14 de noviembre de 2013
La vida de Martín López, padre de cinco hijos y empleado de planta permanente de la comuna desde hace nueve años, cambió radicalmente a partir de un accidente laboral ocurrido a principios de julio y que al morbo puede resultarle gracioso. Mientras llevaba adelante la tarea de recolección de residuos sintió un pinchazo en el pene y no le dio importancia terminando con el recorrido asignado.
Al otro día la molestia se hizo casi insoportable, al tiempo que se hacía sentir el dolor y al no contar la ART con un especialista en urología, por su obra social IOMA acudió a un profesional especializado.
El médico le diagnosticó una infección y le administró medicación por vía oral, a la vez que le extendió un certificado de reposo laboral desde el 3 y hasta el 6 de julio inclusive.
Al no revertirse el cuadro, el trabajador municipal retornó al doctor y éste tras revisarlo aconsejó que era necesaria una intervención quirúrgica, reiterando que no podía realizar tareas pesadas, aunque omitió extenderle un certificado para darle la cobertura correspondiente ante el área de recursos humanos de la comuna.
López fue operado y exhibió ante este medio los comprobantes de los estudios efectuados.
Desde el área de recursos humanos se le envió un telegrama colacionado para que se reintegrara a sus tareas, caso contrario iba a ser cesanteado por abandono de tareas.
El hasta ese entonces empleado concurrió al Sindicato de Trabajadores Municipales y dos integrantes de la comisión directiva lo acompañaron a un encuentro con representantes del Departamento Ejecutivo, aunque lejos estuvo de ser tenida en cuenta la situación del agente de recolección.
Asimismo López, dijo haberse sentido poco acompañado por el Sindicato de Trabajadores Municipales e inclusive deslizó que una dirigente al término del encuentro con los funcionarios le preguntó si en verdad se había sometido a una intervención quirúrgica, poniendo en duda la palabra del denunciante, quien en una respuesta poco apropiada, aunque hecha desde la bronca le indicó “vamos al baño y te muestro”.
Desesperado planteó la situación al médico y éste con fecha 23 de julio hizo un certificado, donde asegura y ratifica que López está en tratamiento desde el 7 de julio, documento que no fue tenido en cuenta por las autoridades municipales.
Tampoco tuvo mejor suerte al intentar realizar gestiones ante el Subsecretario de Gobierno, Mauricio Acosta y en determinado momento, según narró López, por intermedio de su secretaria le indicó que cuando se produjera una vacante iba a ser tenido en cuenta cuando era irreversible la cesantía del agente.
Finalmente con mucha rapidez, el 23 de julio se redactó y firmó el decreto Nº7421/13, que lleva las firmas del intendente, doctor Miguel Lunghi y Matías Civale, donde se confirma la baja del empleado de la planta permanente de la comuna, bajo el argumento de abandono de trabajo.
López, mencionó que nunca fue observado por ningún profesional municipal para dar fe de la lesión sufrida y espera que esta situación pueda revertirse a partir de tomar estado público.
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