17 de enero de 2017
Por el Dr. R. Sergio Pasqualini (*)
Hasta el 5 de junio del 2013, para muchos, los tratamientos de reproducción
asistida eran algo económicamente inalcanzable, o lejano, pero la nueva
ley, aprobada con 203 votos a favor, uno en contra y 10 abstenciones les
daba a muchos la esperanza de nuevas oportunidades.
La ley de cobertura 26.862, sancionada por amplísima mayoría en el Congreso
de la Nación en 2013 llenó un vacío que permitió que mayor cantidad de
personas accediesen a tratamientos cubiertos por sus prepagas y/u obras
sociales.
Si bien la reproducción asistida ha sido más y más aceptada por la
población general a lo largo de los últimos 30 años, la ley de cobertura
significó para médicos, legisladores, abogados, religiosos y especialmente
para los pacientes un gran paso adelante. Sin embargo, la ley que
reglamentase estos tratamientos que tuvo media sanción en la cámara de
diputados finalmente no llegó a ser tratada en la Cámara de Senadores antes
de fin de año, y venció.
La ley estableció que tienen derecho a las prestaciones de reproducción
médicamente asistida todas las personas, mayores de edad, sin
discriminación o exclusión de acuerdo a su orientación sexual o estado
civil y que quedan comprendidas las técnicas de baja y alta complejidad,
que incluyan o no la donación de gametos y/o embriones y que podrán
incluirse nuevos procedimientos y técnicas desarrollados mediante avances
técnico-científicos, cuando sean autorizados por la autoridad de
aplicación. Pero si bien esa ley es amplia y contempla prácticamente todas
las técnicas –incluso la donación de gametas (óvulos y espermatozoides)-,
hay claroscuros, lo que derivó en que en ocasiones, los pacientes no
obtuvieran lo que esperaban a partir de la sanción de esta ley. A veces se
encontraban con prácticas o tratamientos no cubiertos, objeciones,
dilaciones y hasta limitaciones a la hora de elegir el centro donde
tratarse.
Recientemente, un nuevo decreto, el nº207/2016, publicado en el Boletín
Oficial el pasado 4 de enero viene a echar algo de luz para clarificar
puntos claroscuros de la ley que eran interpretados de distinta manera
según cada financiador, provocando variaciones en la cobertura obtenida por
los pacientes.
Este decreto aclara que la ley cubre hasta tres intentos de las técnicas de
fertilización asistida de alta complejidad con gametas propias o donadas y
que cada ciclo incluye hasta tres transferencias de embriones, ya sea en
fresco o con embriones criopreservados. Este punto es importante porque
algunos financiadores consideraban la transferencia de embriones
criopreservados como uno de los tres intentos que por ley corresponden,
disminuyendo así las posibilidades de los pacientes.
Es un paso importante, muy importante, para que la ley comience a aplicarse
de manera más extendida pero seguimos a la espera de la sanción de la ley
que reglamente estas técnicas definitivamente para que el trabajo diario y
el camino de los pacientes en la búsqueda de un hijo sean más amenos y
menos escarpados.
(*) Director científico de Halitus Instituto Médico y presidente de
Fundación REPRO.
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