1 de marzo de 2011

Locales

Locales. Comunicado: El lado salvaje del Socialismo

Ariel Basteiro, destacado militante de décadas, también fue ejecutado sumariamente, al igual que Jorge Rivas quien a pesar de su situación ya conocida un tiempo después también fue alcanzado por la ira oficialista del PS, destituyéndolo e interviniendo la federación Pcia de Bs. As.; al igual que al compañero Osvaldo Maestrojuan de la ciudad de Tandil.

Un grupo de prestanombres de la gavilla oficialista, actuando “comisión de ética” acusa falazmente a nuestros dirigentes de incitar a la violencia durante el frustrado congreso partidario (COSTA SALGUERO) llamado para sumar al partido socialista al frenesí opositor de la derecha sojera.

Así de esta manera y paulatinamente este grupo autodenominado conducción partidaria, Regenteados por los autoritarios Ruben Giustiniani y Carlos Nivio en la Pcia. de Buenos Aires, fueron interviniendo distritos y destituyendo compañeros por fuera de los marcos legales que reza nuestra carta orgánica y declaración de principios (un total de casi 400 en todo el país).

Sosteniendo como argumento que aceptamos colaborar con el gobierno sin autorización de la conducción partidaria, simulando ignorar que un impecable congreso del socialismo bonaerense en el año 2004 en Junín (400 delegados), aprobó por unanimidad una política de alianzas con el Frente para la Victoria y que encierra su obvio correlato: apoyar al gobierno de Nestor Kirchner al que se respaldo electoralmente.

Antes de proceder a las expulsiones- que a un ficticio es un proceso que lleva su tiempo- se apuraron a intervenir el socialismo bonaerense: frente a la derrota política aplican la violencia burocrática del aparato.

Las excusas, se sabe, solo tienen por objeto encubrir las razones verdaderas. En este caso, la verdad es que los socialistas de la pcia. de Buenos Aires resultamos un escollo infranqueable para que cumplan su precepto de llevar al socialismo al lugar de la oposición crispada, irracional y pendenciera de los grupos de poder económicos y comunicacionales.

Frente a estos llamados socialistas que comparten los arrebatos de los que extorsionan al gobierno y a la sociedad reteniendo granos, copando bancos, merodeando rutas, muchos socialistas verdaderos-y no solo los bonaerenses- ratificamos nuestra decisión de respaldar desde una posición de autonomía al gobiernos de la Presidenta Cristina Fernández, al que consideramos- y cualquiera lo sabe- el más avanzado de las últimas décadas.

Ligados a una tradición política de cambio social en libertad, los socialistas entendemos que aún queda mucho por hacer y el sentido de nuestra contribución- propositiva, constructiva- va precisamente en ese sentido: para cumplir estas tareas pendientes y conquistar las demandas todavía insatisfechas es que muchos socialistas colaboramos con la administración pública.

Nosotros los intervenidos, los destituidos, los expulsados, creemos que el partido socialista tiene que estar en la primera fila de las fuerzas progresistas que ponen el cuerpo a favor de las políticas públicas destinadas a reconstruir el Estado, a proteger el salario, a defender la producción y el empleo, a alinearnos con los procesos populares de otros países hermanos de América Latina.

Nuestra participación en la gestión de gobierno es coherente con los objetivos legalmente perseguidos por el socialismo, que no puede ignorar lo que se ha logrado en los últimos 7 años, ni lo que se persigue con esfuerzo en medio del asedio de grupos poderosos de adentro y de afuera que no quieren un Estado activo y solidario.

No tenemos miedo a ningún a las descalificaciones personales que nada tienen que ver con nuestra identidad ni tampoco al debate político. Al contrario, lo reclamamos. Los que le temen son aquellos que prefieren amotinarse contra el cambio y extraviarse en la lucha política de la mano de la derecha radical encarnada por Ricardo Alfonsín y Miguel Lunghi, que exige a estos gerontes la difamación permanente de nuestros mejores hombres, refugiándose en la misma retorica de los sectores de privilegio y desatendiendo hasta las formas más elementales del compromiso socialista.

Para ellos Juan B. Justo, Alicia Moreau, Alfredo Palacios, Manuel Ugarte y Alfredo Bravo no dicen nada.

Quizá por que los tres últimos fueron también expulsados por obra de la intolerancia y ya nadie recuerda a los verdugos.

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