21 de septiembre de 2011

Deportes

Deportes. BOXEO: El vivo vive del zonzo

Por Marcos Vistalli (mvistalli@hotmail.com)

Floyd Mayweather Jr. lo que menos despierta son simpatías. No sé si por su carácter, nunca lo he tratado, o por ese boxeo especulativo, hasta ahora harto productivo del que muchos gustan y otros tantos, entre ellos algunos periodistas de primera línea detestan.

Es un boxeador con porte de atleta de alta competencia, de reflejos de radar, de velocidad, tiempo y puntería envidiables. El sábado pasado luego de dejar atolondrado a golpes a su rival Víctor Ortiz -éste al mejor estilo de Jim “El Bombero” Flynn cuando peleó con Jack Dempsey, pelea en que los arteros cabezazos del “Bombero” hicieron que la detuviera el sheriff- en un ataque de impotencia le pegó un sí descalificador frentazo a Floyd, abriéndole una pequeña herida en el labio inferior. El árbitro Joe Cortez detuvo el combate y descontó un punto a Ortiz. Al reanudarse la lucha vino el pedido de disculpas, algo prolongado por parte del infractor, en el que Floyd al haberle dado el paso el referí, le aplicó una izquierda en el mentón a su rival, que en vez de cubrirse o ponerse a salvo de la intenciones de Mayweather se puso a mirar a Cortez con los brazos bajos. Y vino un derechazo infernal del morocho que lo derrumbó por toda la cuenta. ¿Fue un acto ilícito? No, el referí ya había dado el pase y si el rival se queda congelado y con los brazos bajos no hay infracción alguna si lo golpean. ¿Qué fue un acto infantil de Ortiz? Por supuesto, ante la primera mano, lícita, debió defenderse y no buscar un amparo en el árbitro, pues si no estaba sabiendo que a Floyd no se le puede dar una baldosa de ventaja, estaba perdido antes de subir al ring. ¿Qué fue una acción antideportiva? Es para estudiar si Mayweather está allí por deporte o por negocio. Y si los que lo programan, no están más por el dinero que por las “caballerosidades”. Hoy día esto es negocio y el fair play queda para una partida de dominó. Mal que nos pese, poco que nos guste. Floyd embolsará por este combate 25 millones de dólares. ¿Quién de nosotros por esa suma no es capaz de darle una cachetada a Obama o a al propio Papa?

Una gran sorpresa fue el triunfo de Erik Morales sobre el invicto Pablo César Cano. Un Morales que todavía guarda certeros reflejos, aunque no son los de hace años atrás, pero que mantiene intacta su puntería que aunada a la experiencia le permitió desfigurar la cara a su rival. Una paliza que no era necesaria, que en Cano dibujado un rostro que lastima al boxeo porque el salvajismo del rincón, del médico y del árbitro, permitieron que esa máscara bañada en sangre sobre un rostro inflamado se la achaquen al boxeo, cuando es culpa exclusiva de ciertos insensibles que pululan por el mundo de ese deporte. Ahora Morales ha sido campeón del mundo supergallo, pluma, superpluma y ligero. Una observación, este Morales fue superior al que peleó con Marcos Maidana.

Cerca de Las Vegas, en Los Ángeles, el “Canelo” Saúl Álvarez retuvo su título de campeón del mundo de los superwelters al imponerse a Alfonso “Famoso” Gómez. El “Canelo” se caracteriza por su resistencia granítica, su boxeo impasible y casi desdeñoso hasta que se decide sus manos en las que pareciera tener una viga de ferrocarril en cada una. Hasta el quinto round las cosas iban parejas aunque siempre atacando Gómez, lo que le daban un pequeño margen a su favor. Hasta que en el sexto una combinación sorpresiva de Álvarez terminó con las esperanzas del “Famoso”, que terminó en el suelo y al levantarse, estaba en tan malas condiciones que el árbitro detuvo el combate ganado el “Canelo” por nocaut técnico. Dos argentinos ya conocieron el poder de sus puños, Carlos Baldomir y Luciano Leonel Cuello solamente lo pudieron aguantar solamente seis rounds.

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