11 de febrero de 2012
El canciller Héctor Timerman afirmó ayer que tanto el secretario general de la ONU, como los presidentes del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General avalan el oficio de diálogo, así como Argentina, por lo que "todos aceptan dialogar, sólo falta el Reino Unido", tras denunciar la "militarización en el Atlántico Sur".
"Argentina tiene información que el Reino Unido ha introducido armas nucleares" a la zona de las islas Malvinas, señaló el canciller en conferencia de prensa en la sede de la ONU en Nueva York, y expresó que su expectativa es que Naciones Unidas "cumpla con su objetivo y resguarde las soluciones pacíficas".
Timerman se reunió ayer con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, el presidente de la Asamblea General, Nassir Abdulaziz Al-Nasser, y con el presidente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Kodjo Menan, a quien le entregó la denuncia por la escalada militar del Reino Unido en el Atlántico Sur.
"Hoy es un día muy importante para la Argentina porque vinimos a la ONU, organización por excelencia para resolver problemas entre los países en forma pacífica, y creemos firmemente que los problemas se tiene que resolver con diálogo, razón y diplomacia", comenzó Timerman su alocución ante los medios.
Además, informó que Ban-Kimoon reiteró su ofrecimiento para "oficiar como amigo de ambas partes como mediador para iniciar el diálogo", lo que fue luego avalado por Menan y Al-Nasser, por lo que enfatizó: "Todos aceptan dialogar, sólo falta el Reino Unido".
Timerman agradeció a los representantes de El Salvador, Ecuador, Costa Rica, Perú, Guatemala, Brasil y Chile por su presencia en la sala, y remarcó que "una de las fortalezas que tiene Argentina es el apoyo unánime para conservar la paz en el Atlántico Sur por parte de los países hermanos".
El jefe de la diplomacia argentina exhibió ante la prensa parte del informe entregado al Consejo de Seguridad, que contiene imágenes en las que se destacan las bases militares británicas en las islas de Ascensión, Santa Helena, Tristán de Cunha, Georgias y Malvinas, lo que hace de Gran Bretaña "la potencia militar por excelencia en Atlántico Sur, que controla todo el tráfico marítimo y aéreo".
"Enviaron un submarino nuclear con capacidad para transportar armamento nuclear, el Vanguard. Argentina apeló a los canales diplomáticos preguntándole a Londres si transportaban ese armamento y hasta el día de hoy se rehúsa a decir si sí o no. Argentina tiene información que han introducido esas armas nucleares", aseveró Timerman.
En ese sentido, recordó que toda Latinoamérica es signataria del Tratado de Tlatelolco, por lo que debe ser "una región libre de armas nucleares y no se puede aceptar que existan en su zona de influencia".
Timerman destacó que Londres envió un destructor tipo 45 con el que "cuadriplicó su poder naval en el Atlántico Sur" y también la presencia del Typhoon 2 en el archipiélago, avión que no poseen "ningún país sudamericano y que fue usado para sus guerras en Afganistán, Irak y Libia".
"Con el Typhoon pueden volar hasta la mitad del territorio argentino y disparar misiles Taurus de 500 km. De esta manera, tienen capacidad ofensiva que alcanza además a todo Uruguay, gran parte de Chile y el sur de Brasil. Es el arma más letal del Atlántico Sur", agregó.
Al ser consultado por los periodistas, explicó que "la escalada" reciente por las Malvinas con Londres "se da por las declaraciones del primer ministro David Cameron llamando a una militarización, y llamó "colonialista" a la Argentina".
Con respecto a la autodeterminación, añadió que Argentina tiene "el orgullo de haber apoyado todas las causas de autodeterminación" pero recordó que "la población de las islas llegó luego de la ocupación, no es autóctona".
En tanto, informó que el presidente del Consejo de Seguridad le anunció que transmitirá la protesta argentina al resto de los miembros y que pedirá una reunión con el representante de Gran Bretaña en ese organismo.
Timerman arribó ayer a Nueva York tras recibir la instrucción el martes pasado por parte de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner de denunciar a Londres ante el Consejo de Seguridad por la "militarización" en la zona de Malvinas.
Insulza: "Argentina cuenta con el respaldo de nuestra región"
El secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, aseguró ayer que el planteo pacífico de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner "cuenta con el respaldo de toda nuestra región" en la denuncia de la militarización del Atlántico Sur.
Insulza destacó que al "reinvindicar el derecho que asiste" a la Argentina sobre las Malvinas, la mandataria "ha recurrido al único instrumento válido para quienes creen en la paz y en la democracia: el diálogo pacífico, y en esa perspectiva, ella cuenta con el respaldo de toda nuestra región".
Asimismo, el máximo titular del organismo hemisférico, sostuvo que "la decisión de repudiar la "militarización del Atlántico Sur" expresada por la presidenta Fernández, quien también aseguró que preservará "una región donde la paz impera, donde hemos tenido conflictos que hemos resuelto sin armas, entre los propios sudamericanos"", según informó la OEA a través de un comunicado.
En ese sentido, Insulza advirtió respecto a la peligrosidad del envio de naves de guerra al Atlántico Sur y subrayó el "contrasentido de poner tono belicista a un conflicto con un país que en los últimos años ha expresado su voluntad de paz y no ha dado ninguna señal de querer cambiar esa política".
Al hacer referencia a la determinación de los gobiernos de los países del Mercosur de negarse a recibir barcos con bandera de las islas, Insulza expresó su total coincidencia con esta postura, señalando que "Gran Bretaña no debería tratar de forzar el ingreso a los puertos de América Latina y el Caribe de una bandera no reconocida por la comunidad internacional".
En consonancia con el respaldo a Argentina expresado por el Secretario General, "año a año la Asamblea General de la OEA reitera la vigencia de la resolución adoptada por consenso el 19 de noviembre de 1988", reiteró el organismo interamericano.
La misma pide "a los gobiernos de la República Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte que reanuden las negociaciones, a fin de encontrar, a la brevedad posible, una solución pacífica a la disputa de soberanía".
El texto de la presentación
El canciller Héctor Timerman realizó ayer la presentación formal de la Argentina respecto de la militarización de las Islas Malvinas ante el presidente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Kodjo Menan.
A continuación se transcribe el texto central de la presentación:
"Una vez más, la República Argentina se ve en la obligación de alertar a la comunidad internacional, a través de los órganos principales de las Naciones Unidas, sobre la creciente militarización británica de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes que son parte del territorio nacional argentino y al estar ilegalmente ocupados por el Reino Unido son objeto de una disputa bilateral de soberanía, reconocida por las Naciones Unidas.
El Gobierno argentino, reiteradamente, ha destacado que esa creciente militarización británica es contraria a la búsqueda de una solución pacífica a la disputa de soberanía, constituyendo una afrenta para la región toda y creando una tensión innecesaria en el Atlántico Sur.
La preocupación del Gobierno argentino se ha acrecentado recientemente con las declaraciones y decisiones adoptadas por el Gobierno británico de carácter netamente provocativo, cuyo corolario es la creación de una situación en el Atlántico Sur no deseada ni por la Argentina, ni por la región.
No pueden ser interpretadas de otra manera, entre otras, las declaraciones del Primer Ministro David Cameron del pasado 18 de enero cuando, frente al Parlamento y refiriéndose a las fuerzas militares de las islas Malvinas, señaló que había convocado al Consejo de Seguridad Nacional para discutir dicha cuestión.
Ello estuvo acompañado por el alarde del Ministro de Estado para las Fuerzas Armadas del Ministerio de Defensa, Nick Harvey, quien manifestó también ante el Parlamento, el pasado 16 de enero, que la base militar de las Islas Malvinas cuenta con un vasto número de recursos militares, los que incluyen fuerzas aéreas, navales y de tierra con capacidad de ser reforzadas, si fuera necesario.
En la misma línea, el pasado 15 de enero, se manifestó el Canciller británico William Hague quien agregó una mención a la reciente remodelación del aeropuerto militar de las Islas.
Julien Brazier, miembro de la Comisión de Defensa de la Cámara de los Comunes británica calificó, el pasado 1 de febrero, al reciente despliegue militar británico como un mensaje para la Argentina "muy poderoso y oportuno".
Argentina cuenta con información que, en el marco del reciente despliegue militar británico en las Islas Malvinas, alerta sobre el envío de un submarino nuclear con capacidad para transportar armamento nuclear al Atlántico Sur.
La Argentina, así como otros países de la región a pedido de la Argentina, requirieron información con relación al transporte de armas nucleares en el Atlántico Sur al Reino Unido. Este país se negó a otorgar información alguna que permitiera corroborar o desmentir un hecho de tal gravedad que afecta a países con los cuales pretende mantener relaciones diplomáticas normales.
Tal conducta, que ya tiene antecedentes similares, ha contribuido a aumentar la preocupación del Gobierno argentino por esta escalada militar.
En 2003 el Gobierno Británico, luego que la prensa denunciara los hechos, admitió el ingreso de navíos en forma secreta con armamento nuclear en el Atlántico Sur y que, además, ocurrieron incidentes con motivo de su manipulación. El Gobierno Argentino denunció el incidente ante la ONU.
La introducción de armas nucleares en el Atlántico Sur es una contradicción al Tratado de Tlatelolco del cual Gran Bretaña es parte, cuyo fin es la desnuclearización militar de América Latina, habiendo todos los países sudamericanos renunciado a las armas de destrucción masiva.
Eso hace de los archipiélagos en disputa una pieza fundamental del esquema estratégico británico de naturaleza y alcance globales, donde se concentra un enorme poderío militar y el único nuclear de la región; pudiendo concluirse que la infundada defensa por el Reino Unido de la autodeterminación de los 2.500 isleños no es más que una excusa para el establecimiento de una poderosa base militar que sirva a sus intereses estratégicos en el Atlántico Sur con proyecciones a la Antártida, al Pacífico y al Indico.
La tensión creada por los hechos referidos se ha incrementado con la llegada a las Islas Malvinas del Príncipe Guillermo, segundo en la línea de sucesión al trono británico, en su condición de alto oficial de las fuerzas armadas británicas para realizar ejercicios aeronavales.
Sin entrar a considerar las implicancias políticas de esta decisión, ésta se ve agravada al verse acompañada por el envío al Atlántico Sur de un destructor misilístico de última generación, de la misma clase del recientemente enviado por el Reino Unido al Golfo Pérsico, zona que por su alta volatilidad no resulta comparable a la del Atlántico Sur.
Lo que hoy está ocurriendo es una nueva etapa del incremento de la presencia militar británica en el área en disputa. En efecto, en el año 2004, el Gobierno británico jerarquizó la base militar de las Islas Malvinas, extendiendo su ámbito operacional a espacios que exceden al área disputada.
Más aún, en el año 2010, la República Argentina denunció ante la Organización Marítima Internacional, los ejercicios misilísticos británicos en áreas marítimas aledañas a las Islas Malvinas, que ponían en riesgo la seguridad de la navegación en el Atlántico Sudoccidental.
Simultáneamente la nueva Revisión de la Seguridad y Defensa Estratégica británica, presentada en octubre de 2010, muestra el verdadero objetivo estratégico de la base militar establecida en las Islas Malvinas: contar con un centro de apoyo para el despliegue militar británico a escala global. Huelga señalar que ese objetivo es ajeno a los intereses de la región.
La escalada militar británica preocupa no sólo a la Argentina sino también a los países del área y fuera de ella. La Cumbre Iberoamericana en diciembre de 2010 y en octubre de 2011, y la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) en octubre de 2011, se sumaron a la Argentina en el rechazo al despliegue militar británico en la zona.
Esta situación se enmarca en la reiterada negativa del Reino Unido a reanudar las negociaciones que ordenan las Naciones Unidas y en sus ilegales medidas unilaterales que involucran la exploración y explotación de recursos naturales renovables y no renovables del área de la controversia.
Ello en abierta violación de lo dispuesto por la Resolución 31/49 de la Asamblea General de la Naciones Unidas, que requiere que ambas partes se abstengan de adoptar decisiones que entrañen la introducción de modificaciones unilaterales en la situación de las Islas mientras se encuentre pendiente de solución la controversia de soberanía entre los dos países.
Las ilegítimas exploraciones hidrocarburíferas desarrolladas por el Reino Unido en aguas adyacentes a Malvinas - e intensificadas a partir del año 2010 -, además de ser contrarias a la Resolución 31/49 antes mencionada, se llevan adelante en las difíciles condiciones del Atlántico Sur, en un medio ambiente marino, hasta el presente, prístino.
Estas actividades, también, son motivo de particular preocupación para la Argentina toda vez que implican un grave riesgo ambiental que puede producir una catástrofe ecológica, como la ocurrida recientemente en el Golfo de México.
Tales ilegales actividades han sido rechazadas por el MERCOSUR y los Estados Asociados, la UNASUR y la CELAC. Los dos primeros a fin de prevenir o evitar que ellas se realicen han acordado informar a la República Argentina sobre el movimiento de buques con cargas vinculadas a la exploración y explotación de hidrocarburos en las áreas ocupadas por el Reino Unido.
La ilegal actividad británica pesquera en el área de la controversia se ha visto agravada, también, con la adjudicación unilateral a terceras banderas por parte del Reino Unido de derechos de propiedad sobre recursos pesqueros por un plazo de hasta 25 años, creando de ese modo hechos consumados que ponen de relieve, una vez más, el rechazo británico a solucionar la disputa a través de negociaciones bilaterales.
A la luz de lo anterior, la conducta del Reino Unido en relación a la disputa de soberanía resulta incompatible con sus obligaciones como miembro de las Naciones Unidas, en virtud de las disposiciones de la Carta, relativas al arreglo pacífico de las controversias internacionales. Ello resulta particularmente grave en su condición de miembro permanente del Consejo de Seguridad, órgano encargado de velar por la paz y seguridad internacionales.
Más grave aún es que, en momentos en que el mundo debate la necesidad de controlar y disminuir el riesgo nuclear, un miembro permanente del Consejo de Seguridad envía el mensaje contrario.
La República Argentina reitera su disposición a reanudar las negociaciones, ya largamente postergadas, para alcanzar una solución pacífica de la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes".
El Congreso argentino se reunirá en Ushuaia
El Congreso argentino convocó ayer una reunión extraordinaria el próximo día 24 en Ushuaia (Tierra de Fuego), considerada la capital del "fin del mundo", para debatir sobre el conflicto de las islas Malvinas.
"Vamos a trabajar con la Comisión de Exteriores del Senado para estar el día 24 en Ushuaia, la capital de la provincia de Tierra de Fuego y del Atlántico Sur, que obviamente incluye Malvinas, para hacer una sesión conjunta de senadores y diputados con respecto a la cuestión de Malvinas", indicó ayer el diputado oficialista Agustín Rossi a la emisora Radio 10.
El legislador calificó la convocatoria como un "hecho de un simbolismo contundente" y aseguró que ve "con preocupación la militarización creciente por parte de Gran Bretaña en todo el Atlántico Sur".
"Argentina viene planteando una salida al conflicto de Malvinas siempre dentro del marco de la paz y estas decisiones de Gran Bretaña van en sentido contrario", dijo, y resaltó la adhesión de otros países al reclamo argentino sobre el archipiélago, ubicado a 800 kilómetros de la costa argentina,
"A mi criterio, ese mayor volumen e intensidad de adhesión a la posición argentina es lo que ha incomodado sobre todas las cosas al Gobierno británico y ha forzado a tomar estas reacciones", añadió.
Estas declaraciones se producen el mismo día en que el canciller argentino, Héctor Timerman, presentará en la sede de Naciones Unidas una denuncia contra el Reino Unido por la "militarización" del Atlántico Sur tras el envío a Malvinas del destructor de la marina británica "MS Dauntless".
El aumento de la tensión entre Argentina y el Reino Unido coincide con la llegada al archipiélago del príncipe Guillermo de Inglaterra, que realiza su instrucción militar desde la semana pasada en las islas ocupadas por Gran Bretaña desde 1833.
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