16 de noviembre de 2011
La vieja y ya repetida costumbre de traerle a los buenos boxeadores argentinos unos paquetes envueltos para Navidad, especialmente de Brasil, no hace más que seguir quitándole seriedad al boxeo. Tampoco es ninguna ventaja para púgiles, gastarse en pegar a unos muñecos que vaya a saber cual es su verdadero trabajo en su país, por más que los mentirosos records, de boxrec.com, los pinten como peligrosos.
El campeón argentino Billi Facundo, en su terruño con unos pocos golpes dejó a su más que mediocre rival, traído de Brasil, Luciano Silva, colgado de las cuerdas. Allí, totalmente indefenso, y ante un lentísimo Stella, que actuó de árbitro (últimamente está dejando mucho que desear), recibió tres golpes enredado en las cuerdas y a cara descubierta. El brasileño cayó dormido y se decretó el nocaut técnico, en una versión - gracias a Dios sin el mismo final- que hizo recordar la tragedia de Paret ante Griffith. Cuando un boxeador pierde los reflejos debe retirarse, los referís también.
M.V.
Comentarios
0Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.
Iniciá sesión para dejar tu comentario
Iniciar sesiónCargando comentarios...
Denunciar comentario