez cometido el homicidio hubo otra u otras personas involucradas al menos a la hora de entorpecer la investigación, especialmente a la hora de modificar la escena del crimen.
Dentro del complejo entramado, también se dejó entrever que reinan serias contradicciones en varios testimonios, especialmente vinculados al entorno de la familia de la víctima, lo que no han hecho más que entorpecer aún más la pesquisa.
Cabe señalar que además del grave suceso al que ha quedado involucrado, el menor acusado ya cuenta en su haber con otros sucesos violentos, aunque de menor envergadura en cuanto al desenlace. Previo al homicidio en los monoblock de avenida Perón, el imputado ya cargaba sobre sus espaldas una causa en el Juzgado de Menores por un hecho delictivo. Pero posterior a la muerte de Herrera también se lo involucró en otro hecho violento que mereció la intervención de oficio de la propia fiscalía.
Para la justicia de Menores, en tanto, las pruebas que pesan no son contundentes para resolver una medida extrema para con el sospechado, en tanto aguarda más precisiones del fiscal, especialmente sobre las posibles complicidades que habrían intervenido en el hecho.

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