20 de enero de 2010
En la jornada de ayer, la policía procedió a la detención de un hombre acusado de abusar en reiteradas oportunidades de su hija. El escalofriante hecho no queda allí. Se sospecha que otro hijo habría sido víctima del mismo delito. En tanto otro hermano, de apenas 15 años, igual que su padre abusaba de su propia hermana.
El conmocionante caso que se vivió al menos por un par de años en una familia mereció la intervención de varios organismos de la justicia, además de los auxiliares policiales que finalmente ayer procedieron a la detención que había determinado la jueza de Garantías, Stella Maris Aracil.
La investigación devino de una renuncia radicada en la comisaría de la Mujer, como así también en organismos judiciales que trabajan sobre la minoridad. Los aberrantes hechos que comenzaron a ventilarse motivó la tarea conjunta del juzgado de la Familia, la fiscalía de menores del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil y la propia fiscalía en turno, a cargo del fiscal Gustavo Morey.
Según se confió de sede fiscal, tras la investigación desarrollada durante el año pasado, ya para diciembre se cerró la pesquisa tendiente a pedir la detención del victimario, cuestión que en efecto se concretó ayer por personal de la DDI local.
EL CASO
Sobre los pormenores del caso (se reserva la publicidad de la identidad del victimario frente a víctimas menores de edad con lazos filiatorios), se detalló que se trata de un hombre que durante al menor dos años vino abusando reiteradamente de su pequeña hija de 9 años, quien a través de la Cámara Gesell brindó pormenores de los hechos padecidos por su progenitor.
Más precisamente, los abusos que logró determinar la fiscalía datan de 2007 al 2009, con un aditamento más cruel aún para la menor víctima. Según se desprendió de las declaraciones de la propia niña como la suma de otros elementos probatorios, se determinó que también uno de sus hermanos, hoy con 15 años de edad, también abusaba de ella.
Así fue que se dio intervención a la fiscalía de menores, quien deberá determinar el futuro de quien también resultaría victimario de los sucesos descriptos, con la salvedad que se trata de un inimputable.
Pero lamentablemente la sórdida historia familiar no quedaría aquí. Por las sospechas que pesan en los investigadores, se especula que otro hermano de la niña, más chico aún que ella, también sería objeto de los abusos de su padre, cuestión que se intentará acreditar bajo el mismo sistema de la Cámara Gesell, aunque en este caso resultaría mucho más complejo frente a la corta edad del niño y su capacidad para poder relatar lo que posiblemente halla sufrido como su hermana.
Para con el padre detenido, se labró la Instrucción Penal Preparatoria caratulada como “Abuso sexual agravado por el vínculo reiterado” (sería indeterminada la cantidad de hechos contra la menor durante ese par de años).
Se abre un gran interrogante para con la situación del menor de 15 años que está sindicado -como su padre- de haber abusado de su propia hermana. Al ser inimputable, el Estado no cuenta con demasiadas herramientas que logren atender ésta -como otras tantas- problemática. Dependerá de la voluntad y predisposición de los actores judiciales intervinientes para contemplar algún tratamiento sanitario, psicológico, que atienda a este chico que ha seguido el aberrante ejemplo de su padre.
Cabe consignar que cuando se detectó el caso, el menor fue retirado de la casa materna y vivió con su padre (el matrimonio estaba separado). Ahora con su progenitor detenido, la justicia deberá determinar su paradero. Factiblemente la salida sea institucionalizarlo.
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