3 de agosto de 2023
La gimnasta estadounidense Simone Biles, siete veces
medallista olímpica y que no participó en ninguna competencia desde los Juegos
de Tokio en 2021, volverá a competir el sábado en un evento en Chicago que
podría ser su primer paso hacia París-2024.
Biles se tomó un largo tiempo para concentrarse en su
salud mental, un desafío para los deportistas de alto nivel que Biles logró
colocar en la palestra internacional durante su actuación en Tokio.
La prodigiosa gimnasta de Columbus (Ohio), de 26 años,
acudió a Japón como una de las grandes atracciones de los Juegos, donde se
esperaba que coronara su legado con otra asombrosa cosecha de medallas como la
de Rio-2016, donde se colgó cuatro preseas oros.
Biles, considerada una de las mejores gimnastas de la
historia, se tuvo que conformar en Tokio con una medalla de plata en el
concurso general por equipos y una medalla de bronce en la barra de equilibrio,
informó la agencia de noticias francesa Afp.
El bloqueo de Biles, que confesó sentir "el peso del
mundo sobre mis hombros", la llevó a renunciar a la mayoría de pruebas
apelando a su salud mental, pero también a su seguridad física.
Biles aseguró que había sido víctima de un fenómeno
conocido como "twisties", que provoca que las gimnastas pierdan el
sentido de la orientación cuando están en el aire y se arriesguen a malas
caídas y lesiones.
"Es la sensación más loca de todas. No tener ni un
milímetro de control sobre tu cuerpo. "Lo que da aún más miedo es que,
como no tengo idea de dónde estoy en el aire, tampoco sé cómo o sobre qué voy a
caer", explicó Biles en 2021.
La decisión de tomarse un largo descanso, priorizando su
bienestar a la competición, fue considerada un momento decisivo para la lucha
contra los prejuicios en torno a la salud mental en el deporte de élite.
En ese período Biles también contrajo matrimonio con el
jugador de fútbol americano Jonathan Owens, de los Green Bay Packers.
Tras confirmar el mes pasado su regreso a la competición,
Biles explicó que sigue recibiendo terapia que la ayuda a "manejar el
aspecto mental" de su actividad.
"Mucha terapia, voy una vez a la semana durante casi
dos horas", escribió en Instagram. "He tenido tanto trauma que poder
trabajar en algunos de esos traumas y en la curación es una bendición".
En otro doloroso episodio de su carrera, Biles estuvo
entre las decenas de gimnastas de élite que sufrieron abusos sexuales a manos
del médico del equipo estadounidense Larry Nassar, condenado a décadas de
cárcel por estos delitos.
En una entrevista con sus seguidores en Instagram el
pasado fin de semana, Biles afirmó que había dejado atrás su miedo a los
"twisties", aunque admitió que padeció nervios al volver al gimnasio.
"Cuando los 'twisties' ocurren, vas directamente al
gimnasio y trabajas en ello. Me tomé más de un año de descanso y ENTONCES
volví... Me quedé petrificada. Pero estoy bien. Vuelvo a girar. Sin
preocupaciones. Todo va bien", recordó.
El U.S. Classic de Chicago es un evento fructífero para
Biles en el pasado. En 2018 ya utilizó esta competencia para regresar a escena
después de tomarse un largo descanso tras los Juegos de Rio y después se colgó
dos medallas de oro en los Mundiales de 2018 y 2019.
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