8 de agosto de 2008
“Me parece que en estos tiempos difíciles para la Argentina, tras un conflicto que nos enfrentó entre nosotros, le pedimos al Señor la gracia del diálogo, la reconciliación y el entendimiento. Nos duele mucho que en la Patria bendita del pan haya gente con hambre”. Las palabras le corresponden al padre Fabián Gerez, cura párroco de la capilla San Cayetano. Lo dijo horas antes de una procesión que volvió a generar una importante convocatoria de los tandilenses y su devoción por el Santo Patrono.
“A Dios gracias este es un día de fiesta para nosotros. La capilla, como en tantas partes del país, aglutina gente que se acerca a agradecer y pedir, especialmente por algo tan sensible como el pan y el trabajo”, introdujo en diálogo con LA VOZ.
El religioso invocó a Jesús para que “nos de una vida digna, para que este Santo que estuvo tan cerca de los pobres, ofrezca dignidad para nuestros hermanos, los que tienen menos recursos. Que haya trabajo, medios para que nuestras familias accedan a la vivienda, la salud y la sana recreación”.
También abogó el padre Gerez para que “nuestros ancianos puedan descansar después de una vida laboral digna, tantas cosas que nuestra Patria, que es tan rica, debiera poder brindar”.
Asimismo, mostró su preocupación por los que “no tienen acceso a esos Derechos Humanos naturales”.
Vicario De Pascuale
La celebración central se desarrolló a las 16 con la Procesión y Misa, encabezada por el vicario general de la Diócesis de Azul, padre José Luis De Pascuale.
El obispo Hugo Manuel Salaberry, en tanto, ofició en la capilla San Cayetano de Olavarría.
En tanto, entre las 14 y las 18 horas se concentró la mayor cantidad de feligreses en el barrio San Cayetano.
Aunque desde la mañana desfiló por la zona una importante cantidad de fieles, en medio del tradicional ambiente de recogimiento, las espigas de trigo, las canastas de pan bendecido y la confesión.
A la vez se recopilaban dentro del templo católico las intenciones que se iban a leer poco después durante la Misa.
Paralelamente, se interrumpió desde temprano la circulación de autos por la calle San Francisco, a la altura de la Iglesia.
“La esperanza transforma la realidad”
Habitualmente se habla sobre el número de concurrentes a la celebración del 7 de agosto con la situación del país. Y se hace una lectura unívoca: cuanto más fieles acuden, peor se encuentra la situación económica.
De todas maneras, Gerez evaluó que “es difícil de determinar esa relación. Al escuchar a la gente, viene por el trabajo, la familia, consuelo en el dolor, y reconocer que Dios intervino en su vida para salir delante de situaciones muy adversas”.
Por encima de las lecturas sociológicas y políticas, el entrevistado aclaró que “no es tarea de los sacerdotes medir esas variables. Indudablemente las crisis acompañaron la vida del pueblo, y es cierto que se manifiestan las necesidades de la gente a través de la Iglesia, el Obispo y los sacerdotes”.
Posteriormente, Gerez trazó un análisis sobre el impacto que generó el enfrentamiento durante cuatro meses entre el Gobierno y el campo.
“El mensaje es la esperanza. Cuando uno confía en Dios renace la esperanza. Es la certeza que nos da nuestro patrono San Cayetano. El pan y el trabajo con Dios es posible, así como una vida digna para todos”, añadió.
“Me parece que en estos tiempos difíciles para la Argentina, tras un conflicto que nos enfrentó entre nosotros, pedirle al señor la gracia del diálogo, la reconciliación y el entendimiento. Nos duele mucho que en la Patria bendita del pan haya gente con hambre”, subrayó el padre.
Por último cerró: “por eso pedimos al Señor la esperanza que esfuerza para transformar la realidad”.
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