2 de noviembre de 2011
Peritos en explosivos, balísticos y planimétricos allanaron ayer la casa del militar retirado de 86 años que sería el responsable de activar un sistema casero de "cazabobo" para defenderse de la delincuencia y terminó hiriendo a un subteniente de la Policía que asistió a la morada por la activación de una alarma.
La Justicia investiga un posible delito de acción pública contra Alfredo Leparlier (86), ex miembro de las fuerzas armadas, quien al viajar a Capital Federal y dejar su vivienda sola, improvisó un método de defensa que terminó en el disparo de una escopeta sobre las piernas del uniformado Víctor González, quien también es conocido por su desempeño como árbitro de fútbol.
Este efectivo recibió el impacto de "piedra molida", en tanto no serían perdigones convencionales, de acuerdo a los primeros indicios. Según fuentes oficiales, González está fuera de peligro y su recuperación es favorable, luego de su atención en el Sanatorio Tandil.
El llamativo hecho sucedió el martes a las 19.50, cuando se activó el sistema de monitoreo de la casa. En el lugar, la Policía vio desde la medianera de un vecino, que había una puerta abierta. Entonces el uniformado ingresó a la propiedad privada sospechando de la existencia de delincuentes, y al tomar el picaporte de la puerta, sonó una explosión al descerrajar un disparo.
Allí notan el dispositivo "cazabobos", que alcanzó a ambos muslos del personal policial. Al lugar llegaron familiares del dueño, pero como se presumía de la existencia de más trampas, los uniformados no pudieron cumplimentar las tareas pertinentes, hasta ayer, que llegaron los peritos especializados de Azul.
Según el comisario Fabián Rodríguez, jefe interino de la Distrital (David Tifner cursa sus vacaciones), la Policía no tiene antecedentes de un suceso de esta naturaleza. En diálogo con el programa "Cada Mañana", de AM 1560, la autoridad policial aseguró que el propietario habría improvisado el sistema luego de haber sido víctima del ingreso de malvivientes.
El mecanismo estaba dispuesto tanto en el galpón como en el interior de la vivienda. La Fiscalía ordenó allanar el domicilio ayer a la mañana, esperando el regreso del militar retirado, para que indique qué otros "cazabobos" ocultos podía haber en la morada.
Rodríguez confirmó que el ex castrense deberá afrontar las responsabilidades legales del hecho puesto que "esto no está permitido por la ley, por eso la instrucción de la Fiscalía".
"Más allá de que el hombre haya tratado de proteger su vivienda, lamentablemente este tipo de situaciones no está permitido por la ley", manifestó el comisario.
De acuerdo a la pesquisa, el octogenario habría atado un piolín a la puerta, con terminación en el percutor del arma de fuego, lo que hizo descerrajar el disparo.
"Calculamos que la persona que realizó esto procuró que el receptor del disparo quede afectado a esa altura", es decir, por debajo de la cintura, supuso el entrevistado.
Los cartuchos, asimismo, no tendrían perdigones sino "piedra molida", apuntó el jefe distrital.
"Un vecino mencionó haber visto personas atravesar el patio trasero saltando paredones. Quizás no le robaron pero sí ingresaron", añadió Rodríguez.
"Es la primera vez que nos topamos con un hecho así", especificó el comisario, para reiterar que tanto los cazabobos como la electrificación de puertas o ventanas están prohibidos por la legislación vigente.
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