17 de junio de 2020
La Secretaría de Extensión de la UNICEN desarrolló un
estudio sobre el grado de avance de proyectos de extensión, más allá de las
intervenciones del Voluntariado Universitario Covid-19, y anunció que evalúan
"alternativas de continuidad en modo virtual" de la extensión universitaria.
Se entrevistaron a los responsables de casi 30 proyectos
correspondientes a la 6ta convocatoria de proyectos de extensión financiados
con fondos del presupuesto universitario, que se llevan a cabo en las sedes
territoriales de la Universidad.
El 44% de ellos ubicados en la ciudad de Tandil, el resto en
Azul (20%), Olavarría (18%) y otros con base en Quequén y en otras ciudades de
la región.
La mayor parte de los proyectos ya habían iniciado su
actividad previa al comienzo de la cuarentena obligatoria, y resulta del
relevamiento que solo 12 han podido continuar con sus actividades en los meses
de aislamiento. Esto muestra que al momento de este relevamiento el 40% de los
proyectos iniciados, continúan su marcha en pleno ASPO.
Según este relevamiento, el 60% de los proyectos se
encuentran en "estado de espera", la mayoría de ellos evaluando alternativas de
continuidad en modo virtual en ciudades de la región que se encuentran con
distintas fases de flexibilización de la cuarentena, algunas en situación de
retroceso, como los casos de Necochea y Olavarría.
Igualmente, todos los proyectos en marcha han pasado por un
proceso de reformulación de métodos de trabajo en respuesta a las contingencias
que ha ido presentando el propio contexto.
Los principales puntos de reformulación, según surge del
relevamiento, están concentrados en las metodologías de intervención,
reconfiguración de actividades y plazos, dado que la presencialidad se vio
fuertemente restringida no solo por parte de alumnos y docentes, sino también
de las organizaciones en territorio, las cuales forman parte activa de cada
proyecto.
Otros proyectos han debido postergar el inicio de sus
actividades post cuarentena. Quienes dirigen los proyectos de extensión y
estudiantes se han adaptado a las clases virtuales que demanda tiempo y nuevas
habilidades, experiencias serán de gran utilidad para repensar los proyectos
que están en espera.
Claro que no solo de proyectos y convocatorias se nutre la
extensión universitaria, que cubre un amplio rango de programas y líneas de
trabajo en diversas temáticas (algunas de ellas socialmente sensibles) que
ponen de relieve el rol de las universidades y su enraizamiento en el entramado
social de las comunidades en las que se encuentran insertas.
Consultado el secretario de Extensión, Daniel Herrero,
consideró para finalizar que "no todas las instancias de la educación son
virtualizables, prueba de ello son las prácticas socioeducativas que forman
parte de muchos de estos proyectos de extensión y que debieron reprogramarse al
ritmo de los nuevos tiempos". "La
presencialidad -agregó- se vio fuertemente restringida no sólo por parte de
alumnos y docentes, que debieron trasladar sus labores al mundo virtual;
también en las organizaciones, instituciones y organismos que forman parte de
estos proyectos educativos".
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