16 de febrero de 2011
Las huertas domiciliarias suelen entregar agradables sorpresas a los vecinos que dedican largas horas al riego y el trabajo de la tierra propia, con el franco deseo de lograr buenos frutos que compartir en familia.
En Tandil, un adolescente de 15 años acaba de cosechar un "tomatazo" amarillo de 800 gramos, y otro de medio kilo.
Se trata de Alberto Meilán, domiciliado en calle Juárez 1.220, cuyo padre, José Meilán, expuso la pieza con orgullo al fotógrafo del Diario.
Cuando el calor sigue pidiendo dietas naturales y menús frescos, los Meilán se aprestan a preparar una abultada ensalada, de "factura" propia, hecho en casa.
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