20 de mayo de 2016
En la mañana de ayer, los integrantes de la Agrupación 1° de Octubre desmantelaron las carpas y las banderas que habían colocado en la puerta del Palacio Municipal, en la protesta que incluyó un acampe y la huelga de hambre de Griselda Altamirano, durante poco menos de un mes.
El acuerdo se logró en la noche del miércoles, cuando la propia Altamirano y pareja, Jorge Lezica, aceptaron la propuesta del Ejecutivo, de cederles materiales para la confección de bloques de cemento, que serán comprados por el mismo Municipio, para destinarlos al programa Promev, de mejoramiento de viviendas.
De este modo, se le ofreció una salida decorosa a la agrupación, que inicialmente reclamaba la entrega de bolsones de mercadería para distribuir entre la gente que asisten, pero el lunghismo se mantuvo firme en ofrecer soluciones a cada una de esas familias, pero de manera individual y no a través de la organización, a la que solo le prometió insumos básicos para el funcionamiento de su panadería comunitaria.
“Esta es una propuesta razonable y justa”, resumió el Jefe de Gabinete, Mario Civalleri, en la mañana de ayer en su despacho, mientras en el veredón municipal, camiones y personal de la Dirección de Servicios se dedicaban a levantar los restos del acampe y limpiar el espacio que fue escenario de una protesta pocas veces vista en la ciudad.
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