30 de agosto de 2010
Por inaugurar el hospital de niños, engrosar el presupuesto, los sillones odontológicos y la descentralización del sistema de salud, seguramente el intendente Miguel Lunghi será bien recordado en la historia local. Y la corrosiva relación con sus colegas médicos, las fallas en aparatología básica, las demoras en guardias y turnos, los casos judiciales, y otros bemoles, también signarán su período de Gobierno.
Los 7 años de gestión radical abrieron disímiles opiniones, sobre todo en el campo de la salud, una pregonada “obsesión” del jefe comunal. Y en tiempos donde los traslados de profesionales en las salitas barriales levantan polvareda, los lectores de LA VOZ dejaron plasmada su perspectiva, a través del sitio www.lavozdetandil.com.ar.
Algunos vecinos fueron drásticos ante la pregunta del foro: “¿Cómo evalúa la gestión Lunghi en materia de salud?”. Y respondieron sin medias tintas: “desprolija” (Aida), “muy mala” (Pepe), “pésima” (Carlos Grosso y Mabel), “nefasta” (Celso Ardito), los detractores. Mientras que hubo exámenes positivos: “muy buena” (Angela Alonso), “es el intendente que más hizo” (Juan José Belén), “correcta” (Juan Carlos), “mejoró mucho” (Susana).
De todos modos, a la hora de hacer cuentas, los comentarios críticos prevalecieron en número sobre los elogios.
Entre las opiniones favorables al Ejecutivo, se halla la de Juan: “creo que hay internas entre médicos y la atención no es mala, hay otros problemas para preocuparnos hoy: seguridad por favor”. El caso de Juan José Belén: “soy afiliado del PJ desde hace más de 30 años, pero tengo que reconocer que es el intendente que más a hecho por esta ciudad, cada funcionario está preparado para su rol, felicitaciones, tengo 46 años y espero Lunghi para rato”.
Néstor Juan Hidalgo trazó un “muy buen concepto” de la gestión L, aunque espera “que no se duerma en lo que hace tanto tiempo viene gestando, sea duro con los irresponsables, y de herramientas y buen sueldo a los que ponen sacrificio y buena voluntad, que son los mas”. Para Adalbo Gandolfi, la administración “con lo que la sociedad tandilense desea tener”. Norma y su familia se atiende en el Ramón Santamarina y “estamos muy conformes”. A veces –añade- “faltan cosas, pero eso le pasa a todos los hospitales del país. Y el hospital atiende gente de ciudades vecinas”. Susana, en tanto, valoró que Lunghi haya “mejorado mucho el sistema, estamos mejor que antes, aunque los profesionales en general no opinan lo mismo. Hay que seguir trabajando especialmente todo lo que se refiere a los turnos, que están inundados de burocracia, y el trato de algunas personas próximas a jubilarse deja mucho que desear”. Walter la calificó como “muy buena, como toda la gestión, pasa que los médicos quieren defender lo indefendible, a la mayoría le importa la plata, en Buenos Aires trabajan el doble y ganan 3 ó 4 veces menos”.
LUNARES
Pero entre los avales al programa comunal, surgen duros cuestionamientos: la gestión en salud “es totalmente demagógica e incompleta, los profesionales están mal pagos, sin herramientas, sin consultorios adecuados, sin defensa y apoyo, a los pacientes no se los respeta, se los hace esperar horas para atenderlos, o meses para ciertos estudios o tratamientos. Por un voto todo vale acá”, dijo un empleado del sistema sanitario serrano.
“Ahora son los centros de salud, cuando van a terminar con los problemas de la salud en Tandil. Es lo peor de la gestión sin dudas, menos mal que el intendente es médico, ¿no?”, o “en casa de herrero cuchillo de palo, este gobierno se adjudicó una obra como la del hospital de niños que está lejos de ser lo que se prometió. Cuánto tiempo pasó y sigue al 30 o 40 % de lo que debería ser”, fueron algunos duros juicios adversos al oficialismo. Alicia, por su parte, la consideró “unilateral, solo para el Tandil soñado”. “Falta mucho por hacer. El Debilio Blanco Villegas aún carece de los medios necesarios para atender casos complejos. Creo que le falta tiempo e inversión para ser de buena calidad. Me parece que al tratarse de hospitales municipales a veces se desborda porque no tiene recursos suficientes”, señala otro comentario. Para Gastón, la definición es “pésima. Soy médico del sector privado, y conozco a los galenos del hospital, ganan migajas, trabajan sin aparatología, sin defensa de sus jefes. Para hacer una ecografía demoran 6 meses, el tomógrafo está roto la mayoría del tiempo. El secretario de salud no es médico. ¿A alguien le parece lógico esto?”, refirió.
Para otro lector, la salud es un “desastre, ¿52 millones de pesos no alcanzan?. Hay salud para ricos y clase media de primera, y salud pública de cuarta, administrada por este Gobierno que hizo de la estética su único mérito. El hospital de niños: “¿tiene cirujano pediátrico, terapia, ecografía, tomografía, gastroenterólogo, urólogo, neomonólogo?. No, entonces nos mintieron”, finalizó.
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