8 de marzo de 2011
Un hecho de sangre protagonizado por un hombre y una mujer ocurrió el pasado sábado en la vecina localidad de Olavarría cuando, alrededor de las 5 de la tarde, vecinos de la calle Antártida Argentina al 2100 escucharon varios disparos provenientes de una vivienda de la misma calle.
Alertadas las autoridades se pudo constatar que en el lugar yacían los cuerpos de un hombre mayor y una mujer, a muy poca distancia uno del otro, junto a dos armas de fuego.
El hombre fue identificado como Rubén Díaz (79), dedicado a la comercialización de parabrisas, quien residía durante la semana en Tandil donde era propietario de la firma "Parabrisas Díaz", negocio ubicado en Rodriguez 1590. La víctima, en tanto, fue identificada como María Rodriguez (44), oriunda de Olavarría. Era la empleada doméstica de Díaz aunque, según trascendió, también realizaba tareas adminstrativas vinculadas a la actividad comercial de su victimario.
De acuerdo a las declaraciones del fiscal Martín Pizzolo en el aire de AM1560, inmediatamente constituído en el lugar junto a personal de policía científica se pudo constatar que tanto la muerte del septuagenario como de la mujer fueron provocadas "por sendos impactos de armas de fuego".
"Estamos investigando algun móvil pasional, no necesariamente por algun tipo de relación sentimental, sino porque ya eran conocidos, había una relacion laboral de larga data, asi que alguna cuestión pasional por medio debe haber" adelantó el titular de la UFI 5 de Olavarría.
En este sentido, según Pizzolo, la mujer "ayudaba realmente mucho" al señor que fue el victimario y que despues terminó sucidándose en el hecho.
Aunque algunas versiones indicaban que era "normal" ver a Díaz manipulando armas y efectuando disparos al aire, el fiscal aclaró que esto "no se desprende" de la causa. "La labor mía esta abocada a esclarecer lo que se encontró en la escena del hecho. En este caso, todo nos indicaría que fue un homicidio y un suicidio, por el momento al menos esa información yo no la tengo" afirmó.
Pizzolo detalló además que en el lugar había dos armas aunque, "a simple vista", y luego corroborado por las pericias, se pudo establecer que sólo una de ellas había sido percutada. Se trata de un revólver Magnum 357, "de grueso calibre".
El letrado insistió en referirse a una cuestión "pasional", no necesariamente "sentimental", sino a "un arrojo de ira" por alguna discusión o algo similar. Al respecto, si bien no dio a conocer mayores datos, se supo que esta mujer quería dejar de trabajar en el lugar, algo a lo que Díaz se habría opuesto.
"Por el momento" la causa fue caratulada como "homicidio seguido de sucidio", aunque "todo indica" que la misma no se va a modificar.
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