15 de febrero de 2012
Efectivos de la Sección Seguridad Vial al mando del subcomisario Oscar Urruchúa y la colaboración de integrantes del servicio de calle de la Seccional Tercera y la DDI, llevaron a cabo un allanamiento en Basílico al 1.500, donde secuestraron una máquina de escribir y una impresora, en el marco de una causa por “averiguación de delito de acción pública”, luego que se interceptara a un motociclista de María Ignacia con un carnet trucho.
En el marco de un operativo de control vehicular, efectivos de Vial detectaron que un conductor contaba con un carnet de conducir “trucho”.
El infractor confesó que había comprado la licencia de conducir apócrifa a un particular y había abonado la suma de 150 pesos para obtenerla.
Con los datos aportados por el infractor se realizó una investigación y en base a los elementos reunidos, se solicitó una orden de allanamiento para un domicilio de Basílico al 1.500, diligencia que fue aprobada por el Juez de Garantías, doctor José Alberto Moragas.
Ayer se llevó a cabo el allanamiento y se logró secuestrar una máquina de escribir y una impresora, aunque no se encontró papel de escaneo y demás elementos que se utilizan para la confección de documentos truchos.
Cabe mencionar que no fue detenido el ocupante del domicilio donde se concretó el allanamiento y pudo conocerse que han sido varias las licencias truchas secuestradas, aunque no está determinado si tienen vinculación con la causa iniciada a partir del secuestro de la semana pasada.
AUTO ROBADO
Por otra parte desde la Sección Seguridad Vial se informó que fue secuestrado un Fiat Uno que tenía pedido de secuestro activo de la Capital Federal y el rodado tenía número de motor y chasis adulterados.
Todo surgió al ser detenido el rodado en el marco de un habitual control vehicular, corroborándose que el conductor no tenía licencia de conducir. La causa que se inició como una violación a la ley provincial de tránsito, dio lugar a otra causa al corroborarse por el sistema informático que el pedido de secuestro del auto.
Con el perito verificador se corroboró que el rodado tenía adulterada las numeraciones de chasis y motor. El hombre había adquirido el rodado de buena, aunque resultó ser víctima de una estafa.
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