16 de diciembre de 2008

Policiales

Policiales. Se desmoronó la coartada del menor y madura el pedido de prisión preventiva

Las primeras incertidumbres y debilidades que los propios investigadores dejaron trascender en torno a las pruebas que pesaban contra el menor detenido, fueron desmoronándose como la mismísima coartada del imputado de 16 años, detenido el sábado por el asesinato del almacenero Luis Cano, en la noche del viernes en el comercio del Barrio Parque El Calvario.
La causa, por el momento caratulada como “Homicidio en ocasión de robo”, contó en las últimas horas con avances significativos, a partir del comparendo de personas que de una forma u otra quedaron implicadas en las pesquisas.
Tal lo adelantado en la edición de ayer, el menor acusado en su declaración dio un pormenorizado detalle sobre sus horas en aquella noche de viernes. Más precisamente citó lugares y personas de las 18 del viernes a las 2 del sábado, imprimiendo así las lógicas dudas en los investigadores sobre la participación del menor en el hecho.
La coartada parecía contundente, dejaron entrever, sin embargo con el paso de las horas la recopilación de nuevos elementos de prueba como la declaración de otro implicado provocaron un cimbronazo en la situación del joven actualmente alojado en el instituto Leopoldo Lugones de la ciudad azuleña.
Dentro de la versión que había dado el menor, identificó a un hombre mayor de edad, quien fue indagado por la fiscal interviniente y desató las sospechas.
Más precisamente el sujeto involucrado introdujo varias contradicciones en su declaración, lo que propinó su aprehensión, bajo el carácter de sospechoso de los hechos investigados.
A partir de allí, el hombre fue sometido a ruedas de reconocimiento de personas, especulándose que sus características físicas tenían similitudes con lo que oportunamente los testigos había descripto.
Conocida su complicada situación, finalmente el aprehendido decidió hablar y su declaración complicó y mucho al menor de 16 años, sin descartarse que a partir de sus dichos continuaran las diligencias hacia otro camino más, independientemente del joven detenido. Según trascendió, el hombre aprehendido (quien no habría sido reconocido por los testigos) y en las próximas horas debería estar resuelta su situación procesal, lo sindicó al joven como el responsable del homicidio, lo que no hizo más que generar plena convicción sobre las sospechas primeras que se tenían.
Con semejante testimonio, se desprende que la fiscal contaría ahora sí con los elementos suficientes como la peticionar la prisión preventiva del joven acusado.
Tal lo detallado en la edición pasada, considerando que existen pruebas suficientes como para su procesamiento, en las próximas horas la fiscal Marsiglio resolverá el pedido de prisión preventiva, para lo cual -de arribar- merecerá una audiencia oral entre las partes.
Cabe reseñar sobre cómo se llegó al menor, que ya en las primeras horas de la madrugada de aquella noche fatal se tenían indicios que motivaron su búsqueda. Hubo un par de allanamientos con resultado negativo, hasta que el de calle Dinamarca se dio con las pruebas que ahora pesan contra el joven.
Principalmente una campera negra, las zapatillas y una mochila en una casa, y un par de anteojos, una remera y un gorro en otro de los allanamientos, serían los elementos que le sirvieron a los investigadores para involucrarlo, con el testimonio de algunos vecinos que dicen haber reconocido dichas prendas en el suceso fatal.

Vecinos con “miedo, impotencia y angustia”
El barrio Parque Calvario atraviesa momentos de “miedo, impotencia y angustia” horas después del homicidio de Luis Cano, mientras trascendieron recientes hechos de inseguridad en la zona y una aparente ausencia de patrullaje policial.
Así lo transmitió ayer Andrea (prefirió no divulgar su apellido), domiciliada en Ezeiza 1.074, una casa lindera al mercado que el viernes se convirtiera en escenario de un conmocionante crimen.
“Me siento muy angustiada, esta vez nos tocó a nosotros, porque así lo vivimos como vecinos. Teníamos una buena relación con Cano, como ama de casa compraba en el lugar, esto le pudo haber sucedido a cualquiera”, relató la vecina en declaraciones al programa “Cada Mañana”, de AM 1560 Tandil.
La señora se dijo presa de “la impotencia y el miedo. Cano era un laburante de la vida, se levantaba muy temprano y la peleaba”.
Sobre la noche fatídica, Andrea recordó que “ese día vine tarde a mi casa, el hecho había ocurrido 20 minutos antes. Tengo una beba de 1 año y pico, gracias a Dios no tuve que experimentar ese momento, porque soy muy sensible”, aseveró.
La mujer habita esa vivienda hace dos años, pero se enteró de ciertos “hechos de inseguridad en la zona durante el último tiempo”. Un robo llamativo fue el que tuvo lugar en un baldío del sector, donde en dos oportunidades ignorados sustrajeron caballos.
El mismo Cano, comprometido con la problemática de la seguridad, “se movilizó para la limpieza de ese terreno que, con sus pastizales, constituía un factor de riesgo”.
Hace poco, el fallecido comerciante le contó a Andrea que “una madrugada no saltó la alarma y le habían entrado ladrones al comercio. Me preguntó si yo había escuchado algo, pero le respondí que no. Me contó que le sacaron las pertenencias por la ventana”.
Posteriormente, ya en relación al asesinato, la entrevistada ahondó: “después del hecho estamos muy shockeados, hay comentarios en el barrio pero yo no me animo a decir nada”, aseguró sobre los rumores que tratan de develar las razones del fatal desenlace.
“Ellos (por la familia Cano) cerraban tarde, argumentaban que el cambio de horario les traía complicaciones, porque debían mantener el negocio abierto hasta más tarde, y corrían más peligro”, agregó la vecina.
Posteriormente, sobre el papel preventivo de la Policía, reveló: “patrullajes por casa nunca veía, realmente ahora, a partir de esta tragedia, nos damos cuenta de eso”.
Por último, la mujer, ama de casa, confesó que “estamos frente a cosas que no podemos entender, cuesta mucho. Por mi familia, los vecinos y Tandil. Esto antes no sucedía, y menos al lado de tu casa, con una persona que lo ves, charlas y compartís”, manifestó para finalmente acompañar en el sentimiento a la familia.
Paralelamente, este medio contactó a otra vecina de la cuadra, quien relativizó el diagnóstico anteriormente descripto porque “la verdad es que nunca percibí que este sea un barrio inseguro. Los robos que yo conozco fueron de rateros, nunca de esta gravedad ni parecido. Yo vivo sin rejas ni alarmas. Obviamente que me solidarizó con la familia y se que le puede tocar a cualquiera”, trazó la mujer desde otra mirada.

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