4 de octubre de 2019
En el tramo final del encuentro, Almenta señaló la importancia de poner a debate la violencia invisibilizada por las prácticas cotidianas: "el sufrimiento, el destrato y la tristeza matan. Celebro que algunos sectores que estamos trabajando en la política nos encontremos para hablar sobre estas cuestiones y desde esta perspectiva porque, justamente, la política es la herramienta para cambiar y mejorar la vida de la gente", dijo.
Marianela López, candidata a la legislatura por el espacio que encabeza Roberto Lavagna, también fue parte de la última reunión de la capacitación. "Es gratificante saber que desde el ámbito de la política nos están movilizando estas inquietudes; de estas charlas surgen nuevos interrogantes y planteos?desde ese punto de partida se pueden implementar las transformaciones que faltan aún", señaló.
Finalmente, Stolbizer felicitó el trabajo colectivo de reflexión e interpelación que coordinó Betina Rolfi y se refirió a la contextualización de la violencia y a las responsabilidades no asumidas desde un Estado que carece de políticas públicas para las víctimas de exclusión.
"No entiendo que podamos resolver estas cuestiones si no es desde el Estado, desde las políticas públicas, por esa razón me gratifica esta capacitación, con representantes de diversos ámbitos y que haya sido impulsada por un espacio político como Consenso Federal. Ojalá en medio de la campaña -con la vorágine que supone una campaña electoral- consideren que es necesario este tipo de encuentros.
Quiero contextualizar este debate en un marco más amplio: el desafío es reflexionar sobre la Argentina, cuál es la Argentina que queremos, qué sociedad y democracia queremos. La sociedad en la que tenemos que pensar es aquélla en la que van a vivir nuestros hijos, nietos, y la lucha de las mujeres por los espacios de poder y de igualdad es una lucha que se tiene que interpretar en estos términos, entendiendo que todo tipo de desigualdad, discriminación y exclusión es exactamente igual de malo, injusto e intolerante.
La desigualdad y la discriminación de género es la peor porque pasa por el cuerpo; pero en esta sociedad que es absolutamente discriminadora hay que entender que todas las desigualdades son malas y fundamentalmente, la más grosera es la que sufren los pobres, sólo por ser pobres.
Así como Betina (Rolfi) señalaba la importancia de la política como herramienta de transformación, la falta de políticas o las malas políticas públicas nos han conducido a la situación actual. Si pensamos en los últimos 40 años, podemos advertir que la democracia registra aún muchísimas deudas en las que entramos todos. Hace 40 años, Argentina tenía 8% de pobreza: hoy tenemos más de 35%. América Latina es el continente más desigual del planeta. Las crisis -ya sabemos porque hemos atravesado por muchas- pasan y sobrevivimos. El problema es la gente que queda en el camino y nunca hemos terminado de atender esta cuestión. Por eso creo que el impacto de estas situaciones no es sólo producto de las crisis y no nos exonera de las responsabilidades. Creo que las malas políticas -o la insuficiencia de ellas- cargan con la mayor responsabilidad al respecto.
Hemos asistido a una descomposición y desestructuración de los tres ámbitos de sociabilidad humana donde se ha naturalizado la pobreza y la quita de derechos: la familia, la escuela y el trabajo. De qué manera, estos ámbitos han sufrido una desarticulación durante los últimos 40 años y en qué lugar están paradas las mujeres en esos tres ámbitos es una cuestión que las políticas públicas apenas han sobrevolado.
La ruptura en la familia es visible: el hombre ha ido sintiendo la pérdida de su rol como proveedor. La falta de autosuficiencia económica de las mujeres también es dramática y, a medida que la mujer ha cobrado protagonismo ocupando lugares que tradicionalmente han sido de los hombres, también se han generado nuevas formas de violencia.
Cómo se refleja esta crisis en la escuela: lejos del papel que ha desempeñado tradicionalmente, la escuela se ha convertido en el lugar para ir a comer. En los últimos años, también ha sido un ámbito contenedor de violencia.
Entonces, volvemos al comienzo: es el Estado el actor fundamental del cambio: quién va a garantizar, si no es el Estado, que las personas puedan tener el mismo derecho de acceso. Es el Estado quien tiene que garantizar las condiciones de igualdad. Por estas razones, es importante dar estos debates en el ámbito de la política por eso defendemos la bandera de la igualdad como horizonte, el Estado como herramienta y la decencia como comportamiento porque no hay otra posibilidad de cambiar la Argentina. Y esto se logra a partir de la construcción de ámbitos de diálogo, de intercambio y de construcción de consenso", fundamentó la dirigente.
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