26 de enero de 2015
Las empresas, en rigor, habían reclamado vía libre para subir los precios un 12,5% y quería que fuera ya desde el mes que viene.
Es el primer incremento del año, aunque los directivos de las firmas sostienen que todavía deben compensar incrementos de costos que, por inflación e incorporación de obligaciones prestacionales, tuvieron en 2014.
En ese año, los bolsillos de los afiliados a planes de salud sufrieron un aumento acumulado de 28,5 por ciento. El último ajuste, también de 4 por ciento, fue reciente: llegó con las cuotas de diciembre pasado.
La nueva autorización que otorgará la Superintendencia de Servicios es en respuesta a un pedido hecho por representantes de la actividad en una extensa carta que, a mediados de diciembre, hicieron llegar a los ministros de Economía y de Salud, Axel Kicillof y Juan Luis Manzur; a la superintendencia de Salud, Liliana Korenfeld, y al secretario de Comercio, Augusto Costa.
En esa nota -que firmaron directivos de prepagas, clínicas, centros de diagnóstico y farmacias- se advertía sobre los efectos negativos en la calidad de las prestaciones, derivados de la insuficiencia de recursos que las entidades dicen tener. Se expresó que la situación era "acuciante" y se afirmó que era necesario un incremento de 12,5% en las cuotas "como mínimo y a cuenta de los mayores importes solicitados por cada una de las entidades".
Además, la carta reconocía un ajuste del sector privado de salud en las variables que las empresas pueden manejar: los honorarios profesionales, las remuneraciones del personal fuera de convenio, el pago de obligaciones fiscales (muchas clínicas del país suman desde hace años deudas impositivas amparadas por una ley que impide embargos) y el estiramiento de los plazos para el pago a proveedores.
Por su parte, los prestadores tienen previsto reunirse esta semana para evaluar la situación, según afirmó Jorge Cherro, presidente de la Asociación de Clínicas, Sanatorios y Hospitales Privados (Adecra).
Esas entidades les reclaman a las prepagas un incremento en los aranceles por los servicios que dan a los afiliados y, según Cherro, en 2014 hubo un desfase entre las subas de costos y de ingresos que llegó a 12 por ciento.
En septiembre pasado, las clínicas llegaron a anunciar que cobrarían copagos a los afiliados a prepagas, como una medida de protesta porque no conseguían mayores ingresos. El Gobierno logró frenar la acción, bajo la promesa de crear un espacio de discusión sobre la problemática sectorial. Luego, Costa ofreció a los directivos acceder a créditos blandos y subsidios para mantener empleos. Pero en el sector se considera que esas alternativas no ofrecen una solución de fondo, que evite o atenúe los reclamos constantes por alzas de cuotas.
Lo elaboró el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) y fue financiado por el BID. Sobre 31 distritos, Tres de Febrero fue el municipio mejor ubicado, seguido por las ciudades de Córdoba y Santa Fe.
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