20 de julio de 2010
Hace apenas unos días, el Museo Municipal de Bellas Artes de Tandil recibió la presencia del presidente de la Fundación Erzia de Moscú, Mikhail Zhuravlev, y de la directora del Museo de Erzia y vicepresidenta de la fundación Elena Butrova.
En el marco de su llegada, se efectuaron varias actividades, entre otras la presentación de un nuevo libro del artista, edición que contempla un texto alusivo al Mumbat, escrito por la profesora Indiana Gnocchini y que será editado en cinco idiomas que incluyen el castellano. Asimismo, se proyectó un material documental que introduce en la vida y obra de este referente ruso-argentino.
La muestra de sus esculturas patrimonio del museo de Tandil y proyección del material en sala, permanecerán en galería para deleite del público hasta el día 25 de julio en Chacabuco 357.
El Mumbat es un espacio que, a través de su historia en continúa construcción, de los circuitos y flujos de comunicación, reinstala la necesidad de crear redes y fortalecer al mismo tiempo su identidad. Este ámbito dinámico y educativo socializa el valioso patrimonio que atesora desde sus inicios, cuando aún fuera Academia y Museo de Bellas Artes – inaugurado el 8 de diciembre de 1938-.
Stepan Erzia, el “Rodin ruso” como lo solían llamar, arribó a nuestro país en el mes de abril de 1927, con la ayuda de quien fuera por entonces presidente de la Nación, Marcelo Torcuato de Alvear. Éste era un asiduo concurrente a exposiciones y se lo veía frecuentemente en el Café Tortoni, sitio de reunión de artistas y escritores. De acuerdo a publicaciones halladas, había conocido a Stepan en París en una de sus muestras.
En su estadía en aquella ciudad, el artista se vinculó con muchas personalidades, entre otras, con quien fuera luego su mecenas por un año, Antonio Santamarina, diputado provincial y nacional por Buenos Aires e intendente de Tandil entre 1914 y 1917. Además de su función pública mantuvo una gran pasión: el amor por el arte, que lo impulsó a ser un destacado coleccionista y presidente de la Academia Nacional de Bellas Artes (…).
Si bien se sabe por diferentes publicaciones que la intencionalidad de Erzia era la de permanecer por un corto período en nuestro país, el descubrimiento de materiales nuevos como el quebracho y el algarrobo, tal vez evocativos del terruño de su infancia rodeado de robles y esbeltos abedules, lo motivaron a persistir en esta tierra que lo adoptó. Sumado a ello, seguramente, el apoyo recibido por quienes admiraron su obra que desarrolló en diferentes ámbitos, inclusive llegando a convertir su gran caserón de Juramento 1434 en un museo (…) Es precisamente J. Manochi, quién gestionó en la década del 30, la donación de las tres obras de Stepan Erzia, cuya fundición fuera realizada en el taller de Hugo Canpagnola, de la Capital Federal y costeada por la antes nombrada Sociedad Estímulo de Bellas Artes de Tandil. Las tres cabezas, tituladas “Mi hermana”, “Hombre” y “Tristeza”, reproducen obras modeladas durante el periodo europeo del escultor.
En nuestra ciudad serrana recibió la hospitalidad de aquel mecenas, que lo presentó en los círculos artísticos del lugar y le ofreció su casa como morada.
La intensa actividad de Stepan lo llevó a participar de salones de nivel provincial y nacional, como invitado especial, algunos en la localidad vecina de Mar del Plata.
Es sabido por diferentes testimonios de su cálida amistad con Benito Quinquela Martín, otro asiduo visitante del Museo de Tandil (…)
Esta feliz iniciativa del Fondo de Arte “Stepan Erzia”, que incluye cuatro apreciables proyectos que acrecentarán los enlaces culturales entre Rusia y Argentina, ha permitido revisar una época fecunda del arte nacional y el aporte de los artistas inmigrantes.
Por Indiana Gnocchini, directora del Mumbat.
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