8 de julio de 2009
Guantes de latex, barbijos, desinfectantes de ambiente y lavandina ya formaban parte del método de trabajo aséptico propio de las casas valatorias, antes de la Gripe A, aunque las empresas del rubro en Tandil confirman que se extremaron las medidas de higiene.
De todos modos, sostienen que no pueden restringir la concentración de los deudos, ya que -hasta el momento- no hay normativas que lo regulen. Sólo se apela a la conciencia de la familia, que en general reacciona a favor del cuidado en torno a la fiebre porcina.
Luis Iacaruso, socio de la firma "Crespo, Iacaruso y Santillán", indicó ayer a LA VOZ que recomiendan al entorno del fallecido la circulación de personas, es decir, que durante un lapso de tiempo, se mueva el ingreso y egreso de gente. Y contrarrestar así el encierro.
Claro que las medidas de prevención, y la necesidad de evitar la aglomeración, muchas veces colisiona con el respeto por el dolor de la pérdida humana. Nadie puede prohibir la despedida del ser querido. Pero igualmente, la respuesta de los familiares es positiva porque prevalece la propensión a cuidarse, mediante el alcohol en gel y lavado de manos.
Son medidas propias de la actividad necrológica la limpieza de pisos con lavandina, desinfectante de ambiente, así como la ventilación. Pero Iacaruso manifestó que se reforzaron estos mecanismos por la emergencia sanitaria.
"Tratamos de que la gente no tome mate, algunos aceptan, pero no lo podemos obligar", comentó el entrevistado.
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