14 de diciembre de 2020
La potencia solidaria de las redes sociales quedó plasmada una vez más en una historia de amor que nació hace 42 años, cuando en la localidad de Lamadrid, Rubén Orlando Vanoni y su novia tuvieron a Diego Gabriel Horn.
Hace un par de días, Diego y su esposa, Carolina Espinosa, decidieron publicar la búsqueda de la familia paterna a través de Facebook, donde lograron una repercusión fenomenal: 12.000 veces compartida.
El resultado, según lo comentó el mismo protagonista a LA VOZ, fue muy positivo: "primero me contactó mi prima, Irma Noveiro, de Ayacucho, hija de Mirta Vanoni, mi tía paterna".
"La gente se puso a investigar, estoy muy agradecido", resaltó Horn antes de realizar un breve repaso de su historia de vida.
Su papá era colectivero de la línea verde en Tandil, y además trabajaba como camionero, llevando papa a La Madrid. Allí conoce a la mamá de Diego, se pusieron de novios y hasta "se quedaba a dormir en lo de mi abuela. Un día mamá le comunicó que estaba embarazada y el reconoció que tenía otra familia en Tandil, que estaba en pareja con dos hijos, algo que había ocultado hasta el momento. Se pelearon y se separaron".
El conflicto familiar, de todos modos, no mermó "las ganas de mi papá de conocerme, se que me buscó pero mamá no quiso", indicó en la nota con este Diario.
Lamentablemente, manejando el colectivo de la línea verde en nuestra ciudad, Juan Orlando Vanoni sufre un infarto y pierde la vida. Sin llegar a conocer a Diego.
Por eso, el joven intentó reconstruir su historia familiar y estimulado por su mujer decidió contarlo en Facebook, con un posteo que rebosó de muestras de solidaridad.
"No sabía cómo lo iban a tomar, pero apareció mi prima desde Ayacucho, le pase una foto antigua y era de mi tío, no de mi papá. Por suerte lo recibieron muy bien. Enseguida me pasó su teléfono y el de mi tía", dijo contento el entrevistado.
Además, Diego ya se anotició sobre dos hermanos que viven en Tandil, uno de 48 años, de profesión abogado, y otra de 46 años, escribana. Mientras que un tercer hermano, policía, vive en Ayacucho.
"Se ve que son muy buena gente, y mi idea es en algún momento comer un asado, no me interesa nada la plata, no quiero ningún beneficio, solo un contacto espiritual, que es lo único que te llevas de este mundo", recalcó Horn.
Hoy con dos hijos de 21 y 19 años de su primer pareja, y una beba de 2 años con su esposa Carolina, Diego se aproxima a cerrar un capítulo que quedó abierto desde hace más de cuatro décadas. Y lo vive con plena felicidad.
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