9 de mayo de 2011
Luego de más de tres años de debate en la Comisión de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Cámara Alta, los senadores aprobaron el proyecto de ley que establece: la extensión de las responsabilidades legales y financieras de los productores de aparatos eléctricos y electrónicos hasta el final de la vida útil de sus propios productos (Responsabilidad Extendida del Productor); la prohibición de sustancias contaminantes en la fabricación de nuevos artefactos y la creación de una infraestructura a nivel nacional para el descarte, acopio, transporte, reutilización y reciclado de los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE).
"La media sanción al proyecto de "Ley de Basura Electrónica" tardó mucho en concretarse, fueron más de tres años de debate, aportes de diferentes sectores de la sociedad civil, asesores y senadores, pero también de trabas impuestas por algunos Senadores que se han empeñado en frenar el proyecto de Ley, pero a pesar de ellos la media sanción es hoy un hecho. Desde Greenpeace hemos venido trabajando desde el comienzo en este proceso, impulsando el principio de la Responsabilidad Extendida del Productor para la gestión de estos residuos", señaló Yanina Rullo de la campaña de Residuos Eléctricos y Electrónicos de Greenpeace Argentina.
Los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos son generalmente descartados como residuos domiciliarios ya que surgen del flujo habitual de los residuos domésticos. Sin embargo, estos residuos son considerados peligrosos por sus características y, en virtud de su peligrosidad deben tener una recolección diferenciada de los residuos urbanos comunes.
"Este tipo de residuos peligrosos de origen domiciliario se encuentran en una zona gris con relación a la legislación vigente en nuestro país ya que, al contener compuestos químicos previstos por la Ley de Residuos Peligrosos un residuo electrónico podría estar alcanzada por esta normativa, pero al mismo tiempo por tener orígen domiciliario es tratado como un residuo sólido urbano común. Es por eso la necesidad de una ley de gestión específica, debido a la especificidad del residuo", señaló María Eugenia Testa, directora política de Greenpeace.
De ser aprobado el proyecto de ley en la Cámara de Diputados la "Ley de Basura Electrónica" establecerá por primera vez un sistema nacional de gestión para pilas, baterías, computadoras, heladeras, teléfonos de todo tipo, lámparas de bajo consumo, televisores, electrodomésticos, etc., una vez finalizada su vida útil, es decir, cuando el consumidor de deshace de ellos.
Vale recordar que a través del informe "Basura Informática. La otra cara de la tecnología" Greenpeace indicó que durante 2011 se descartarán 1.200.000 computadoras.
Greenpeace señala que es urgente establecer un sistema de gestión de basura electrónica en el país.
"Las computadoras, impresoras o teclados, como el resto de los aparatos electrónicos, contienen metales pesados y sustancias químicas tóxicas peligrosas para la salud y el ambiente; uno de los elementos con mayor potencial de contaminación son las baterías recargables de las computadoras portátiles", señaló Rullo.
Según la organización ambientalista el volumen del parque de computadoras en el país creció más del doble en los últimos años: de un piso de 4.900.000 unidades en 2006 escaló a 11.600.000 en 2010; y se proyecta la incorporación de más de 5 millones de unidades en los próximos 2 años. Greenpeace advirtió que el descarte de una enorme fracción de este tipo de artefactos generará en los próximos años enormes problemas ambientales y sobre la salud de no establecerse un sistema de gestión adecuado.
En los últimos años el ciclo de vida útil de las computadoras se redujo notablemente: para una computadora de escritorio se estima un plazo de utilidad de siete años y cinco para las portátiles, ya que el "diseño para el basurero" logrado a través de la obsolescencia programada de los aparatos, ha generado una tasa de recambio cada vez más veloz para este tipo de productos. En la actualidad, este tipo de residuos terminan en basurales o rellenos sanitarios junto a los residuos domiciliarios comunes.
"Debemos tener en cuenta, además, que el crecimiento del consumo y descarte de aparatos eléctricos y electrónicos genera una presión sobre los recursos naturales. En el período 2008/2009, por ejemplo, sólo la venta global de celulares y computadoras absorbió el 19% de lo producido por la minería mundial de cobre, el 3% de la minería global de oro, el 4% de plata y 16% de la extracción de paladio. Estos son todos materiales que en su extracción generan un impacto ambiental de enormes proporciones y que una vez desechados los residuos de estos productos electrónicos van a parar a basurales o rellenos sin ser reaprovechados", agregó Rullo.
Según los operadores habilitados en el país, en Argentina se recicla menos del 2% del total de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos colocados en el mercado y entre el 4% al 6% de los RAEE provenientes del sector de tecnología. Si se tiene en cuenta que en Argentina se generan más de 120.000 toneladas anuales de residuos electrónicos, el bajo porcentaje de recuperación es alarmante.
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