17 de diciembre de 2011
Ayer a la mañana, un ruidoso corte de calle, con banderas y redoblantes copó la esquina de Arana y 4 de abril, frente a la Secretaría de Desarrollo Social, donde el Sindicato de Trabajadores Municipales y las trabajadoras sociales protagonizaron el segundo día de paro tras el desplazamiento de la profesional Nancy Enriquez. Guillermina Cadona, funcionaria del Ejecutivo, pasó a ocupar la Dirección Comunitaria y la movida enervó a los graduados de la carrera. Incluso el Colegio Profesional de Trabajo Social se plegó a la protesta.
Lo cierto es que Miguel Lunghi, al asumir su tercer mandato, intensificó la colocación de sus alfiles políticos en puestos claves de las áreas, lo que implicó el corrimiento de personal de carrera con más de 20 años de experiencia.
"No entendemos, si todo es transparente porqué el intendente quiere personas de su confianza", disparó ayer Roberto Martínez Lastra, secretario general del gremio, dejando entrever el fantasma del caso Hidalgo, que destapó la olla de las irregularidades en Desarrollo Social, un área que no para de sumar conflictos y suspicacias.
Enriquez estaba cumpliendo con la coordinación de centros comunitarios "sin cobrar absolutamente nada. No queremos que esto se repita en otros lados", dijo el sindicalista, presente en la marcha.
De todos modos, el secretario Oscar Teruggi le ofreció a la profesional distintos destinos, pero no fueron aceptados. Entonces decidió notificarla sobre su nuevo espacio laboral, un centro comunitario barrial. Esta medida fue rechazada de plano por el conjunto de sus colegas.
"Dicen que necesitan una reestructuración para tener gente de confianza, ソgente de confianza para qué?, acá hay que poner trabajadores que cumplan sus deberes y obligaciones. Si quieren poner a su gente que la pongan, pero que no toquen a los compañeros de carrera", fustigó Martínez Lastra.
Para el sindicato, esta decisión encarna un "capricho", y fue más allá al sostener que "el problema más grande que tiene el Ejecutivo es haber nombrado tanto personal político si no cumple con el pedido salarial del 30 %", remarcó el secretario general.
"Ellos quieren la multifunción, es decir, que un trabajador haga de todo pero que no cobre por eso", criticó.
Y señaló que el Gobierno, si quiere cambios estructurales, "que los haga con el consentimiento del gremio, y no corriendo una sola compañera".
Lastra exclamó que "todas las áreas hoy están enervadas por la cantidad de gente que entró en las distintas áreas. Mientras nos den el 30 % del salario y deroguen la ordenanza 10.823 no hay inconveniente. Pero cuando el intendente sube las tasas explique que es para pagarle a sus funcionarios y que no nos eche las culpas a nosotros. En el presupuesto puso 6 millones de pesos para aumentos salariales, si lo dividimos por 2.000 municipales, no nos queda absolutamente nada, cuando pone 2 millones para 50 personas de las canteras, es desproporcionado".
Aclararon que la medida de fuerza es por tiempo indeterminado, y si el fin de semana no surgen instancias de negociación, continuarán protestando desde el lunes.
TERUGGI: "LA MEDIDA DE FUERZA ES IRRACIONAL"
Oscar Teruggi, secretario de Desarrollo Social, calificó la medida de fuerza como "irracional" y aseguró que le descontará los días no trabajados a las empleadas que adhirieron al paro.
En diálogo con LA VOZ, el funcionario aseveró que las trabajadoras sociales venían en estado de asamblea desde que comenzó la semana, por lo que adjudicó la huelga a cuestiones salarial que van más allá del corrimiento de Enriquez.
"Ir al paro por tiempo indeterminado por el movimiento interno de un trabajador es desproporcionado", retrucó Teruggi.
Defendió la designación de Cadona como directora del área hoy en controversia, puesto que es un "cargo político" que dispuso el intendente "apoyado por la ciudadanía con el 54 % de los votos". "Qué pasaba si ganaba Auza y decidía terminar con la descentralización, ソiban a hacer un paro?", se preguntó Teruggi.
También descartó que la solución al conflicto pase al Ministerio de Trabajo, puesto que el municipio "no violó ningún derecho del personal".
"Los canales de diálogo están abiertos, somos optimistas, tenemos voluntad de conversar, pero es muy difícil cuando del otro lado van a un paro por tiempo indeterminado", justificó el funcionario lunghista.
Al mismo tiempo, reiteró que "no existe el cargo de coordinador, Nancy Enriquez cumplía una función distinta a la de otras compañeras".
Según Teruggi, Enriquez "no aceptó ninguno de los lugares que le ofrecimos. Entonces la notificamos del nuevo destino, el centro comunitario de un barrio, lo cual no aceptó".
También dijo que algunas trabajadoras sociales no se plegaron a la huelga al tiempo que señaló: "las trabajadoras sociales pretenden una remuneración diferenciada al resto de los profesionales de la planta comunal".
"Ellas estuvieron en asamblea permanente toda la semana, y es particularmente un sector movilizado", adujo Teruggi.
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