30 de junio de 2012

Nacionales

Nacionales. Un truco de tres, con reglas cambiantes y cartas marcadas

por Marcelo Bátiz

MENDOZA (DyN - Enviado especial) - Si los conflictos económicos a lo largo de dos décadas no resultaron suficientes, el Mercosur sumó en su última cumbre un obstáculo político significativo para su consolidación como bloque regional maduro.

Por primera vez desde la firma del Tratado de Asunción de marzo de 1991, uno de los cuatro miembros plenos fue suspendido y las causas que obligaron a la Argentina, Brasil y Uruguay a tomar esa decisión siguen vigentes, al punto que Federico Franco salió a desafiar al bloque al decir que mientras dure la suspensión el Paraguay es "libre" de relacionarse con el resto del mundo sin el "tutelaje" de los dos grandes del Mercosur.

El caso paraguayo no solo desnudó la fragilidad de democracia del vecino país, sino que puso sobre el tapete las divergencias entre los otros tres miembros plenos del bloque a la hora de establecer sanciones.

Divergencias con suficiente peso como para justificar una demora de casi tres horas en el inicio de la cumbre de jefes de Estado. No fue necesario hacer indagaciones profundas para revelar las diferencias de criterio, fue la propia presidente Cristina Fernández la que remarcó en su discurso una aclaración que no le había pedido nadie (¿o sí?), acerca de presuntas sanciones económicas que la Argentina habría pedido para Paraguay.

Desde luego que la región muestra avances evidentes en materia de integración política, económica y social en comparación con lo que sucedía hace tres décadas, cuando las dictaduras militares y los recelos entre los países de la región eran la moneda corriente. Pero el escenario actual dista del imaginado cuando se dio el puntapié inicial hace veintiún años.

Si en 1991 se preveía una unión aduanera sin barreras internas para pocos años después, hoy el debate pasa por la mutua desconfianza en acuerdos provisorios para atemperar los efectos de nuevas y crecientes restricciones comerciales dentro del mismo bloque.

La delegación brasileña del Ministerio de Industria fue más que explícita. Remarcó la "voluntad" de "iniciar un proceso de liberación de licencias" no automáticas de importación... siempre y cuando la Argentina flexibilice sus restricciones. Dos países esperando que sea el otro el que de el primer paso puede ser el peor germen de la parálisis.

En Buenos Aires y en Brasilia deberían saber que si el Mercosur llegó a ser lo que es fue porque, entre otras cosas, creó comercio donde no había. Será difícil lograr buenos resultados haciendo lo contrario.

(*): DyN.

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