27 de noviembre de 2019
La audiencia del martes pasado fue muy extensa, de varias horas, donde las partes permanecieron inflexibles. La empresa pretende despedir a 10 empleados y suspender a una treintena, dando por cerrada la parte de fabricación de ladrillos, para dedicarse exclusivamente a los cerámicos; en tanto los trabajadores rechazan la medida y reclaman que no haya despidos.
Con ese panorama, la Secretaría de Trabajo de la Nación, que intervino a instancias de la Federación Nacional del sindicato de ceramistas; y tras la fallida conciliación que dictaminó el Ministerio de Trabajo de provincia; dispuso una nueva conciliación obligatoria, que entró en vigencia ayer.
Así, todo el personal de Loimar mantuvo una asamblea ayer, en la que los delegados que participaron de la audiencia en Buenos Aires transmitieron las novedades, para luego demostrar que el sector obrero acataba la conciliación y, acompañados por un escribano público, reingresaron a la planta con el objetivo de volver a trabajar, dado que lo que impone la medida ministerial implica retrotraer el conflicto al momento de iniciarse; es decir, con la fábrica en funcionamiento.
Los trabajadores ratificaron que no están dispuestos a aceptar ni un solo despido; mientras que Loitegui, propietario de la empresa, sostiene que en las condiciones en que venía funcionando, la planta es inviable y solo mediante achicamiento de plantel, puede continuar, solo con la línea de producción de cerámicos.
Vale recordar que inicialmente, Loimar despidió a 10 trabajadores y suspendió a 31, lo que inició una huelga. El lunes, los directivos de la firma redoblaron la apuesta y enviaron otros 10 telegramas de despidos, lo que recrudeció el conflicto.
El cuerpo de delegados de Loimar argumentó también que los trabajadores propusieron bajar los turnos de trabajo diario, en dos horas, lo que redundaría en unas 4 mil horas menos de salario, por mes, para la empresa, con la premisa de sostener los puestos laborales.
Sin embargo, en las últimas horas, se conoció que parte de la crisis de Loimar tiene que ver con abultadas deudas, especialmente con proveedores de energía eléctrica (especialmente Cammesa y la Usina de Tandil) y de gas; así como una situación financiera límite, sin posibilidad de acceder a salvatajes crediticios.
La nueva conciliación será por 15 días hábiles; aunque con la posibilidad de prorrogarla por otros 5. Sin embargo, ayer, la empresa no acató la medida de la cartera laboral nacional, asegurando que no está en condiciones de afrontar el proceso de producción, por los costos que implica. Así las cosas, los empleados permanecieron en el comedor de la planta, dado que no hubo mandos intermedios ni cargos ejecutivos que les indicaran las actividades a realizar.
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