17 de junio de 2011
BUENOS AIRES.- Villa La Angostura se quedó ayer sin agua y sus autoridades decidieron adelantar el receso escolar de invierno a raíz de la caída incesante de ceniza del volcán chileno Peyehue, mientras que unas pocas escuelas de Bariloche retomaron las clases.
En tanto, las operaciones aéreas desde el aeroparque metropolitano Jorge Newbery y el aeropuerto internacional de Ezeiza recuperaban ayer en forma paulatina su cronograma habitual, mientras persisten las restricciones para volar hacia el sur y Aerolíneas Argentinas programó vuelos especiales a Ushuaia y Río Gallegos para trasladar a pasajeros aislados.
La emergencia por la contingencia volcánica, que puede prolongarse, traerá pérdidas por unos 100 millones de dólares, estimaron operadores turísticos de Bariloche, además de otros 4 millones de dólares como consecuencia de la cancelación de vuelos de las empresas aéreas.
La situación más grave se presentaba hoy en Villa La Angostura, donde vecinos tuvieron que autoevacuarse, se desplomaron techos en viviendas precarias por el peso de las cenizas mezcladas con el agua y un 60 por ciento de la población permanecía sin energía eléctrica o sufría cortes "programados" del suministro.
A estos problemas se sumó esta mañana la salida de funcionamiento de la bomba principal que provee agua corriente a esta localidad neuquina, cuya reparación demandará "al menos 48 horas", según fuentes del Ente Provincial de Agua y Saneamiento consultadas por DyN.
En tanto, el director de Defensa Civil, Marcos Arretche, sugirió a los pobladores que viven hasta 100 metros cerca de los arroyos que "se autoevacúen" ante las posibles crecidas a causa de los diques formados por acumulación de cenizas.
El intendente Ricardo Alonso reclamó hoy la declaración del estado de emergencia ambiental, económica y social para Villa La Angostura, cubierta por unos 30 centímetros de ceniza volcánica.
El jefe comunal dispuso, además, adelantar el receso escolar de invierno en esa localidad, ya que "no se sabe cuándo los chicos podrán volver a las escuelas".
"Lo que estamos haciendo es resistir y remediando como en todo desastre natural. Así estamos desde hace 11 días porque queremos poner a nuestra villa en pie, dado que nuestra única industria es el turismo", dijo en declaraciones radiales.
En tanto, el sacerdote Federico Wernicke, de la parroquia Nuestra Señora de los Lagos, consideró que la situación allí es "compleja, aunque el espíritu de la gente sigue intacto" y aseguró que la preocupación mayor es "el día después, que no sabemos cuándo va a ser".
"La gran mayoría vive de la actividad turística y la temporada de invierno ya está totalmente perdida", dijo a DyN el párroco local.
Wernicke indicó que quitar la ceniza acumulada en los techos se convirtió "en la principal fuente de trabajo de quienes viven al día por trabajar en hoteles, restaurantes o en los servicios de limpieza, y hoy están licenciados".
En Bariloche sólo una decena de escuelas primarias, secundarias y especiales pudo retomar ayer las clases, luego de varios días de suspensión, mientras las autoridades educativas evaluaron otros edificios escolares para restablecer la actividad poco a poco.
El ministro de Salud santafesino, Miguel Angel Cappiello, sugirió que se posterguen los viajes estudiantiles a Bariloche y consideró que "la ceniza volcánica no es tóxica, pero molesta".
Por otra parte, la Fundación para la Defensa del Ambiente consideró ayer "incorrecto" un estudio de la Comisión Nacional de Energía Atómica que aseguraba que las cenizas del volcán Puyehue no dañaban la salud.
"Las cenizas del volcán Puyehue contienen dióxido de titanio, una sustancia considerada posible cancerígeno humano por la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer", recordó en un comunicado la FUNAM.
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