2 de diciembre de 2009
El escándalo desatado en la entrega de medicamentos en el Hospital ha sumado nuevos elementos en la causa que generan más controversia y un denso clima interno como en aquellos que conducen el centro asistencial. Sumado a la causa motorizada por la denuncia de una paciente que dijo haber recibido droga por parte de personal del hospital, ahora se ventila también que una droguería hace tiempo viene reclamando por una partida de morfina que no consta en los registros.
A propósito de la denuncia, este Diario pudo acceder a información que confirma lo que desde éstas páginas se vino detallando, acerca del grave suceso que se pudo cometer como el faltante de un stock de ampollas de morfina que una droguería viene reclamando.
Sobre lo que motorizó la instrucción, se desprende que el 25 de noviembre del corriente, aproximadamente a las 22, el supervisor de enfermería recibe un llamado telefónico de la enfermera de turno, quien le comenta que una paciente del hospital internada en dependencias del Centro de Día de Salud Mental, pernoctando en una sala de la clínica médica, le dijo que quien le había suministrado morfina había sido el enfermero hoy separado del cargo por decreto del jefe comunal. Incluso ese presunto suministro fue realizado con anterioridad a su actual internación.
El supervisor en cuestión agregó que por su función tomó conocimiento de que faltaron ampollas de morfina en Farmacia sin que pudiera conocerse su radicación actual.
Desde el área administrativa del centro asistencial, se tomó intervención de lo que se presume una gravedad ante la posible venta o entrega por parte de un empleado del hospital de drogas usualmente utilizadas en quirófano a un paciente.
Asimismo, no se dejó de mencionar que la denuncia en cuestión podría tener relación con la faltante producida en la Farmacia y por la cual ya se enviaron intimaciones fehacientes a la anterior encargada del área.
DECRETO
Tal como se vino detallando, una vez arribado el asunto a las autoridades, el jefe comunal junto a sus colaboradores que conducen el Hospital rubricaron un decreto que dio el puntapié al sumario administrativo.
Entre los considerandos de dicho decreto, se indica que de ser confirmada la denuncia presentada por el jefe de enfermería, “reviste de una gravedad significativa, por lo que amerita investigación rápida y efectiva, asimismo hasta las últimas consecuencias”.
Otro de los párrafos indica que es preciso averiguar el verdadero sentido y alcance de los hechos que han “producido daño a propiedad hospitalaria y riesgo a la población por la imposibilidad de uso de una herramienta de salud de constatarse los faltantes de morfina con destino a quirófano y el uso posterior diferente al legalmente previsto, con sospecha bastante de estar ante un hecho de tráfico de sustancias prohibidas como no sea para uso medicinal, lo cual no sólo refriega el ordenamiento administrativo sino también al derecho penal”.
Así, finalmente se decreta la apertura de la instrucción sumarial a los efectos de deslindar responsabilidades que pudiera corresponder en el área involucrada (enfermería) y en cualquier otra área que la investigación demuestre sea preciso investigar para esclarecer los hechos denunciados.
Asimismo, se resuelve separar preventivamente del cargo al enfermero denunciado, quedando en situación de “disponibilidad relativa”.
LA PRUEBA
Más allá de la denuncia de la paciente que replicó en la pesquisa, el expediente cuenta con un interrogante importante que sumaría un elemento más a la duda sobre el faltante de morfina en el Hospital.
A saber, en medio del cambio de responsable de la farmacia, la nueva encargada da cuenta que asumida en el cargo a principios de agosto de 2009 deja expresa constancia en el libro de contralor de estupefacientes con fecha del 5 de agosto de 2009 se encuentra debidamente registrado la existencia de morfina ampollas. Más precisamente el libro consta un stock de 306 ampollas de morfina.
Empero, a mediados del mes en cuestión el representante de una droguería proveedora del centro asistencial efectúa un reclamo de un vale de estupefacientes por una entrega de 300 ampollas de morfina realizadas en el mes de febrero de 2009, con su número de remito y orden de compras, vale del que no hay constancia de emisión alguna en la farmacia.
Frente a esta delicada situación, el director administrativo remitió carta documento a la ex responsable de la farmacia para que informe donde han quedado registrados los vales correspondientes al remito y orden de compra por un total de 300 ampollas de morfina entregados por la droguería Digma.
La situación aún no ha quedado esclarecida, por lo que se desprende que ante la intervención judicial, debería dilucidarse en poco tiempo si realmente se constata un faltante de esas 300 ampollas de morfina y/o quién la entregó y con qué fines.
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