6 de diciembre de 2009
La consejera escolar, Susana González, manifestó que de acuerdo al relevamiento realizado unos 230 chicos serán los que asistan a los comedores de verano. Esta cifra, si bien es menor a la del invierno, mantiene el alto nivel registrado en la temporada pasada generado por los efectos de la crisis.
En diálogo con LA VOZ, González señaló que el viernes se presentaron oficialmente los proyectos para determinar cuál será la modalidad. De todas formas, es probable que se conserve la misma que en los últimos años, con tres divisiones, la primera en comedores donde se servirá el almuerzo; la segunda donde se combina la parte de almuerzo y la recreativa, mientras que la tercera y última en dos espacios con agua en la localidad de Vela y Gardey.
En cuanto a la comida que recibirán los chicos que asistirán a los comedores, la consejera explicó que se tratará de dar una dieta equilibrada para el verano, teniendo en cuenta la temporada del año.
Si bien en un primer momento se pensó en mantener los mismos comedores que durante el invierno, posteriormente ese número, de 22, se redujo y quedó determinado que durante el verano habrá diez sitios. Las escuelas previstas a tal efecto son la 42, 4, 56, 22, 10, 36 y 32, los dos centros complementarios y el Centro de Formación Laboral
Al ser consultada sobre cuál era la situación en comparación al año pasado, Susana González señaló que si bien aún es medio prematuro, se puede decir que tanto el número de establecimientos como de chicos se mantiene.
“Este año hemos observado que, por ejemplo, la Escuela 42 ubicada en el barrio Obrero y la Escuela 10 en Las Tunitas aumentaron notoriamente su matrícula. De todas formas, cabe aclarar que durante el verano no se mantiene la misma cantidad de chicos que se asisten durante el invierno”, explicó la consejera escolar.
Según narró Susana González, la idea es trabajar aproximadamente con el 50 % de la matrícula que concurre a los comedores en invierno. “Estamos observando que la mayoría de los casos que durante el período de clases son vulnerables, en su gran parte necesita continuar los meses de verano asistiendo al comedor por una cuestión nutricional. Eso quiere decir que hay familias que necesitan de un comedor para alimentar a sus hijos”, señaló la entrevistada.
Se está trabajando para que el edificio que funcionó como escuela durante el invierno, en el verano también sirva de contención pero de otra manera. Es decir, que “sea un centro recreativo y una alternativa, que vaya más allá de la comida que recibe diariamente”, agregó González.
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