7 de noviembre de 2008

Policiales

Policiales. Todo listo para comenzar el inédito juicio por apremios contra policías

El 26 de enero de 2005 el detenido Sotes apareció colgado con la única prenda de vestir que tenía utilizada como lazo, dentro de su celda. Se lo hallaba muerto en los calabozos de la comisaría Segunda, más precisamente en lo que en la jerga policial se conoce como los buzones, o de aislamiento.
A poco más de tres años, aún no se sabe a ciencia cierta qué paso aquel día. Si bien la carátula insiste en el suicidio, hay muchas dudas y por eso la causa continúa abierta. Tal es la complejidad del caso, que la causa madre motivó la apertura de otra causa, la que ahora se ventilará en los estados judiciales locales.
El lunes a las 9, comienza el juicio por una de las dos causas que se sustancian por el caso Sotes. La audiencia que comienza en breve versa sobre los presuntos delitos de apremios del que resultan imputados dos policías, Juan Andrés Yeffal, quien por entonces era el titular de la dependencia, y el oficial Reynaldo Fernández.
En tanto, resta aún culminar la investigación por la causa caratulada como suicidio, aunque en verdad se busca dilucidar las causales de su deceso, sobre la que hay persistentes dudas de la familia como de los abogados que patrocinan los intereses de aquellos.
El debate oral a desarrollar en el juzgado Correccional, a cargo del doctor Carlos Alberto Pocorena, apuntan a esclarecer sobre los hechos de apremios (Yeffal) y apremios y vejámenes (Fernández) que habría padecido Sotes dos días antes de su muerte en la Seccional Segunda en enero de 2005.
En total se han citado 49 testigos, para los cuales se han previsto dos jornadas en principio. El primer día estarían declarando unas 25 personas en tanto que al día siguiente el resto, programándose además para el mismo lunes por la noche la reconstrucción del hecho en la misma dependencia policial.
El grueso de los testigos tendrá que ver con policías que revistaban en la dependencia por aquellos días, como los detenidos que estaban alojados en los calabozos comunes. Se escuchará con atención fundamentalmente a aquellos que estuvieron en el calabozo número dos, desde donde se tenía plena visibilidad sobre lo que sucedía en el patio, que es donde se dan los presuntos apremios. El resto de los testimonios tendrán que ver con los profesionales médicos que oportunamente intervinieron en la causa, detalló al programa Examen Final de la Am 1560 el doctor Manuel Marañon, quien junto al doctor César Sivo representará los intereses de los padres de Sotes.
Sobre la situación de los policías involucrados, cabe consignar que administrativamente el ministerio de Seguridad oportunamente había ordenado su disponibilidad preventiva, pero ante el tiempo transcurrido sin definición procesal penal, fueron restituidos a la fuerza a la espera precisamente de las resultas del juicio. Léase que su situación laboral en la policía se mantuvo a la espera del desenlace penal en el debate que, en definitiva echará luz sobre la participación o no de estos uniformados en las agresiones que habría sufrido Sotes.
Cabe consignar que esta causa a resolver, surge a partir de la investigación por la muerte, cuando los detenidos en su declaración terminaron afirmando sobre las presuntas agresiones. Incluso el propio Marañón reconoció que costó mucho al fiscal poder imputar estos delitos, léase tener mínimamente acreditado que los hechos descriptos habían ocurrido y que Yeffal y Fernández podrían haber sido los responsables.
Se dice que lo que terminó de inclinar la balanza para que se arribara a estas circunstancias fue la declaración de un propio policía, cuyos dichos se condujeron con lo que aquellos detenidos habían afirmado. Dentro de las particularidades del caso, debe reseñarse que Sotes había sido detenido a fines de diciembre de 2004 en Azul, cuando él venía de Mar del Plata acompañado de su madre y otra persona, cuando fue interceptado por un procedimiento policial creado al efecto de su detención, dado que se contaba con la información (una denuncia anónima) que indicaba que Sotes traía estupefacientes de Mar del Plata. En la ruta lo interceptan y finalmente lo detienen bajo una causa abierta por resistencia a la autoridad. No se le encontró estupefaciente alguno, aunque su aprehensión se debió a que quiso evitar ser interceptado por los efectivos. Por ese delito es lo que hace que permanezca detenido desde diciembre hasta la fecha de su muerte.

CONDIMENTO HISTORICO
Por primera vez en Tandil, integrantes de las fuerzas del orden llegarán al banquillo de los acusados por la supuesta implementación de violencia física sobre un recluso, instancia que llegará tras un incansable grito de “Justicia” por parte de la familia Sotes.
Médicos, peritos, particulares, efectivos y detenidos brindarán testimonio de acuerdo a lo solicitado por la querella, la defensa y el fiscal, donde entre otros elementos se tendrán en cuenta las pericias planimétricas en el escenario donde habrían ocurrido –según el expediente- los episodios de los que fuera víctima Sotes.
Al menos cuatro detenidos que estuvieron en la Seccional el día en que se habrían sucedido los apremios, dijeron ver como Yeffal (por entonces capitán de la repartición) y Fernández golpearon a Sotes en el sector trasero de la comisaría, testimonios que merecieron la acusación por parte del fiscal.
El desenlace del juicio, sea este con una condena o –en su defecto- la absolución, además de las consecuencias penales también rebotará en la situación de los acusados dentro de la institución policial.
El juicio será seguido con atención por Organismos de Derechos Humanos que vienen acompañando el pedido de la familia.

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