30 de abril de 2015
La localidad de María Ignacia conservaba en sus galpones del Ferrocarril las antiguas y auténticas inscripciones del Segundo Plan Quinquenal lanzado durante el segundo mandato presidencial de Juan Domingo Perón. Hasta allí iban a sacarse fotos militantes y simpatizantes del Peronismo, pero también muchos visitantes que más allá de las pertenencias partidarias no perdían de vista el valor histórico y cultural de la inscripción que databa de la década del 50 y daba cuenta de una época “bisagra” en la historia nacional.
Desde hace unos días, ya nadie podrá ser testigo de ese capital histórico e insustituible de los velenses, patrimonio emotivo para las generaciones que vivieron esa época y para las siguientes generaciones que escucharon de boca de sus padres la historia de la argentina peronista. Las inscripciones fueron borradas. Dos manos de sintético barato y la ignorancia manifiesta de las autoridades municipales taparon la historia. Las inscripciones que eran parte de la Estación del Ferrocarril y parte del “patrimonio histórico” consagrado por ordenanza a Vela fueron eliminadas por personal dependiente de la Delegación de María Ignacia a cargo de Fabián Riva.
Riva, imperturbable y desvergonzadamente, declaró que no había que “darle mayor trascendencia a un cartelito que se tapó”.
Las inscripciones que se salvaron de la Revolución Libertadora que proscribió al Peronismo durante casi 20 años, que fusiló a sus militantes, prohibió sus signos y manifestaciones bajo pena de prisión, las mismas que se salvaron de la Dictadura Cívico Militar de 1976 y su baño de sangre y violencia, esas inscripciones terminaron sucumbiendo ante la ignorancia o la intolerancia política de un gobierno que se dice democrático y pluralista. Riva asegura que la orden de pintar el cartel las dio el mismo Miguel Lunghi.
Para Riva, el “cartelito” que tenía más de 60 años y era contemporáneo de uno de los momentos más importantes del avance de las localidades del interior, como la misma María Ignacia, no merecía mayor importancia. No merecía importancia tampoco el valor que le daba la comunidad que él conduce sin que, por otro lado, medie directamente la voluntad popular. Para Riva lo único importante era “lavar la cara” del galpón que se veía desde el Centro Cultural que iban a inaugurar el fin de semana. Sólo pintaron las dos caras del galpón, las que se veían desde el edificio de la Estación, y en esa urgencia “estética” fue sacrificado el patrimonio histórico.
El Partido Justicialista de Tandil, en nombre del Peronismo y de todos aquellos que no militan en ninguna fuerza política pero tienen un fuerte compromiso con la historia, el patrimonio y la cultura; en nombre de los velenses que sienten un sano y pujante orgullo por su localía y su historia de pago chico; en nombre de todos los que a lo largo de la historia reciente lucharon y luchan por conservar el patrimonio intangible y afectivo de los tandilenses, en nombre de todos ellos repudia lo sucedido en Vela. Pide, al menos, un gesto de lucidez y grandeza de quienes ordenaron tapar esa inscripción histórica y que se traduzca en un pedido de disculpas a la comunidad que dicen representar. Una disculpa que borre la duda de la mala intención y la intolerancia política.
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