2 de mayo de 2019
En esta primera etapa, con una inversión de 418 mil pesos
aportados por el Municipio tandilense a través del Presupuesto Participativo,
se impermeabilizará el techo. Así, se frenará la entrada superior de la
humedad, causante de varios problemas junto con la corrosión y el escaso
mantenimiento. La comunidad de Vela ya se mostró optimista con la restauración,
en la que se vieron involucradas la Casa del Niño Rayito de Sol y el ex rector
de la UNICEN, Néstor Auza, quien hizo de nexo con la FIO.
"Se hizo un trabajo impecable de diagnóstico de la Iglesia,
que tenía un pronóstico muy desfavorable en cuando a la continuidad en el uso",
señaló Auza. Uno de los aspectos más valorables, tanto simbólica como
técnicamente, fue desterrar la idea de que no se podía recuperar el edificio. Y
si bien nunca dejó de ser un lugar de encuentro para los fieles, hubo que
intervenir sobre las zonas con riesgo a desprendimientos.
El análisis de la estructura, a cargo de docentes de los
departamentos de Ingeniería Civil y Agrimensura, determinó que la parroquia fue
construida posiblemente por dos cuadrillas de obreros en simultáneo, ya que la
composición del material en lados opuestos es distinta, y por eso presenta
diferencias en las alteraciones. Además se hicieron estudios sobre la
resistencia de los materiales, con varios análisis sobre los esfuerzos a los
que están sometidos, que incluyeron la simulación de un túnel de viento a
partir de un software específico, todo de acuerdo al Reglamento Argentino para
la construcción.
En el mismo informe se incorporaron recomendaciones para
efectuar las reparaciones indispensables. Entre ellas se marca la necesidad de
impermeabilizar la cúpula en el exterior, para evitar el ingreso de agua;
limpiar el acero expuesto y recubrirlo con inhibidores de corrosión; restaurar
los materiales dañados; así como inspeccionar si aparecen nuevos signos de
deterioros.
Finalmente esta semana se pusieron en marcha los trabajos de
restauración, y aunque para la segunda etapa habrá que conseguir recursos, Auza
se mostró optimista, ya que "nada se termina si no tiene un inicio, parece una
tontería pero una vez que se larga la obra tiene más posibilidades de que
termine", expresó. Quien hizo de puente entre la comunidad de Vela y las
autoridades de Ingeniería, destacó además la valoración que en Vela hacen de la
colaboración de la Facultad. "Este es un gesto más de cómo tienen que velar las
instituciones, la Universidad y las Facultades por las demandas de la
comunidad", consideró Auza. "La voluntad es lo que diferencia a un tipo de
institución de otra y a veces la Universidad tiene que poner en valor todo el
conocimiento acumulado que tiene su gente y la voluntad política", concluyó.
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