11 de julio de 2026
Que un profesor sea golpeado salvajemente por un estudiante dentro del aula, tiene que ser un antes y un después. Ese golpe debe, de alguna manera, interpelarnos a todos. Las múltiples fracturas en el rosto de Gastón Valdez, docente de música, tienen que representar un 'basta' e impulsar la necesidad de que todo cambie. Hoy en La Lupa Random, charlamos con el profe de música que se recupera de las heridas físicas e intenta acomodarse emocionalmente, a esto que aún no entiende y espiritualmente intentando que no siga afectándole la falta de humanidad de agresor. Pero con el profundo deseo de que "esto sirva para que todo cambie".
por
Lorena Medina y Florencia Pendas
Gastón Valdez tiene 37 años, es músico y profesor. Hizo el
secundario en Normal, se decidió por el camino de la música y se recibió en el
Conservatorio de nuestra ciudad. El "Colo" tan querido por sus compañeros del
amplio mundo de las artes y la música en particular, como en el ámbito docente,
donde se desarrolla hace casi 15 años. Siempre buscando propuestas que atraigan
a "los pibes", escuchando sus gustos musicales y adecuando los contenidos de
las clases, con el fin de captar la atención de la mayoría.
El 1 de junio la vida de este profesor que intentaba
hacer de sus clases en un curso del sexto año del Colegio San José, un espacio
confortable para los estudiantes, cambió para siempre, cuando precisamente un
alumno lo golpeó de una manera tan certera como salvaje y le provocó múltiples
fracturas en la cara.
"Lo primero que sentí fue no entender qué me había pasado,
y mucho menos porqué. Impotencia, enojo...como incredulidad", recuerda Gastón
mientras compartimos unos mates en su cuarto de música, hoy convertido, más que
nunca, en su sitio de resguardo.
Días después de la agresión, pudo ser operado, debieron hacer
una reconstrucción con placas de titanio y ahora encara la recuperación. "Físicamente
estoy bien pudiendo salir un poco más, la sensación de encierro no me gusta. El
médico me indicó kinesiología y en un mes más, tengo que hacerme una tomografía
de control, ahora no, porque tengo muy inflamado todavía. Me preocupa la movilidad,
estoy empezando a cantar un poco, pero despacio y siento extraño el movimiento.
De todos modos, el médico me dijo que es normal", cuenta Gastón.
Nuestra idea de entrevistarlo era poder contar en La Lupa
Random las emociones del después. Los sentimientos de una persona que estando trabajando
en un supuesto ambiente seguro como una escuela, termina siendo víctima de un
estudiante.
Porque mientras se recupera físicamente, ¿Qué pasa con
las emociones? ¿Cómo se transita un proceso penal en el que está envuelto de
manera involuntaria? ¿Cuáles son sus deseos?
Gastón está seguro de que "esta situación, es una invitación
a pensarme. Revisar donde pongo la energía, en qué lugares, con qué gente, qué
cosas uno tiene ganas de hacer. Me freno para ver qué tengo alrededor. Lo sentí
como una pandemia, así que ahora me estoy reencontrando". "Valoro mucho la
gente que me rodea, la gente del mundo del arte, mis compañeros docentes también
me han acompañado y me siguen acompañando. Todos entendiendo que cualquiera
podría haber estado en mi lugar ese día", dice Gastón.
Es una persona con una sensibilidad especial, seguramente
muchos de ustedes estarán pensando en lo difícil que les sería buscar algo
positivo después de una agresión semejante. Pero él ha decidido enfocarse en lo
que sí puede cambiar, aunque confiesa algo que sí, todavía le duele. "Ante una situación
así, yo me acercaría pediría disculpas, y no paso nunca eso. Osea al día de hoy no lo entiendo, no me entra
en la cabeza que no haya sucedido que ni el estudiante ni su familia se hayan
comunicado, no sé si hubiese cambiado algo, pero no puedo creer cómo puede
haber gente así."
Y es aquí donde se pone en juego algo de lo humano que es lo que duele en esta sociedad de hoy. Pero también rescata que "me han escrito otros estudiantes de ese curso y sus padres también. Me siento querido por ellos".

La soledad docente
Si bien la agresión a Gastón tomó estado público por la
gravedad, lo primero que se escuchó por esos días fue el "sabíamos que esto iba
a pasar", y para cualquiera la pregunta es ¿'porque no se hizo algo antes?'. Es
evidente que no hay muchos caminos posibles en un sistema que parece
entramparse, pero entre los docentes es verdad que se advertían ciertos riesgos.
"Veníamos charlando, un poco entre pasillos, con otros docentes sobre este tipo
de situaciones, yo también trabajo en la Técnica 5 y ahí es un poco diferente,
otra dinámica, menos alumnos y logramos tener un trato más cercano, conectas de
otra forma. Pero hace un tiempo que registrábamos que escalaba este nivel de
violencia, lo comentábamos y lo único que está en tus manos es replantearte
cómo intentar dar clases en ese contexto. Es muy frustrante porque las
propuestas se agotan y terminas acotándote, como pensando 'bueno esto es así.'
El sistema educativo es así, somos un montón de docentes, pero la sensación es
de soledad, porque no podemos hacer nada para que esto cambie. Es algo de un
sistema que hay que repensar, analizar, ver de qué forma se puede cambiar. No sé
bien, pero este cambio no depende de alguien sólo, mucho menos desde el aula".
El rol de las
familias
"Hay familias que se involucran y también están las otras.
Creo que hay muchas cosas que colaboran para que haya 'detalles que se escapan',
la virtualidad, la individualidad. Pero algo que me parece importante es que
las familias tienen que entender que los docentes estamos para enseñar,
pensamos en propuestas para que los estudiantes se lleven algo positivo,
aprendizajes. Nunca estamos ahí para hacerles la vida imposible y
obstaculizarles su trayectoria. Lo digo porque siento que siempre se pone en
tela de juicio nuestro trabajo, ya no contamos con la confianza en nuestra
tarea, entonces ante cualquier situación aparece la queja sobre nuestro rol y
no la autocrítica", concluye Gastón al ser consultado sobre el lugar que ocupan
las familias y el vínculo con la institución educativa.
Pero también problematiza sobre las bases de la
convivencia y como esos pilares que antes eran inamovibles, como el respeto,
hoy casi no se practican. "El respeto, se perdió mucho. Yo entiendo que los
estudiantes no siempre pueden sentirse atrapados por una propuesta, mucho menos
cuando son tantos, pero si hubiera respeto, podría haber intercambios. El
respeto es fundamental, pero no es lo más común ahora".
Equipo de Orientación
Escolar
La agresión a Gastón se produjo en el Colegio San José,
una institución que no cuenta con un Equipo de Orientación Escolar como se sugiere
en las normativas vigentes, justamente en pos de dar respuesta a las nuevas problemáticas
que hay que atender y que, sobre todo, la escuela hoy no sólo es un lugar al
que los estudiantes van a aprender materias, sino una institución que garantiza
derechos y brinda contención. "Yo creo que contar con un equipo seria de mucha
ayuda, hay problemáticas con las que nosotros solos no podemos. Es necesario
sumar miradas porque hay muchas cosas sucediéndole a los pibes, y los docentes
no estamos preparados para atender todo, mucho menos cuando son tantos. Hay
cosas sutiles, que no las vemos y es necesaria la mirada profesional, psicopedagogas,
psicólogas, trabajadoras sociales. Creo que no se nos brindan las herramientas
para poder desarrollar esa tarea compleja que hoy se nos pide. Y en eso, uno
que se va amoldando a 'bueno, esto es así'. Siento que bastante hacemos con
este escenario escolar de hoy, es importante que podamos reflexionar", concluye.
Su deseo
"Espero que no quede solo en la reflexión y que esto
sirva para algo. No pongo en duda mis ganas de seguir en la docencia, que es
mucho más que estar frente a un aula, porque me gusta compartir saberes,
intercambiar con los estudiantes, sembrar en ellos, tal vez, el gusto por la música".
"Es necesario que haya un cambio para
que la actividad docente pueda llevarse a cabo de otra forma, que se ponga en
valor nuestra tarea y estemos más acompañados, con herramientas que nos
permitan trabajar como debemos. No sé bien que hacer, pero algo hay que hacer."
La Justicia
"El abogado que me representa (Dr. Daniel Alonzo) es una
persona que me explica las cosas bien, yo no sé de tecnicismos y siento que
este proceso es lo que tengo que hacer, aunque me agobia. Trato de hacer cosas,
distraerme, pero el proceso judicial me vuelve como a ese rulo de recordar y
revivir. Pero bueno, sé que es lo que tengo que atravesar también".
Por ahora están transitando el camino penal, pero luego, deberá
evaluar lo civil, entendiendo también que (de mínima) el colegio no actuó conforme
a los protocolos en la emergencia, enviando al docente golpeado en un remis a
un centro médico.
La caratula habla de lesiones graves, pero Gastón también
tuvo que comenzar una terapia psicológica que le permite procesar el estrés post
traumático, pero también la mirada profesional permitirá evaluarán las
consecuencias psicológicas y emocionales desencadenadas tras la agresión.
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