30 de abril de 2020
Por Marcos Cezer
El esgrimista José Domínguez, múltiple campeón
panamericano, ideó la fabricación de máscaras para luchar contra la pandemia
del coronavirus y donó su producción a hospitales de la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires y municipios del conurbano bonaerense.
"En marzo, cuando volvía de mi último torneo, el
Grand Prix de Westen en Hungría, noté que se complicaba la situación con el
coronavirus. Entonces empezaron a surgir en foros internacionales y en grupos
de diseños locales posibles implementos para realizar con las impresoras
3D", explicó Domínguez en declaraciones a Télam.
"Lo que permite esa tecnología es crear un producto
muy rápidamente, no en su fabricación (cada máscara tarda una hora
aproximadamente) pero sí en la velocidad de generar un nuevo producto",
detalló.
"Ni bien llegué a Buenos Aires, compré unos rollos
de plástico y comencé a fabricar lo que creí que iba a ser el producto mas
fácil de implementar, que no necesitaba un chequeo de Anmat (Administración
Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica) y arranqué por esa
máscara", comentó.
Domínguez de 36 años, siete veces campeón argentino,
representante del club Flamberge, es diseñador industrial recibido en la
Universidad de Buenos Aires en 2007.
"Hasta ahora fabricamos entre 350 y 450 máscaras.
Los insumos los pagué yo y amigos médicos y otras personas me ayudaron a
comprar algún rollo de material. Todo lo que fabriqué se donó, no se vendió
nada", aseguró.
"Tengo una impresora 3D y el máximo que produce son
dos máscaras cada una hora 40 o 50 minutos. Es la capacidad máxima que
tiene", aseveró el bonaerense.
"Las máscaras fueron entregadas a los hospitales
Udaondo y Pirovano, el de campaña que se hizo en Campo de Mayo y a la
Municipalidad de San Miguel y a algunos lugares más", manifestó.
Domínguez, que busca su clasificación para los Juegos del
año próximo, ganó la medalla de plata en espada individual en los Juegos
Panamericanos de Toronto 2015 y en los de Lima 2019 en espada por equipos,
entre otros logros continentales.
"La postergación de los Juegos es más que lógica. Me
perjudicó: estaba al final de la carrera olímpica y haber realizado el esfuerzo
durante un año que dura el ciclo de clasificación para que en la última prueba
se cancele todo y no saber que va a pasar es complicado. Tenés que volver a
arrancar, sobre todo pensando que tengo 36 años y es mi última oportunidad de
un Juego Olímpico", admitió.
Domínguez realiza el aislamiento social, preventivo y
obligatorio en su departamento en Belgrano, donde cumple con su rutina de
trabajos que le envían los entrenadores del seleccionado nacional por
aplicaciones.
"Inicialmente seguí una rutina de mantenimiento y
hace dos semanas los entrenadores nacionales empezaron a darnos la rutina en
videollamadas. Entreno por la mañana, de 10 a 11.30".
"Tengo, como todo el mundo, ansiedad e incertidumbre. Trato de ser una persona positiva. De hecho vengo bastante sorprendido con lo bien que se viene manejando en el país. Pensé que iba a ser peor. Surgen cosas buenas de la malas. Hay un montón de gente y lugares que también están ayudando y creo que la sumatoria de esos pequeños esfuerzos son lo que van generando que se vaya llevando esta situación de una manera todavía controlada", concluyó Domínguez.
Fuente: Agencia Telam.
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