4 de febrero de 2011
En uno de los reductos más bellos de la ciudad, donde el que concurre se siente privilegiado por formar parte de un naturaleza única, la diócesis de Chascomús se encuentra realizando una actividad junto a jóvenes de la feligresía.
En Don Bosco, donde se respira tranquilidad y armonía, la pastoral juvenil de ladiócesiss de Chascomús organizó un campamento formativo bajo un eje temático dirigido a los jóvenes de la Iglesia.
Ayer, divididos en dos grupos etarios realizaron distintas actividades formativas tendientes al intercambio, el encuentro de los chicos con Cristo y desde allí construir.
Minutos antes de celebrar la misa en la coqueta capilla, monseñor Carlos Humberto Malfa, dialogó con este Diario sobre el espíritu de estos encuentros, como así también de la problemática juvenil en general. La actualidad del país también formó parte de sus definiciones.
"Este lugar es fantástico para este tipo de encuentros. Soy un hombre de mar, pero disfruto de estos días. Además acabo de visitar al querido padre Raúl Troncoso, que somos muy amigos. Aquí siempre nos reciben muy bien, por eso estamos muy agradecidos y queremos aprovechar para que los jóvenes se enriquezca y sean felices, porque ソsaben? Dios nos quiere felices y más humanos”, señaló el prelado.
Sobre el acercamiento con la juventud, reconoció no ser una tarea sencilla. “Hay que decodificar sus códigos. A nosotros nos interesa sobre todo que los jóvenes puedan encontrarse con la persona de Jesucristo vivo y que desde allí encuentren la fuerza del amor de Dios, que los ayude a crecer como personas”.
“También -siguió- la fuerza del amor de Dios los abre a la fraternidad. Esta es la experiencia, después deviene en la experiencia del amor que se traduce en la familia, en el noviazgo, en la vida sacerdotal algunos, en la vida social”.
Monseñor indicó que “el cristiano tiene que estar comprometido, los jóvenes tienen que descubrir que ahora, con la fuerza y el dinamismo de su juventud la fe tiene que ser una fuerza también muy grande de dignidad humana”, insistiendo en que el “cristiano está comprometido a su tiempo para ser fiel a Dios”.
RAICES SOLIDAS
Malfa reconoció que “cuando uno está cerca de los jóvenes descubrís que hay en ellos una riqueza y un potencial muy grande, y ese potencial hay que acompañarlo, con una gran paciencia, por supuesto. Sobre todo hay que poder ayudarlos para que puedan interiormente fortalecerse, y también puedan ser dueños de sí mismos. En esto la dimensión del amor desde el punto de vista de la fe es fundamental”.
Sobre la problemática juvenil, sostuvo que resulta cierto que “en el mundo de hoy no podemos tener a los jóvenes en una campana de cristal, por eso es bueno que los jóvenes tengan raíces sólidas y de esa manera puedan desarrollar su vida. una vez que tengan raíces sólidas, que tengan alas para la vida. El amor da esa fortaleza interior que los hace libres”.
Añadió que “los jóvenes conocen la realidad del alcohol, de la droga, de una sensualidad prematura, frente a eso no sé si nosotros podremos realizar transformaciones profundas en el sentido de quienes manejan aquellas empresas que quieren robar la esperanza de los jóvenes. Hay estamentos de la sociedad que son responsables en eso, pero sí se que si nosotros le damos a nuestros jóvenes una gran fortaleza interior, raíces sólidas, que ellos tengan una conciencia bien formada en valores que le den sentido a la vida, ellos serán libres para poder decir yo no necesito para ser feliz en el viaje sin sentido de la droga o el alcohol. Podrán ser dueños de sí mismo, señores de su vida”.
“Este es un trabajo paciente dentro de una realidad muy compleja. es muy compleja la familia, la escuela, pero de cualquier manera los cristianos tenemos que ser capaces de mirar toda la vida con esperanza”, aportó.
EL PAIS Y LOS TIEMPOS ELECTORALES
Fue noticia Monseñor Malfa -así lo destacan los medios digitales de la Iglesia- frente a la siempre tirante relación con el Gobierno kirchnerista. No precisamente por protagonizar esos presuntos enconos, sino lo contrario.
Se lo destaca como uno de los prelados que no han realizado comentario alguno en el debate de los meses pasados sobre la aprobación del matrimonio entre homosexuales, lo que podría haber influido en que la Presidenta se acercase a saludarle en oportunidad que la primera mandataria estuvo por Chascomús.
A propósito de la relación Gobierno-Iglesia, Malfa sentenció que “a la Iglesia, desde le fe, lo que le importa es potenciar siempre la dignidad humana en toda su dimensión”, acotando que “la Iglesia no es una fuerza de oposición, en todo caso quiere ser una conciencia. Compartir con la sociedad, con libertad, decir desde la fe cómo ve la realidad de la sociedad argentina”.
El obispo sostuvo que “cuando hablamos de la pobreza no estamos diciendo que el Gobierno no hace nada contra la pobreza, estamos diciendo que la pobreza es una realidad, que tenemos que mirarla de frente y ser capaces de afrontar juntos con una gran creatividad”.
Sobre el año electoral que ya se palpita, dijo reivindicar siempre la actividad política, “pero la actividad política como una vocación, que tenga siempre pasión por el bien común”, cerró.
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