16 de noviembre de 2008

Espectáculos y sociales

Espectáculos y sociales. Una carta movilizó a un pueblo santafesino para recuperar la perra de un tandilense

Afortunadamente, siguen sobrando los ejemplos de la solidaridad en una sociedad, donde se ponen en tela de juicio todos los valores, por eso esta curiosa historia que tiene como principal protagonista a una indefensa perra está a punto de tener un final feliz. Un joven tandilense en viaje para Cochabamba encontró a una perrita abandonada y la adoptó como mascota. A su regreso en tren para Buenos Aires, a la altura de Rafaela la mascota fue arrojada con el convoy en marcha, mientras el dueño dormía.
El joven es hijo del reconocido conductor, actor, humorista y escritor Jorge Bruno y merced a una carta de éste último al diario La Opinión de Rafaela se movilizó la ciudad, trabajaron las protectoras de animales, pegaron afiches en las calles y en estos días se comunicó un rafaelino dando cuenta que había encontrado una perrita con las mismas características. La historia está a punto de tener el final esperado, el reencuentro del dueño y la mascota. Falta que en Tandil reciban una foto de la perra, aunque las señas son muy coincidentes.
En diálogo con La Voz, Jorge Bruno, autor de la nota que dio lugar a la frenética búsqueda expresó que hicieron la denuncia penal contra el trabajador del Ferrocarril Central, porque tiró al animal con la formación en marcha, aprovechando que su hijo se había dormido.
Esta es la carta publicada por La Opinión de Rafaela que movilizó a todo un pueblo

Historia de la perra “Quilla”
Me llamo Jorge Bruno, vivo en la ciudad de Tandil provincia de Buenos Airesy quiero contarles lo sucedido el jueves 6 de noviembre en Rafaela.
Mi hijo Mauro, de 21 años,encontró en uno de sus viajes a Cochabamba (Bolivia) a una pequeña perrita abandonada. Tenía unos pocos días y dadas las circunstancias Mauro la adoptó, convirtiéndose de esa manera ensu mascota compañera de ruta. Creció con él y fueron amigos y compinches.Mauro la bautizó con el nombre de “Quilla” y ninguno de los dos pudo separarse más. Llegó el momento del regreso y pasó lo impensado. A la altura de Tucumán, hubo que apurar el viaje por razones particulares. Mauro abonó su pasaje en tren rumbo a Capital Federal y para no tener problemas, consultó a una veterinaria y durmieron a “Quilla”, que viajó mansa y tranquila dentro de un pequeño bolso.
Sin embargo, algunas horas más tarde, a unos dos kilómetrosde la estación de Rafaela, cuando el tren ya estaba en velocidad, el guarda de la empresa Ferrocentral, descubre al animal mientras mi hijo dormía.
Sin mediar palabra y propio de una mentalidad perturbada, levanta al pequeño cachorro, se dirige a la puerta del vagón y en un acto demencial, la arroja al descampado con el tren en movimiento. Algunos pasajeros dicen haberla visto salir corriendo y aún tenemos la esperanza de que “Quilla” esté viva. Por eso esta carta, por eso este pedido de ayuda.
“Quilla” es una perrita de cuatro meses, tiene ojos marrones, pelaje rubio con partes oscuras, una uña flotante y pesa unos siete kilos.
Tenía un collar rojo y blanco, hecho con un pañuelo. Es una perrita callejera que se gana enseguida el cariño de cualquiera.
Mauro ha comenzado ya su búsqueda por otros medios, pero como padre que ha enseñado a sus hijos a amar a los animales, es tal mi impotencia y mi indignación ante un acto criminal de semejante naturaleza, que solicito a los vecinos de Rafaela, que si ven o creen ver un cachorro de esta naturaleza.
Muchas gracias a todas las personas de buen corazón que sabrán entender nuestra congoja y nuestra incredulidad ante personas como este guarda, que no dudó en intentar matar un animal indefenso.

Jorge Bruno
LE 11.138.748

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