11 de enero de 2010
El controvertido informe del diario capitalino acerca de lo que se presenta como una ola de abusos sexuales a menores y presuntas irregularidades del sistema judicial para atender dicha situación, sigue generando fuertes repercusiones. Como se informó desde éstas páginas, abogados e incluso la propia Asociación de Magistrados y funcionarios judiciales salieron a replicar aquellas acusaciones mediáticas. Hoy haría lo propio desde la Asociación de Abogados, en tanto por éstas horas psicólogos consultados trazaron una durísima mirada sobre el accionar de aquellos profesionales que actuaron para empujar a las familias al estado de situación que en la actualidad impera en la comunidad.
En declaraciones radicales, el psicólogo forence, Alfredo Loreal, funcionario del poder judicial local, criticó con vehemencia a la psicóloga Daniela Lezcano, que ha intervenido en alguno de los casos que se incorpora en un listado de abusos sexuales que la justicia local no ha resuelto, a pesar que los expedientes no dieran la misma sentencia publicada por el diario La Nación.
“Una cosa es una nota de prensa y lo que de alguna manera le puede servir a un medio que sea difundido. Creo que el objetivo de la nota no fue transmitir una verdad, sino que el objetivo fue hacer una nota de prensa que tuviera un impacto. Entonces contar que en Tandil se trabaja bien, que se trabaja en los casos de abusos sexuales y hay un montón de casos resueltos con la penalización del victimario y en otros casos donde no ha habido que probaran el delito, no servía”, expresó el funcionario en declaraciones a FM Voz.
Loreal indicó que “es archicomplejo poder determinar que hubo abuso. Se extreman las medidas para poder arribar a una verdad. El poder judicial persigue la verdad, no hacemos notas de prensa para producir un impacto de opinión en la comunidad, sino que como funcionarios judiciales buscamos la verdad. Lamentablemente no podemos dar publicidad de un expediente de estas características para que la población sepa como procedieron jueces, fiscales, defensores, cuerpos técnicos”.
A la vez, remarcó que “hay situaciones que son indignantes. Figuras, incluso señoras que no han permitido que hiciéramos las pericias. Que han salido a los gritos del tribunal sin que se dieran una razón, y no han permitido ni que la médica ni el psicólogo viéramos a los niños. Hoy esas mismas personas salen por los medios nacionales diciendo que no se trabajó bien, juzgando, degradando al poder judicial, poniendo en duda las intervenciones”.
“Esto -siguió- nada tiene que ver con lo que ocurre, incluso hay una nota muy interesante de la doctora Perelló (publicada por éste Diario) con un equilibrio impecable ella sita dos casos que intervino en Tandil, de los cuales uno de ellos su defendido fue condenado en primera instancia, en otro de los casos, su defendido termina siendo absuelto”.
Volviendo sobre el informe capitalino, dijo que “si uno hace una lectura mínimamente seria de la primera nota del matutino capitalino se notará el absurdo de la nota. Es casi fantástico pensar que en la comunidad de Tandil podría haber una alianza tal en la que intervienen varios jueces, diferentes fiscales y defensores, la policía e incluso la Fuerza Aérea. Todos juntos en un complot para proteger a los violadores”.
CONTRA LA PSICOLOGA
Ya adentrándose en sus críticas para con la psicóloga Lezcano, dijo que “el título de colega la queda grande. Mi opinión sobre su intervención ya la vertí en oportunidad que el juez Pedro Valle me solicitara el aporte como perito oficial, con la toma de cinco o seis horas de entrevista”.
“Ella -continuó- es una perito de parte, que incluso hizo ostentación de un título que no tenía. En sus papeles, sus membretes hablaban de especialista y luego tuvo que rectificar, aceptando que había hecho un cursito en Santiago del Estero. Esta psicóloga atiende a estas familias, sin siquiera convocar a la otra parte. Cuando trabajás con un niño siempre convocás a los dos padres, sobre todo al padre conviviente porque es quien más datos tiene de la criatura. No quiero ahondar mucho en esto, está todo en los expedientes, en donde la psicóloga cambia todos los dichos de su primer informe, rectifica todo”.
Sí abordando sobre la evaluación que hizo de aquella intervención, Loreal lo inscribió en tres elementos que, a su gusto “son un disparate”.
Primero, señaló que “hay un mal uso de los instrumentos de evaluación. Ella utiliza mal los instrumentos para evaluar, para hacer el diagnóstico”.
En segundo punto, “no cuenta con una base de paradigma científico sólida. No puede decir, por ejemplo, que una criatura de dos años tiene un pensamiento lógico, el pensamiento lógico se adquiere a partir de los siete años. Esta mujer comete errores garrafales”.
Y en tercer lugar, “los informes están plagados, revientan de subjetividad. No son informes de una profesional que pretenda objetividad y una aproximación a la verdad. No se puede hacer un diagnóstico de una criatura en dos horas de entrevista sin haber entrevistado a la madre, y quedarte solo con los dichos de una tía”.
Loreal insistió en que los informes de Lezcano “francamente son lamentables y su posición desechable”, compartiendo el criterio que su intervención ya excede lo que puede ser una opinión del colegio de Psicólogos.
“Aquí hay algo muy grave que tiene que ver con las consecuencias de grado emocional, con la vida de los niños y el daño que se causa a esos niños y esas familias, incluso incentivando a la fuga de un padre con una criatura. Aquí lejos de buscar la vedad en una situación crítica, apaciguando y llevando calma, se provocó el síntoma por la labor profesional”
Loreal dijo sentirse orgulloso de pertenecer a la institución judicial local, “de trabajar con gente como la que trabaja en el poder judicial local. Puede ser que haya cosas por corregir o mejorar, en todo acto humano y toda institución adolece de lo que adolece un ser humano, pero aquí se habla de 15 casos cuando siquiera se sabe de quién se está hablando”.
No dejó de mencionar ya cerrando que en uno de los casos, “cuando pude hacer la entrevista a la menor, ella me dice cómo la psicóloga la ayudaba a hacer los dibujos. Esos dibujos que la psicóloga ayudaba a hacer son los que luego se utilizan como prueba para abrir una causa por abuso sexual, cuando en realidad es alienante que intervenga de esta manera”.
“La prueba psicológica sirve para que aparezca la personalidad, no lo que hizo esta psicóloga. Es como que en biología, mezclemos muestras de sangre y después demos los resultados”, finalizó
Orbea criticó a los psicólogos que
alientan la “locura” de los familiares
Más repercusiones tuvo la nota del diario porteño “La Nación” sobre la ola de abusos sexuales en Tandil, publicada la semana pasada, en tanto el psicólogo Angel Orbea, salió a cuestionar a sus colegas que “alientan la locura” de los familiares de las víctimas, sometiendo a los niños a una “doble perversidad”.
Sin cuestionar el trabajo de la Justicia local, el reconocido profesional advirtió que existe “una cuestión de locura familiar que debe ser acotada y no promovida por el psicoanalista”, expresó a LA VOZ , para aclarar más tarde que “no tengo ningún problema en criticar a mis pares y que ellos me critiquen”.
Para Orbea, “hay que separar la paja del trigo. No sólo existe el abuso sexual infantil, sino la perversión. La pedofilia tiene una larguísima historia. Sócrates, padre del conocimiento clásico, fue acusado de corromper a la juventud”, introdujo.
El goce sexual con niños –canalizó- “afecta a diferentes edades, desde bebés hasta adolescentes. Nada de esto es nuevo, pero sí hoy llama la atención, cómo lo noto en mi consultorio, privado y público, los testimonios de acusados y acusadores”, reveló el licenciado.
Como profesional de la salud mental –añadió- “estoy atravesado por estas cuestiones. En Tandil se mediatizó el cuadro de abuso sexual infantil. Hay que pensar esto a partir de la familia contemporánea de hoy: el niño tiene un lugar de objeto. Para el pedófilo, el niño es un objeto de goce, pero hay casos que me constan donde el abusador no goza, sino que se angustia”, analizó.
Por otro lado, aseveró Orbea que en la mayoría de los casos "el abuso sexual no deja a lo largo de la vida ulterior del abusado prácticamente marca alguna". En el tratamiento psicológico, "muchas veces el abusado reconstruye durante el tratamiento situaciones donde fue abusado sexualmente por personas mayores", destapó el profesional.
Bajo la óptica del entrevistado, “no puede afirmarse que haya complicidad de la Justicia local con ciertos familiares, esto es una locura total”. No obstante, aseguró que al judicializarse los casos de abuso infantil "se produce un quebradero de cabezas, pues no hay como hacer que un niño diga la verdad. Cuando sabemos que un niño hoy dice una cosa y mañana otra".
En este marco, el licenciado en psicología evaluó que “esto requiere una elaboración e interpretación sobre las que la Justicia no está nunca a la altura de cubrir".
“EL SISTEMA JUDICIAL, EN APRIETOS”
Paralelamente, recalcó Orbea que un niño puede ser fácilmente inducido a culpar a una persona inocente. "El niño es un súbdito, de allí viene el término sujeto, el niño está sujetado a los dichos y pensamientos familiares. Y cuando intervienen profesionales, de un lado y el otro, esto se complica aún más, porque se implementan técnicas", fustigó el psicólogo.
La peritación para llegar a una prueba constituye, según el entrevistado, “una dificultad tremenda, esto produce angustia en el Poder Judicial, que me consta, hace todos los esfuerzos sin poder responder a este empuje familiar que lo único que quiere es castigo, y no preservar la identidad e integridad del niño”.
El niño abusado “es objeto de una doble perversión y los profesionales de la salud mental tienen una responsabilidad total”, dijo Orbea para cargar contra sus colegas sin medias tintas: "es objeto de perversión por parte del abusador y luego es objeto de una perversión por parte del Estado al ser sometido a una cantidad de pruebas periciales, biológicas, motrices y psicológicas. Quien piensa en ese nene", se preguntó.
Finalmente, el miembro del Foro de Salud Mental consideró que “lo más grave es que un psicólogo descuide la dirección de la cura terapéutica del paciente y traslade la problemática a los estrados judiciales. A la Justicia le interesan los pasos procesales, para llegar a la sentencia”, alegó.
Del mismo modo, concluyó afirmando que “ la Justicia no es marco idóneo para resolver estos temas. Por eso la gente pone en duda al Poder Judicial, algo que yo no hago. El sistema judicial está en aprietos, porque los familiares piden castigo y no resolver el problema de fondo”.
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