30 de enero de 2012
Continúa en el área de terapia intensiva del Hospital Municipal Ramón Santamarina José Máximo Avilés(75), quien fuera salvamente golpeado en oportunidad del asalto ocurrido en el domicilio de Kramer 131 el martes pasado.
La esposa del herido, Silvia Esther Cestona(78), detalló que José Avilés sigue en coma farmacológica y con respirador artificial.
La policía busca a tres jóvenes, aunque por los datos aportados por la mujer, sólo cuenta con un dictado de rostro, puesto que Silvia Cestona no advirtió a los agresores de su esposo.
Respecto a la brutalidad del hecho, el subcomisario Rubén Frassi señaló que “se hace muy difícil determinar si hubo inteligencia previa o no. Seguramente que algo hubo, porque sino no van a golpear tan salvajemente a estas personas. De todas formas, todo depende de la situación porque estos hechos se suelen dar cuando se produce algún tipo de resistencia, o sino también de los delincuentes porque hay algunos que son pacíficos y otros que no”.
Asimismo, sobre el estado en que estarían los delincuentes, añadió que “por la brutalidad con la que actuaron estas personas, estimo que podrían haber estado bajo el efecto de alguna sustancia, sea droga o alcohol”.
Después del hecho, versiones daban cuentas que alguna persona había “vendido” el dato de que dentro de esa vivienda estaba la plata. En tal sentido, el subcomisario Rubén Frassi sostuvo que “cuando suceden estos tipo de casos esa versión es la que suele circular. Inclusive, muchos delincuentes la usan para apretar a los dueños de la casa para que den la plata. Sin embargo, actualmente no hay certezas sobre si hubo inteligencia previa o no”.
HECHO
Como se informó, el martes 24 un matrimonio mayor fue sorprendido alrededor de las 7 de la mañana. En la oportunidad José Máximo Avilés fue atacado cuando se encontraba en el lavadero de la casa y de inmediato, uno de los tres delincuentes inmovilizó y comenzó a golpear a Silvia Cestona, quien estaba en el baño.
La mujer fue llevada al dormitorio, donde la obligó a arrodillarse para golpearla reiteradamente mientras le exigía que le informara sobre el lugar donde guardaba el dinero, porque contaban con un dato de un familiar que “los había vendido”.
Los delincuentes maniataron al hombre y a la mujer, los llevaron a la cocina y los tiraron al piso, a la vez que los golpeaban continuamente, reclamando la entrega de plata.
En la parte superior del placard del dormitorio matrimonial, encontraron la plata que las víctimas tenían como ahorros, algo más de 10.000 pesos.
No conforme con ello, mojaron a ambas víctimas y tras cortar el cable de la radio que estaba en la cocina, amenazaban con “picanearlos”, si no entregaban el dinero que había en la casa. A su vez, uno de los delincuente con cuchillo, comenzó a cortarle mechones de pelo a la mujer, amenazándola con rasurarla si no decía donde tenían guardada la plata.
Tras alzarse con el dinero, los tres delincuentes que actuaron a cara descubierta y no llevaban armas de fuego, se retiraron del inmueble, sin que nadie haya observado nada.
Luego de permanecer inmovilizados, por más de una hora, fueron liberados por un joven que estaciona el auto en el terreno de las víctimas y escuchó los pedidos desesperados de auxilio de la mujer.
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