8 de septiembre de 2008
Santiago Isaías Chantada halló el final de su vida a los 16 años, cuando ocupaba el asiento del acompañante en un automóvil marca Torino, que por razones aún no esclarecidas, chocó con dos motocicletas en los toboganes de "La Elena", accidente en el que murieron otros dos chicos, Diego Precioso (14) y Gustavo Bauer (23).
A casi 10 meses de la tragedia que enlutara a Tandil y pusiera de relieve la problemática de las "picadas", es inminente la definición de lo que se conoce como la "prueba madre", es decir, la pericia planimétrica accidentológica. Elementos cruciales para el expediente surgirán de ese informe.
En este contexto, el abogado de la familia Chantada, doctor Julio Meiller Castro, integrante del Estudio Jurídico "Di Giano" (Olavarría), anticipó a LA VOZ en exclusiva algunos detalles de la causa que, entienden, refuerza una hipótesis concreta sobre las responsabilidades.
"El Torino venía por su mano a velocidad reglamentaria, y las motos invadieron el carril de circulación del automóvil, provocando el accidente por circular en contra mano", sintetizó el letrado sobre su teoría del episodio, que tuvo lugar el 12 de noviembre de 2007.
La pesquisa está en manos del fiscal, doctor Luis Piotti, titular de la UFI Nº 3, quien recogió una amplia cantidad de testimonios de testigos directos, muchas de esas declaraciones tomadas poco después de la colisión en La Elena.
Cabe recordar que Precioso, al momento del fatídico suceso, "manejaba el ciclomotor 110 cc que impactó sobre la puerta del Torino" y Bauer lo hacía en una Honda XR 250: ambos fallecieron.
Asimismo, Meiller citó tres testimonios coincidentes, presentes en la causa, que refuerzan lo que horas después del accidente era vox populi: el pelotón de motos venía de participar y/o ver competencias ilegales de velocidad, en la antesala del impacto.
"Unas 10 o 20 picadas"
Estos testigos, de 18, 19 y 20 años (N. de la R.: este diario reserva sus identidades) declararon ante el instructor contenidos similares.
"Que el lunes 12 de noviembre a la medianoche, se dirigió primero a Rodríguez y España, donde se encontró con personas para ver picadas. Cuando se juntaron 10 personas salieron para la rotonda de la avenida Estrada", señaló uno de los jóvenes en la causa, según dejó trascender el buffete Di Giano.
"Allí se encontraron con más motos y como no había nadie que picara, después fueron a la zona de Juan B. Justo al fondo, pararon por un lugar conocido como atrás de la granja, allí empezaron a ´tirar´ corriendo unas 10 o 20 picadas. Cerca de la 1.40 se fue, salieron todos por Juan B. Justo, y en la zona de los toboganes vio como se produjo el accidente".
Además, Meiller agregó que "el accidente se produjo sobre la mano por la que circulaba el Torino, hay un impacto con una moto honda XR 200 y otro con una zanela 110, luego el auto sale desviado hacia la izquierda para luego incrustarse dentro de la arboleda. El lugar no se encontraba señalizado".
La causa se caratula "Cardoso Arana Edgar Isabelino s/ Homicidio Culposo y Lesiones Culposas Expte n° 2505/07". Ese nombre le corresponde al joven que conducía el coche.
Patricia Latú, mamá de Santiago, se movilizó tras la tragedia con un fuerte reclamo de contralor estatal sobre las competencias ilegales de autos y motos, e inclusive entregó un petitorio al intendente Miguel Lunghi.
En una de las marchas al Municipio, la señora estuvo acompañada por un grupo de jóvenes propietarios de vehículos preparados para correr, quienes pidìeron por un circuito para que las picadas sean "legales y seguras".
Decenas de motocicletas fueron secuestradas en las semanas posteriores al choque de los toboganes, una respuesta espasmódica de las autoridades ante la conmoción social.
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