17 de diciembre de 2008
Tal lo adelantado en la edición pasada, la pesquisa sobre el homicidio en ocasión de robo que resultara víctima el comerciante Luis Cano, en el Barrio Parque El Calvario, recobró significativos avances, a partir de la declaración de un aprehendido que terminó acusando al menor detenido y otro mayor de edad, como los responsables del fatal atraco el viernes por la noche.
Dentro del optimismo generalizado a partir del avance de la investigación, no pocos insisten en preservar la prudencia, especialmente para con el hombre ahora que ha quedado detenido, tras entregarse voluntariamente junto a su abogado particular (doctor Claudio Castaño). Para el primer imputado, en cambio, sí hay coincidencias en que está virtualmente esclarecido la participación del joven de 16 años acusado, quien tras recibir la detención fue derivado al instituto azuleño Leopoldo Lugones.
En exclusiva, este Diario adelantó sobre cómo el menor detenido tejió una coartada que a priori resultaba creíble, especialmente cuando brindó pormenores de lugares y personajes que estuvieron en el lapso de 18 horas del viernes a las 2 del sábado. Sin embargo, una vez iniciada la corroboración de sus dichos, desembocó en la aprehensión de otra persona, identificada como Guillermo Nicolás Sánchez, quien residía en la misma propiedad que el menor.
Sus contradicciones en la declaración indagatoria motivó su aprehensión, en carácter de sospechoso, hasta que por consejo de su defensa, terminó contando su versión. Más precisamente endilgó sobre el fatal suceso al menor ya detenido y otro mayor, reconocido como Mauricio Núñez (25).
Precisamente éste nuevo integrante del circulo de sospechosos promovió la rápida reacción de la fiscal Marsiglio quien solicitó la detención y fue aceptada por el juez de Garantías, José Alberto Moragas. En ese tránsito de diligencias y mientras se practicaban un par de allanamientos en busca de más elementos de prueba, intervino el conocido abogado particular, Claudio Castaño, presentándose como asesor legal del buscado, quien en horas del mediodía (puntualmente a las 13.58) arribó de Azul, donde presuntamente estaba trabajando, y quedó a disposición de la justicia, entregándose voluntariamente.
Liberan al aprehendido
Paralelamente, casi el mismo momento que Nuñez ingresaba a la Seccional Segunda para luego quedar en carácter de detenido, quedaba sin efecto (el tiempo habría expirado) la aprehensión de Sánchez, quien recuperó su libertad aunque seguramente su testimonio resultará clave a la hora de esclarecer el trágico suceso.
Ante su inminente libertad y para despejar toda duda (que aún persisten), el hombre fue indagado nuevamente por la fiscal, a quien le ratificó lo que había relatado en su primera declaración, para así liberarse –al menos por ahora- de su situación procesal.
Para con el detenido Nuñez, ya se abogado defensor se encargó de adelantar que su estrategia será que su cliente su verdad, negando su participación en el hecho y dando cuenta de su estadía en Azul cuando sucedió el homicidio, al igual que incriminar aún más al menor como incluso al mismísimo Sánchez. Agregó el abogado, que incluso Nuñez la única vinculación que tendría que los otros involucrados es haberle prestado su motocicleta, vehículo que habría sido utilizado para trasladarse tras el atraco mortal.
Así las cosas, la fiscal tendrá que deshilvanar un complejo escenario a partir del cruce de acusaciones que surge entre los tres sujetos involucrados. Tal como se informó oportunamente, para con el menor ya estaría prácticamente definido su pedido de prisión preventiva. Para el resto, deberá trabajarse y mucho para lograr incorporar pruebas suficientes como para mantener la detención.
Como se detalló ayer, la causa, por el momento caratulada como “Homicidio en ocasión de robo”, contó en las últimas horas con avances significativos, a partir del comparendo de personas que de una forma u otra quedaron implicadas en las pesquisas.
Cabe reseñar sobre cómo se llegó al menor, que ya en las primeras horas de la madrugada de aquella noche fatal se tenían indicios que motivaron su búsqueda. Hubo un par de allanamientos con resultado negativo, hasta que el de calle Dinamarca se dio con las pruebas que ahora pesan contra el joven.
Principalmente una campera negra, las zapatillas y una mochila en una casa, y un par de anteojos, una remera y un gorro en otro de los allanamientos, serían los elementos que le sirvieron a los investigadores para involucrarlo, con el testimonio de algunos vecinos que dicen haber reconocido dichas prendas en el suceso fatal.
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