16 de mayo de 2016
La cesantía del conductor profesional fue confirmada por el propio Morales, en la mañana de ayer, luego de presentarse en el Concejo Deliberante, con intenciones de entrevistarse con miembros de la Comisión de Transportes del cuerpo deliberativo. Finalmente, pudo entregar una nota al presidente del bloque de la UCR, Marcos Nicolini, quien se comprometió a gestionar una respuesta para mañana.
El sindicalista contó que el pasado viernes, Juan recibió el telegrama de despido y criticó que “no se le dio la posibilidad de defenderse y la empresa nunca le consultó qué había pasado. Todo se resolvió escuchando una sola campana”.
Además, la empleadora argumentó que se trataba de una cesantía con causa, por lo que el trabajador no percibiría una indemnización. De todas formas, avisó que el gremio buscará la reincorporación del chofer.
Tanto la posibilidad concreta del despido fue una versión que surgió poco después de que la madre de los menores afectados diera a conocer lo sucedido; y también la advertencia de la UTA, respecto de que “no permitirían el despido”, porque el conductor tenía otra versión.
Como se informara en nuestra edición del pasado 7 de mayo, dos días antes, el jueves 5, en horas del mediodía, dos hermanitos de 9 y 10 años regresaban a su casa desde el colegio, a bordo de un interno de la línea 502.
Cuando el chofer supo que los chicos iban hasta La Elena, según el testimonio de los menores, los maltrató y los bajó en plena avenida Juan B. Justo.
La mamá de los chicos, Guadalupe Astigueta, fue quien dio a conocer lo ocurrido apoyada por el titular de la Comisión Vecinal de La Elena, Luis Albornoz, quien a su indignación, sumaron que “no es el primer episodio que ocurre con vecinos de nuestro barrio que son dejados en la avenida y los choferes se niegan a llegar hasta La Elena, pero es la primera vez con menores de edad”.
En esta ocasión, el chofer advirtió que todavía quedaban dos menores como pasajeros y les preguntó hasta dónde iban. Los chicos, dos hermanitos de 9 y 10 años, que realizaban su primer viaje solitos desde la escuela, respondieron que su destino era La Elena.
Según el relato de la mamá, esta respuesta desató la furia del colectivero, quien comenzó a insultarlos y detuvo el rodado en plena avenida y los obligó a bajarse, a los empujones.
Astigueta contó también que ante los gritos del conductor, su hija la llamó por teléfono “y yo misma escuchaba los gritos de esta persona a través del celular”.
Minutos después, los menores pudieron tomar el colectivo que va hasta La Granja, que los levantó y los dejó en su barrio, a pocas cuadras de su domicilio.
La madre de los menores radicó una denuncia en la Seccional 2° y el episodio llegó hasta el Concejo Deliberante, que tomó intervención en el tema.
LA VERSIÓN DEL CHOFER
Morales, ratificó que “la situación no fue como la relatan los chicos. No los abandonó en la avenida como dicen, sino que cuando los chicos le dijeron que iban hasta La Elena, él mismo corrió al colectivo que iba a Granja, le hizo señas y les dijo que tenían que bajarse y tomar el otro colectivo”.
El conductor desmiente los maltratos y los insultos a los menores y según Morales, “desde un primer momento la intención de la empresa fue echarlo. Nosotros no estamos de acuerdo, porque las cosas no fueron como se dicen. La misma empresa es la que pone las condiciones de los recorridos y el cambio de pasajeros los dispusieron ellos”.
El sindicalista enfatizó que “la gente que va hacia La Elena, se baja a la altura de la Escuela 22 y allí toma el colectivo que va a La Granja. En el caso de estos dos chicos, el propio colectivero persiguió al otro coche, lo pasó y le hizo señas de que parara y les dijo a los chicos que tenían que bajarse y pasar al otro colectivo. Nada más”.
Morales pidió “que se aclaren las cosas, porque en este caso, no se le ha dado al chofer la posibilidad de defenderse”.
“En ningún momento se dejó a los chicos desamparados en la avenida como se dijo. Fue el mismo chofer el que alcanzó al otro colectivo para trasladar a los chicos. Ese trasbordo se hace habitualmente, aunque ahora la empresa lo desconoce y dice que todos los coches tienen la obligación de llevar a la gente que va a La Elena. Hasta el día en que ocurrió esto, los coches tenían que hacer ese trasbordo para no hacer kilómetros de más”, explicó Morales.
Héctor Juan, un hombre de alrededor de 45 años, llevaba trabajando 6 años en la línea blanca y desde la UTA advirtieron que “esto sienta un precedente de que cualquier denuncia se va a tomar como excusa para prefabricar despidos”.
“Desde la Comisión de Transportes no se lo llamó al compañero para que haga su descargo. Nadie lo llamó. Desde la empresa tampoco. No le dieron lugar a nada y tomaron una decisión desmedida, como consideramos que es el telegrama”, sostuvo el delegado regional del sindicato transportista.
“El miércoles nos dijeron que nos van a dar una respuesta. Mientras tanto, la carta de despido se va a rechazar y después del miércoles veremos qué medida podemos llegar a tomar. Vamos a esperar, pero no descartamos ningún tipo de medida”, manifestó.
Morales aclaró que “nosotros no decimos que los chicos mienten, porque las criaturas no mienten. Pero sin dudas acá hay un malentendido que se tiene que aclarar”.
Morales dijo que el conductor involucrado “está tranquilo, pero con la angustia propia de perder el trabajo” y reconoció que “la empresa dice que Juan tiene antecedentes, pero es algo que lo tendremos que ver y charlar, porque es muy fácil generarle antecedentes a un trabajador si no le dan la posibilidad de defenderse.
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