23 de junio de 2021

Una puja familiar con escandalosos ribetes judiciales

Una puja familiar con escandalosos ribetes judiciales . Tras 45 años, una familia es obligada a abandonar su casa en medio de graves denuncias

Cristina Cejas y Abel Uranga viven en la casa de calle Patagonia 175 hace 45 años, y el 1º de Julio próximo, a raíz de un juicio iniciado por Graciela Uranga, hermana del reclamante, deberá abandonar el hogar en medio de presuntas irregularidades de la Justicia de Tandil, un apoyo generalizado de los vecinos del barrio y el escrache a su cuñado por violencia de género, denuncia policial nunca atendida por las fuerzas del orden. 

El intríngulis, además de la puja de "sangre", incluye dos sentencias judiciales (en primera y segunda instancia) y una quiebra de la empresa Uranga Hmnos-Cimbra como telón de fondo. 

En el frente de la casa que habitan -según Cejas y Uranga legítimamente desde 1977-, los carteles dominan la escena, con leyendas como "ninguno de los Paoletta son bienvenidos en el barrio", "a 9 años de tu agresión hoy se hace condena social a vos, Oscar Orlando Paoletta",  y "Graciela Raquel 'Carrión', te adueñaste de mi casa". 

LA VOZ escuchó la versión de esta familia hoy apremiada por la inminente salida, vía acuerdo entre abogados de las partes, prevista para dentro de 8 días. 

Con expedientes judiciales y pruebas escritas en mano, Cejas narró que "una Justicia injusta de Tandil no reparó en los 45 años que llevamos en esta casa, ni tampoco reparó en la declaración de mis testigos, y nos obligan a dejar nuestra casa".

"Cuento con el apoyo de todos mis vecinos, todos saben que esta casa la construyó mi suegro Abel Uranga para su hijo mediante un crédito del Plan Eva Perón. Como mi marido era menor de edad en ese entonces, lo puso a nombre de su hermana Graciela Raquel Uranga la que debía hacer la transferencia cuando Abel cumplía la mayoría de edad, o en el transcurso de todos estos años", introdujo la entrevistada.

Y prosiguió: "después de 35 años esta señora comenzó a reclamar nuestra casa, esperando que falleciera mi suegro en 2008, en 2010 me manda a retirar el medidor, cuando salgo porque yo tenía la boleta paga me dicen (la Usina) que la dueña de la casa lo manda a retirar. Estuve 5 años sin luz. Con una abogada reclame con certificado de domicilio pero la Usina no me dio la luz". 

Cejas viajó a La Plata donde abogados del Organismo de Control de Energía Eléctrica "me dijeron que estaba mal lo que estaban haciendo porque tengo mis derechos, y que a cualquier persona que usurpa le bajan la luz con un certificado de domicilio: en mi caso no sucedió". 

Más tarde recordó que "en ese momento tenía al doctor Pozos como abogado que ya le había pagado una suma de dinero (tengo los recibos en mi poder), le comentó lo que sucedió con la luz y me contesta que no hay solución, que no se puede hacer nada".

"Después fui agredida en la calle por Oscar Orlando Paoletta, el marido de Graciela Uranga, hagos las denuncias policiales correspondientes, me tiró una trompada y se me cayeron todas las carpetas que llevaba en la mano", describió la mujer de Abel Urganga. 

Luego se preguntó: "yo no se si para el doctor (Francisco, juez en lo Civil y Comercial) Blanc o la Justicia de Tandil existe justicia para esta gente. Esta es nuestra casa, dicho por testigos, dicho por nuestros vecinos, y esta señora que es inmoral junto a su marido, no lo reconoció ante el doctor Blanc, mintió como si nada fuera, hasta en un momento vi que alguien le tocó la silla con el pie, como que estaba trabada y no podía hablar, quiero que se revisen las cosas y se haga justicia". 

También advirtió que "si no se hace justicia como corresponde se va a hacer justicia de otra manera, porque no puede ser que después de 45 años nosotros tenemos que ir a la calle porque tampoco ellos fueron claros con relación a aspectos judiciales de una quiebra, de la empresa Uranga Hmnos, Cimbra, cosas que están en las oscuridades".

La entrevistada aseveró que la contraparte "actuó con total maldad, con mentiras, que yo estoy dispuesta si me llama un juez, voy a leer puntos de la sentencia que a mí no me quedaron claros".

Narró que "el doctor Pozos en su momento le dio lugar a esta gente a presentarse a pedir la reivindicación, me interrumpió los 39 años que llevamos acá por medio de una carta traída por dos personas que en su momento no se dieron a conocer y después supimos quienes eran, pero me hace responder esas cartas con las firmas de Paoletta y Graciela Uranga. Mi abogado me hace mandar cartas documento a estas personas y ahí me interrumpe los 39 años que llevábamos en esta casa". 

En la apelación, ya con la representación del doctor Tiscornia, "presentamos agravios que tampoco fueron vistos, ni siquiera preguntaron quién era el abogado que había obrado mal, pésimo y yo creo que a propósito (por Pozos), no se puede creer que una persona que estudio y tiene un título se puede equivocar de tal manera".

"Hoy pido justicia por las agresiones, por la mentira, por la estafa que tuve, y si el doctor Pozos hubiese presentado las cosas como corresponde hoy no estaría atravesando por este problema. Gracias a Dios contraté después a un excelente profesional (dr Tiscornia) que me dijo: si este abogado hubiese presentado las cosas no estarías atravesando esta situación", clamó. 

Finalmente reiteró que "pido Justicia, esta es nuestra casa, donde se criaron mis hijos y mis nietos, que alguien salga a dar la cara, los tres testigos que hablaron dijeron la verdad, la única persona que mintió fue Graciela Raquel Uranga, quien dijo que su padre no había pagado el crédito cuando el crédito se pago con la empresa Uranga Hmnos como se pagaban los servicios, cuando la fábrica quebró quedó una deuda de los cuales pagué impuestos durante 7, 8 o 10 años, no recuerdo bien en este momento", culminó Cejas.    


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