27 de septiembre de 2011

Locales

Locales. Castaño habla de vedetismo judicial por la causa que investiga su accionar con un cliente

Fiel a su estilo, el mediático abogado Claudio Castaño salió con los tapones de punta frente a los actores judiciales que llevan adelante una causa que investiga su accionar frente a un cliente, quien dijo que el letrado le había pedido plata para arreglar con un juez o fiscal y así recuperar su libertad.
El polémico abogado, hizo llegar a esta redacción la nueva presentación que realizó en el Juzgado de Garantías, a cargo de la doctora Stella Maris Aracil, a quien recayó el recurso de “reposición con apelación en subsidio”.
Castaño dice en el texto que discrepa con la magistrada cuando sostiene que los mensajes de texto obrante no se dieron en un marco de ejercicio profesional, teniendo en cuenta las declaraciones testimoniales.
“No hay que ser una luminaria del derecho para vislumbrar que el primero de los mensajes atacados manifiesta: ´...estoy preso...vení a sacarme ya...´, pues entonces con la tesitura jurisdiccional bien podría haberse comunicado con un amigo o algún comerciante de la ciudad para tal menester. Pues no, la magistrada interpreta (y mal interpretación se la hay) que prima facie el suscripto estaría aprovechando la ocasión para la comisión de un supuesto delito”.
Para el letrado, “nada más divorciado de la realidad, por cuanto desde el momento mismo de la intervención telefónica del celular perteneciente supuestamente al detenido, quien era investigado como sospechoso de un delito, mantiene comunicación con el suscripto”.
A partir de aquí, señala Castaño, “todo lo que sea comunicación entre el señor y el suscripto ingresa dentro de la esfera del secreto profesional, aún cuando no hubiera sido configurada la relación contractual”.
Castaño indica en otro de los párrafos que “desde ese mismo instante la magistrada debe mandar testar las comunicaciones sostenidas supuestamente entre el imputado-testigo y quien suscribe, y no seguir adelante en el análisis de las demás constancias en autos, por caer dentro de la teoría del fruto del árbol envenenado (si la fuente de la evidencia -el árbol- se corrompe, entonces cualquier cosa se gana de él -el fruto- también lo está”.
Asimismo, requirió que sugiera o imponga al agente fiscal actué “con objetividad prevista y regida por el código de procedimiento penal, pedido que rogamos sea tomado en cuenta tanto como la actividad del suscripto, quien no borra con el codo lo que escribe con la mano”.
Finalizando, el abogado dijo que sería penoso tener que abordar el presente tema ante instancias superiores, dejando al escrutinio, no de la Cámara, sino de los organismos pertinentes y la sociedad toda la impostura del agente fiscal que no tiene medida en su afán de protagonismo, lo que en una obra del señor camarista, doctor José Luis Piñeiro, denominó acertadamente el “vedetismo judicial”.
Al respecto, citó al juez tandilense hoy camarista, cuando dijo “actualmente se dan situaciones que podrían denominarse de “derecho penal simbólico”, en las que se pretende comunicar a la sociedad a través de resoluciones o procedimientos espectaculares dirigidos a personas notables o de cierto status, que son elegidas de antemano, que el derecho es fuerte y que es aplicado indefectiblemente. Dicha práctica no tiene en cuenta si se avasallan garantías individuales, o lo que es más importante, el buen nombre y honor de las personas. Sólo interesa lograr su objetivo que puede ocultar un posicionamiento político del juzgador o bien un desprestigio del encausado con un fin ulterior, el cual por lo general es desconocido por la mayoría de los ciudadanos. Frente a ello es muy importante que los tribunales a quienes les toque intervenir, actúen en forma rápida y eficaz de manera de neutralizar tales abusos e impedir que el perjuicio se agrave”.

Testigo

En tanto, en horas del mediodía de ayer, el propio abogado se apersonó a la sede fiscal junto a quien se presentó como madre (en verdad su abuela) del joven que realizara el testimonio contra al abogado, y quien oportunamente también prestó declaración. Ahora nuevamente frente al fiscal dijo que quería saber por qué motivo fueron los efectivos de la DDI a buscarla el día en que compareció ya que no existió ninguna citación. Por otro lado, a instancias del abogado Castaño sostuvo que el día que declaró no se sentía bien.
Por otro lado, dijo que se sintió apretada el día que prestó su primera declaración por cuanto estuvo sola en una oficina y fue traída sin citación.
Preguntada respecto de que consta en su declaración anterior de haber sabido por dichos de su nieto que el doctor Castaño le había solicitado dinero para pagar al juez o al fiscal a fin de lograr su libertad, si dijo eso o no al tiempo de declarar, dijo que no lo recordaba, que se sintió presionada porque el fiscal le mencionó que existían intervenciones telefónicas que así lo indicaban pero que no recuerda.
A sugerencias del letrado Castaño se le preguntó en qué calidad le parecía que llamó su nieto al abogado, respondiendo que en calidad de abogado, con quien tiene una relación profesional e informal.

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