18 de julio de 2008
Por Guillermo Fernández
La decisión del cuerpo técnico del fútbol menor de Santamarina de no entrenar hasta que la gerenciadora no pague lo que le deben, desató otro grave inconveniente que afectó directamente a la formación de los jugadores menores de la institución, que son el futuro del Aurinegro.
Ante este panorama la empresa, en vez de salir a dar la cara y clarificar lo que está pasando, optó por el silencio absoluto. Los celulares de Martín Gorozo, coordinador en Tandil del gerenciamiento, jamás fueron atendidos ante el requerimiento de este medio, al igual que el de Marcos Martínez y Norberto D’Angelo. Quizás esta negativa para con este Multimedios, sea por la crítica efectuada de un tiempo a esta parte sobre como venían desempeñando sus funciones, situación que hasta fue tomada en una oportunidad, como un tibio argumento como para alejarse.
El tiempo pasó y la situación lejos de cambiar, empeoró. Nadie explica nada, la deuda sigue estando y aquella promesa de armar un equipo para luchar por los primeros puestos va cambiando lentamente en conformar una plantilla como para conservar la categoría y nada más, si es que finalmente se interviene en el certamen federal.
Al menos eso lo demuestran las últimas acciones. Del listado original de refuerzos entregado a la prensa, no llegó nadie. Anunciaron el arribo de Sepúlveda, cuando aún nada estaba hecho y finalmente el jugador no arribó. Se dijo que la deuda “era solo de diez días” (NdR: lo manifestó D’Angelo a este Multimedios) y se transformó en largos meses. A esto hay que sumarle que por decisión de la gerenciadora se desmanteló la base del último equipo, con algunos jugadores que fueron cesanteados y otros que decidieron irse para buscar un cambio de aire. Sin olvidar que dieron de baja a dos futbolistas que después fueron a buscar. La grave situación económica también originó que Serfaty no se sumara porque averiguó los enormes inconvenientes que hay en los pagos.
En líneas generales el gerenciamiento es un rotundo fracaso, con la empresa original que llegó a Tandil presentándose en concurso de acreedores y con una nueva razón social que no brindó hasta el momento las garantías económicas mínimas indispensables.
El silencio genera incertidumbre en aquellos que quieren de verdad al club y en aquellos que han dejado parte de su tiempo trabajando para verlo crecer. Hoy Santamarina es solo una camiseta de fútbol, conducida por gente foránea que no conoce de sentimientos, que no sabe del amor que mucha gente tiene por esos colores y que no vivió en carne propia lo que es perder todo y volver a resurgir de las cenizas.
La deuda existente, el silencio, la poca confianza con la que cuentan, el contrato que aún no se renovó con la nueva razón social y la escasa llegada de refuerzos, abren un enorme interrogante sobre si la empresa continuará trabajando en Tandil. ¿Seguirán?, es la única pregunta que se hacen muchos.
VUELVEN A ENTRENAR
Las categorías menores del fútbol de Santamarina volverán hoy a entrenar. Un nutrido grupo de padres se harán cargo de las divisiones menores a partir de este mes. Consultado Raúl Escudero, manifestó que se le garantizarán los sueldos a los profesores y que entre hoy y el sábado se le abonará el sueldo de este mes. La gerenciadora para saldar el total o parte de la restante deuda prometió que enviará un cheque en el día de hoy.
Una vez más los padres se pusieron al frente y lograron entre todos encontrarle al fútbol menor una solución para que los más chicos puedan volver a entrenar y jugar.
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