4 de abril de 2014

Deportes

Deportes. Volver al rugby después de una dura batalla





Por Lorena Medina

Pocas veces hubo tantas coincidencias involuntarias a la hora de acordar una nota con un entrevistado. En ese momento tal vez no me percaté, pero ahora que me siento a escribir, me doy cuenta y se me escapa una sonrisa. Habíamos quedado con Nahuel en encontrarnos en un café, pero estaba cerrado y terminamos charlando en un banco de la Plaza Independencia. Después pensé que fue lo mejor, al aire libre, ya hubo mucho encierro para él. Y la otra coincidencia, tiene que ver con que ambos, podíamos encontrarnos el martes 1 de abril, “Día Internacional del Donante de Médula Osea”, parte central del relato.
Cuando conocí algo de la historia de Nahuel Grosso, entendí que tenia que tener su lugar en las entrevistas de los viernes, este espacio nuevo en LA VOZ. Enseguida lo contacté por facebook y aceptó sin problemas, lo único que me dijo fue “yo encantado, pero no creo ser merecedor de una nota”. Y aunque no es un tema del que hemos charlado a la hora de la entrevista, debo explicar que hay dos motivos, al menos, para que Nahuel esté en estas paginas. Primero porque por un lado a pesar de no tener esos trofeos que se muestran en repisas o se contabilizan en medallas, él luchó y fue premiado con lo más grande que uno puede tener, LA VIDA. Y otro de los motivos, es que los lectores y la gente en general, merecen conocer su historia, porque es alentadora, y es un buen ejemplo de como a veces y a pesar de todo, la mejor opción es continuar el camino, siempre hacia adelante.

Nahuel Grosso, de muy chico vivió en el campo, en la zona de Miramar, “en esa época jugábamos al pato, con mi hermano y unos amigos Después nos fuimos a vivir a la ciudad y empezamos a jugar al rugby en un club de Mar del Plata, siempre viajábamos pero lo hicimos por un año mas o menos”, empezó contando Nahuel.
Su llegada a Tandil se produce en el 2002, cuando decidió comenzar la carrera de veterinaria, algo que aun está estudiando y hasta se ríe cuando lo cuenta.
“A Los 50 llegue en el 2007 y un año después por cuestiones económicas dejé. En el 2013 volví con la pretemporada jugué hasta donde pude, y tuve que volver a dejar por un tema de salud y ahora sí, volví a entrenar y quiero disfrutar de los últimos años en los que puedo jugar, los golpes ya duelen más, uno no se recupera con la misma facilidad que antes”, detalla Nahuel mientras se toca las rodillas.
Se confiesa un enamorado de Tandil, donde vive con su hermano, “él, está haciendo la tesis para recibirse de veterinario, mejor que se reciba así hay festejos porque si me esperan a mi”...(risas)

PRIMER TACKLE
Cuando todo parecía encaminado para Nahuel Grosso, la carrera, el deporte, la vida en general, todo se modificó. “En el 2010 empece a sentir un ganglio como más inflamado, fui a un médico me examinaron, me hicieron una punción, la biopsia y en cuestión de tres meses tenia el diagnostico, Linfoma de hodgkin. En tres meses más ya estaba arrancando el primer tratamiento que hice, que fue acá en Tandil”, detalla el jugador.
“Recuerdo que en ese momento estaba de novio y ella me acompaño a retirar los resultados, no aguante la ansiedad y abrimos el sobre, así fue que me entere que estaba enfermo. De todas maneras, siempre me lo tomé bien, creo que al que menos afectó de mi familia fue a mi. A mamá le afectó mucho, sé que lo padeció y lo padece mucho. Ella siempre estuvo acompañandome, se pasó todo el mes conmigo en La Plata, sé que ella lo sufrió más que yo. Mi hermano es más cerrado, pero sé que lo sufre a su manera”, cuenta Nahuel que siempre recalca que nunca estuvo solo.
“El tratamiento se hizo un poco largo, después de la quimio, al tiempo hice rayos y después algunas quimioterapias más, como para consolidar todo lo que había hecho”.
Allí un parate y tranquilidad, porque durante un año estuvo todo muy bien. Con controles estrictos, pero con resultados buenos. En el 2012, también se realizó los estudios y los resultados eran muy buenos. Nahuel ya hacia vida normal para ese entonces, siempre teniendo en cuenta lo invasivo del tratamiento, pero su cuerpo y su mente, estaban listas para continuar con la vida normal.

SEGUNDO TACKLE
La tranquilidad se volvió a ver alterada a principios del año pasado (2013), cuando en el control de rutina, los resultados volvieron a ser malos. La enfermedad había vuelto a Nahuel. Ahora los tratamientos serían distintos y no en Tandil sino en Mar del Plata. La idea era preparar a Nahuel para que reciba un auto trasplante de médula osea.
“No me asustaba el trasplante, en lo que pensaba era en el después. Pero la verdad es que no me mate pensando, y mucho menos investigando, porque te comes la cabeza. Ademas en internet podes encontrar la mejor información o lo que se le ocurre a un loco como yo, subir. Entonces preferí quedarme con lo que me decían los médicos que me atendían. Mi convicción era, que lo que me dijeran que tenia que hacer, yo ponía el cuerpo y confiaba en ellos que ponían el conocimiento,” confiesa Nahuel a la hora de responder acerca de sus sensaciones y sus miedos al enfrentar el nuevo tratamiento.

LA BURBUJA
Nahuel Grosso en enero pasado, fue sometido a un autotrasplante, para ello primero tuvo que pasar por sesiones de quimioterapia fuertes, después una inducción para poder extraer células madre, durante todo el 2013 hicieron la colecta de células y en enero, tuvo turno para el trasplante en La Plata.
Pasó un mes dentro de la “burbuja” una habitación aislada a la que sólo tienen acceso las enfermeras vestidas de una manera muy especial y solo podía hablar con su mamá por un intercomunicador. “Viví momentos de mucha angustia porque estaba sólo todo el tiempo y eso me afectó bastante, después me acostumbre”, manifiesta.

VOLVER AL RUGBY
“No me costó al contrario lo necesitaba. Es más no me habían dado el alta del todo y ya había empezado a salir a correr por mi cuenta, porque quería volver cuanto antes. Yo disfruto de cada entrenamiento, de poder jugar los fines de semana, es un gusto”, cuenta Nahuel que lució durante la nota su bruzo de Los 50.
“El apoyo de todo el club fue excelente, la movida que se armó fue espectacular, voy a estar agradecido siempre por esa mano, por el trato que me dan, por como me hacen sentir. Eso no tiene precio. Los chicos siempre me trataron muy bien, siempre apoyándome, desde el dialogo, el buen humor. Hay algunos que no sabían lo que me pasaba. Cuando volvió la enfermedad llego un momento que les tuve que decir que no iban a poder contar conmigo porque tenia que empezar el tratamiento para el trasplante. Pero los iba a ver a la cancha y aun así el apoyo estuvo siempre. Por ahí algunos se shockearon con la noticia, pero al verme bien a mi le ponían onda”.
Hoy la realidad es otra, porque Nahuel volvió a ser uno más. “Me tacklean igual que a todos, no me perdonan una!.”

NO SOY UN EJEMPLO
“Yo no creo que sea un ejemplo. Yo reaccioné así con la enfermedad porque es mi manera de ser, es lo que creo que es lo mejor. Tal vez no le dí las dimensiones que tenía el cáncer, pero no sé si fue lo que me propuse, sino que así me salió. En realidad no hice nada que no vaya a hacer cualquiera si le toca lo que me tocó a mí. Por eso lo de ejemplo, me parece que no es así. He visto nenes chiquitos que están con enfermedades similares y ahí pensás es una criatura y mira como la pelea, entonces, ellos creo que tienen mas fortaleza.”
Sin dudas, mas allá de cómo lo afronte, la enfermedad dejo sus enseñanzas, “esto te sensibiliza con algunas cosas y con otras te pones más fuerte. Me conectó con otras cosas que no veía o no las quería ver. Siento que me cambio la perspectiva ante la vida, la forma de pensar, de manejarte, de involucrarte. Te modifica en las pequeñas cosas, encontrás el valor de estar sentado en una plaza charlando como ahora o pensar en cuantos sábados pasaron mientras estuve internado y como disfruto ahora pensar en los sábados jugar y estar en el club.”

LA VIDA EN ALGUNOS AÑOS
“Me cambio todo tanto...si a los 19 me preguntabas cómo me veía a los 30, te iba a decir recibido, trabajando con una familia constituida. Hoy tengo 31 y no se si peor que a los 19 pero ha pasado mucho tiempo y no hemos conseguido nada de todo eso todavía (se rie). Pero quiero seguir como hasta ahora y siempre en el club, que ahora es parte de mi familia”.

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