4 de abril de 2026
Vanesa Peralta es la impulsora de Señas del Alma, una asociación en la que se enseña lengua de señas en Tandil. A través de la enseñanza han podido concretar el armado de un coro que les ha dado muchas satisfacciones. Hoy en La Lupa Random conocemos un poco más de la historia de Vane y su trabajo incansable por dar a conocer el idioma.
por
Lorena Medina y Florencia Pendas
"Quedé con hipoacusia desde el año y medio de vida, por
una otitis mal curada y con el paso de los años la sordera se me va
incrementando un poco más". Así comenzamos la charla con Vanesa y de algún modo
abrimos el enorme abanico de posibilidades de necesitar saber cómo
comunicarnos. Para muchas personas la frase que reza: "en algún momento te
puede pasar que lo necesites vos o alguien que querés", es un disparador para
entender la importancia o urgencia por hablar de un tema. Y eso nos pasó con
ese arranque de nota, porque, claro, los sordos o personas con dificultad en el
habla, no sólo son aquellos que nacieron con esa condición, sino que hay muchos
factores que pueden provocar, por ejemplo, sordera.
"La lengua de señas llego a mi vida cuando ya era grande.
Yo fui la escuela 1, después a Polivalente, pero en ese momento se estudiaba el
profesorado y mi sordera y l dificultad en el habla fue un gran obstáculo, no
pude seguir ahí y terminé secundario en la Media 3, donde me contuvieron mucho",
cuenta Vanesa.
La lengua de señas, llego para ella, como para muchos de
nosotros, a través de la cantante Patricia Sosa. "Un día vi el video de Aprender
a Volar de lengua de señas y me quedé con eso. En el 2003 vino una asociación
de Mar del Plata (que ya no existe más) a dar una clase, me anoté y desde ahí no
paré más".
"En el 2009 abrí Señas del Alma Tandil, en la que además de dar clases formamos un coro de Lengua de Señas y hemos tenido el honor de cantar con Patricia Sosa, Abel Pintos, Jorge Rojas, Pablito Ruiz, Alex Ubago", nos relata con orgullo.

"Hemos tenido alumnos con toda clase de discapacidad, o personas que escuchan normalmente y que utilizan mucho la lengua de señas para su trabajo, como el caso de trabajadores de la salud, acompañantes terapéuticos, tuvimos también alumnos no videntes y familiares de personas sordas", comienza contando Vanesa en la sede de Señas del Alma, en Chacabuco 1121.
La lengua de señas no es un idioma que pueda aprenderse
de un día para otro y, además requiere de una actualización permanente. "Yo estudio
constantemente porque la Lengua de señas se modifica todo el tiempo, como
cualquier otra lengua, agrega palabras y cambian los dialectos por eso hay que
estar atentos y actualizados. Además, la lengua de señas que utilizamos acá, no
es la misma a la que utilizan en otros países o regiones".
"En esta lengua es muy importante la coordinación de las
manos, pero, sobre todo, la memoria porque si bien hay movimientos que
significan una palabra, hay que tener en cuenta el sentido o el contexto que se
le va a dar a la frase, porque eso lo modifica. Por ejemplo, si yo digo 'morir
de amor' por algo del sentir, la seña es otra, porque no hablo de morir literal".
Para Vanesa es importante esta aclaración porque la gente
cree que es algo fácil de aprender y tal vez eso frustra un poco a la hora de
llegar a Señas del Alma y darse cuenta de la complejidad.
Ella constantemente trabaja para darle a Señas del Alma
y a sus alumnos el encuadre de importancia que merece "el año pasado me fui a la
Asociación de Sordos de Buenos Aires (ASAM) y ahora trabajamos en conjunto, tenemos
nuestros libros que se van actualizando, son cuatro libros (como manuales o
diccionarios) y además los alumnos cuentan con la certificación de esa asociación
cuando completan el curso".
En su vida cotidiana, Vanesa se maneja bien, y también se apoya en el habla, pero no siempre es así, lo que también la lleva a tener conocimiento de las dificultades que enfrentan a diario las personas con discapacidad en la ciudad. "En Villa Italia donde vivo, ya me conocen. Pero cuando voy a un negocio nuevo, o al banco, es un poco más dificultoso. Lo que sí fue terrible para nosotros fue la pandemia, si era difícil para ustedes entenderse, imagínense para un sordo, no poder leer los labios", recuerda.
Con respecto a las estadísticas en la ciudad, la responsable de Señas del Alma, cuenta que "en Tandil no sabemos cuánta gente sorda hay, hace años por el 2010, había más de 60 familias, creemos que ahora hay muchas más. Porque no es sólo el que nace con una condición de sordera o que le provoque una sordera o una dificultad en el habla, sino enfermedades que les dejan como consecuencia una sordera, con complicaciones en el habla o tratamientos, como la traqueotomía, por ejemplo".
Una vez más, una Lupa Random que nos hace reforzar la
idea de replantear la verdadera inclusión. La necesidad de crear condiciones en
las que todos podamos sentir que tenemos igualdad de condiciones y de
oportunidades para desempeñarnos y convivir sin desigualdades.
Contacto
Facebook Señas del Alma Tandil
IG @senasdelalma
Chacabuco 1121
Whatsapp: 2494482304
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