25 de enero de 2012
Un matrimonio mayor fue salvajemente golpeado por tres delincuentes que irrumpieron en la casa de las víctimas por el patio trasero y se llevaron una suma de dinero superior a los 10.000 pesos, quedando internado el hombre con graves lesiones a consecuencia del feroz ataque.
Las víctimas fueron identificadas como José Máximo Avilés (75) y Silvia Ester Cestona (78), domiciliados en Kramer 131 y la brutal agresión se consumó ayer entre las 7 y las 8.30 de la mañana.
El hombre llevó la peor parte, ya que producto de la golpiza sufrió la rotura de dos costillas y perforación de pulmón, quedando internado en el Hospital Municipal Ramón Santamarina.
En tanto Silvia Ester Cestona, permaneció alojada en la guardia del centro asistencial municipal hasta cerca de las 18, cuando pudo retornar a su casa.
LA VOZ acudió a la casa en el momento que la damnificada, acompañada de dos hijas y otros familiares directos retornó al domicilio y contó con lujo de detalles, la odisea que debieron enfrentar en las primeras horas de la víspera.
La mujer tiene tremendos hematomas en todo el rostro, en sus manos, brazos, en la región abdominal y rastros del corte desprolijo del cabello que le efectuó uno de los delincuentes con el cuchillo, mientras amenazaba con “pelarla”, si no decía donde guardaban la plata.
Todo comenzó a las 7 de la mañana cuando el hombre se levantó y fue a la zona del lavadero a buscar ropa para vestirse, mientras su esposa se metía en el baño y comenzaba a cepillarse los dientes. En ese momento escuchó un “ohhh”, preciso instante en que a don Avilés le tapaban la boca para que no gritara y pidiera auxilio.
Seguidamente uno de los ladrones llegó rápidamente al baño, donde estaba la mujer y le colocó una mano a la altura del cuello, ejerciendo una fuerte presión para evitar cualquier intento de resistencia de la víctima.
Con absoluto desprecio por ambos ancianos, comenzaron a pegarle de manera inusitada, al tiempo que alardeaban que les dieran el dinero porque “los había vendido un familiar”.
Para colmo la situación, iba perfilándose como un hecho violento ocurrido en Coronel Vidal bastante tiempo atrás, en las que la señora Cestona también fue víctima junto a dos hermanos en un campo de esa zona, ocasión en la que su hermano sufrió fracturas de costillas propinadas con la culta de una escopeta y fuerte traumatismos. Al advertir la dramática situación la mujer lamentaba “Yo digo lo que nos espera”.
“Primero me golpearon hasta que se cansaron. Estaba de rodillas a los pies de la cama y piña va, piña viene y bueno. "La Plata, la plata" porque un familiar nos había vendido y había dicho que teníamos plata”.
La mujer narró con absoluta precisión la ubicación geográfica en que desarrollaron los acontecimientos en la cocina del inmueble “después lo ataron a él cerca de la mesa y lo golpeaban y a mi al lado de la cortina. Nos pusieron boca abajo, nos ataron las manos por detrás, los pies y después con una soga por detrás quedando con los pies estirados. Me dolían las ataduras. Uno piensa que al mover las muñecas se puede zafar, pero al poner otra soga para unir las ataduras de pies y manos, es imposible”.
Silvia dijo que al estar tanto tiempo en esa situación se había acalambrado “por lo ceñido de las ataduras, fue terrible”.
Dijo desconocer con que objeto lo golpearon a su esposo, porque no vio a ninguno de los tres delincuentes portar armas de fuego.
LIBERADOS POR EL VECINO
Al estar tan firmes las ataduras, ninguno de los abuelos podía liberarse de las ataduras, aunque la llegada del joven que todos los días guarda el auto en el patio de la casa, permitió que la pareja zafara de la incómoda situación y fuera asistida por las lesiones sufridas.
“Suerte que le damos a un chico un espacio para que guarde el auto. Cuando sentí que estaba poniendo en marcha el vehículo empecé a gritarle... Gastón... Gastón. Menos mal que escuchó mis gritos. Tenía voz, y suerte que dejaron la puerta de atrás abierta”, destacó más adelante la señora Cestona.
Más allá del tremendo momento vivido, la mujer mantenía la lucidez “yo pensaba todo, si viene alguien y llamo como entra, hay que romper los vidrios. Estos postigones estaban cerrados, los abro cuando nos levantamos y pongo el agua para tomar mate”.
Los ladrones estuvieron más de una hora en la casa y en una hora “como hicieron barbaridades, revolvieron todo, ni hablar. El dormitorio un poco lo ordenamos”.
Indicó la mujer “yo guardo en la parte superior del placar las frazadas y ahí había un poco de dinero guardado. Le sienten el olor a la plata, yo soy ahorrativa, no rata” se encarga en aclarar.
“Le compro cosas a mis nietos, mi pareja paga los gastos y bueno habíamos ahorrado. A veces le digo Negro pago algunas cosas yo, nos damos gustos”, destacó al hablar sobre la forma en que ambos administran la economía del hogar.
Se lamentó porque además del robo del dinero y del desorden “rompieron el revistimiento lo hicieron pedazos. No sabían que estaba la plata. Revolvieron todo, nunca les dije donde tenía la plata”.
Aunque todavía estaba shockeada, dijo que a esta altura hay que pensar “estamos bien. Hay que pensar como queda uno. Es así”.
TORTURAS
Tanto el hombre como la mujer fueron mojados por los delincuentes y uno de ellos cortó el cable de la radio que estaba ubicada en la mesada de la cocina y utilizó ese elemento como “picana”, amenanzado con darle descargas eléctricas si no confesaban donde estaba la plata.
En tanto, otro de los asaltantes tomó un cuchillo de un cajón y empezó a cortarle mechones de pelo a la mujer, amenazando con dejarla “pelada” si no decía donde guardaban la plata, aseverando que tenían el dato dado por un familiar que los había vendido.
La mujer estuvo internada hasta bien entrada la tarde en la guardia y la suministraron suero y dijo que su esposo deberá permanecer internado varios días en el centro asistencial municipal a consecuencia de las lesiones sufridas.
Los ladrones “actuaron a cara descubierta, tres jóvenes de veintipico de años. Dos le pegaban a mi marido y el tercero me golpeaba a mi”.
Definió a la situación como terrible y sostuvo que no ha pasado nunca una situación similar en la zona, “creo que se han confudido de casa, porque hay gente que está mejor que nosotros”.
La denuncia fue radicada en la Seccional Segunda e interviene la Unidad Funcional de Instrucción en turno. Silvia Ester Cestona destacó la atención recibida en el Hospital Muncipal Santamarina.
Cabe mencionar que una de las hijas del matrimonio reside en Mar del Plata y viajó de urgencia al ser informada del brutal ataque y con este episodio delictivo la familia ha decidido que los ancianos tengan compañía todas las noches, ante la firme decisión de la mujer de no abandonar su casa “esta es mi guarida”, defendió su lugar la abuela.
Comentarios
0Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.
Iniciá sesión para dejar tu comentario
Iniciar sesiónCargando comentarios...
Denunciar comentario