7 de abril de 2013
El boxeador tandilense Sergio Escobar logró en la noche del pasado viernes coronarse campeón argentino superpluma tras derrotar por nocaut técnico en el tercer asalto al misionero Vicente Martín Rodríguez y así tomarse revancha de la derrota sufrida ante el mismo rival el pasado 20 de julio de 2012.
La enorme diferencia entre uno y otro que justificó el contundente resultado hay que encontrarla en la cabeza y en el enfoque de un objetivo supremo sobre el ring. “El Loco Lima” (30 años, 58,750 kilos23 victorias, 19 derrotas, 2 empates, 8 KO) se viene preparando desde hace tiempo y subiendo muy seguido a los cuadriláteros enfrentando a los mejores para aquilatar un interesantísimo roce para esta dulce realidad que hoy lo abraza.
Mientras tanto, “El Mono” (28 años, 58,700, 36-4-2, 20 KO) hacía siete meses que no combatía y tiene sus pensamientos “distraídos” en otras actividades económicas, como la conducción de un taxi para sustentar el día a día y el arrendamiento de un camión propio, todo, claro está como fruto de su actividad pugilística.
En el primer round el de Tandil le encontró rápidamente la medida a su rival, al plantarse de contra, abrirle el ring hacia su propia derecha para no chocar contra la poderosa mano diestra de Rodríguez y manejar desde afuera con sus punteos lineales. Y cuando “El Mono” buscaba acortar distancias arrebatadamente, el bonaerense lo esquivaba, visteaba y lo contraatacaba certeramente con ascendentes quirúrgicos con neta llegada a la endeble quijada rival. Pese a que el misionero acertó con un espasmódico potente cruzado zurdo a la quijada, fue Escobar quien se lo bancó a pie firme y cerró mejor el primer capítulo con un arma que terminó resultando letal: el gancho de zurda a la zona hepática. Así el tandilense cerró un primer round estableciendo nítidas ventajas y avisando que no había ido a pasear a San Vicente.
En el segundo, el arresto final del Rodríguez le permitió acortar las amplias diferencias que había establecido su oponente en un primer minuto y medio de alto vuelo pero que no logró sostener en todo el asalto. Escobar había prevalecido en el primer tramo de ese segmento con aciertos curvos, cruzados y ascendentes tanto al rostro como a los planos bajos. Sin embargo, en un rapto de suficiencia mal interpretada, el pupilo de Vega decidió cambiar erráticamente de estrategia y probarse el mentón al mostrárselo indebidamente a un púgil que, como Rodríguez, siempre tira sus golpes de poder a fondo en cada ocasión de la que dispone.
Así fue que el norteño clavó un uppercut de derecha con neta llegada, acompañado por un gancho derecho a la zona basal que castigaron, en parte, el abrupto estatismo de quien, a la postre, sería el vencedor.
Escobar salió a “comérselo crudo” a su oponente, pero con los ojos bien abiertos y con la inteligencia necesaria para pegar y no dejarse pegar. De esa manera, con mayor velocidad de traslación y ejecución, Escobar dio el paso atrás, dejó pasar un arresto de Rodríguez con “pifiada” llegada y arremetió con furia y puntería para derribarlo por primera vez en el comienzo del 3er y definitorio capítulo. Un cruzado de derecha a la quijada fue “el” golpe que abrió la definición categórica. Obnubilado, el misionero se adelantó por inercia y el bonaerense ajustó un gancho ascendente de zurda que se clavó como un puñal en el plexo para culminar su obra con otro similar sobre el cinturón. Perdido por perdido, Rodríguez fue a jugarse su suerte y tiró un par de mandobles, abriendo su ya desmañada guardia para dejarlo a merced de réplicas letales. Éstas no tardaron en llegar por parte de un lúcido y lucido Escobar que lo tiró nuevamente con un gancho de zurda a la zona hepática acompañado de un cross diestro a la cara. El segundo conteo del tercer hombre y un dolorido Rodríguez que se levantó a puro orgullo pero ya sin respuestas mentales ni anatómicas le abrieron la puerta a la definición a un Escobar que, ni lerdo ni perezoso, la consiguió con otro ascendente de recorrido curvo “al hígado”. Este nocaut conseguido ante un rival de renombre en el campo nacional y latino le abre a Sergio Escobar una puerta de par en par para intentar un despegue en esos planos, se entiende, que, pese a sus irregulares números, no sería nada extraño que se produzca.
Fuente: Enrique Rodríguez
Fotos: www.ganchoycross.com.ar
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