5 de octubre de 2011
Esta vez hubo que trabajar. Y sufrir. Cosa que en sus peleas anteriores no había ocurrido. A Williams lo despachó de un tortazo y a Dzirziniuk le dio una paliza. Es que el inglés Darren Baker a pesar de que en la balanza dio apenas un kilo y monedas más que Maravilla Martínez, sobre el cuadrilátero se vio a una figura enorme, con un tórax de medio pesado (me hizo acordar a Martillo Roldán) y a una imagen mucho más menuda que era la del argentino.
Martínez está peleando en esta categoría porque junto con la de los pesados son las de máxima atracción y además, porque cuando reinaba entre los de la menor, que es donde mejor se desempeña, le apareció la oportunidad de brillar en la que milita actualmente.
Su boxeo es tan simple como complicado. Se agazapa, baja los brazos, va en retroceso y de repente salen sus brazos con una velocidad impresionante desde la distancia precisa. Apabulla y desconcierta.
Supuso que el inglés sería más fácil de lo que realmente fue. Su pronóstico era de seis o siete round. Pero el morrudo rival, buen boxeador invicto con su pesada mano, en las veces que logró golpear, le produjo una molesta hemorragia que descanso tras descanso debía ser atendida. Ocurrió en el tercer round y la aspereza del retador al cinturón obligó a Maravilla a moverse constantemente entrando y saliendo, poniendo sus manos sobre el rostro del rival que al parecer no le hacían demasiado daño porque escondía muy bien su cara detrás de los guantes. Entonces vino el castigo a la zona baja con combinaciones a la cabeza, no sin que el británico también colocara esporádicamente sus golpes, de buena factura y que seguramente dolían, aunque su preocupación mayor era cubrirse que atacar.
En el décimo se acentuó el ataque del argentino que dominó con mayor comodidad que en los asaltos anteriores. El gran estado físico lo estaba ayudando a colocar mejores manos ante un “parate” de su adversario que mostraba que sus reservas físicas se estaban agotando. Y vino el final en el round once. Un boleo de derecha, apenas cubierto por el guante del grandote, dio en su sien y cayó por toda la cuenta.
Una conclusión es que Martínez tiene resistencia para recibir los golpes de un mediano verdadero. Otra es que su categoría es la de los medianos jr y finalmente, que por más que le hayan dado el cinturón de diamantes, es el verdadero campeón de la categoría por más que Sulaimán prácticamente lo haya impuesto a Julio César Chávez Jr. y en vez de enfrentarlo a Maravilla le haya designado como desafiante a Saúl “El Canelo” Álvarez. Cosas de hijos y entenados, Sulaimán, Chávez y Álvarez son mejicanos.
A todo esto Martínez lo que busca es ser el mejor libra por libra, no le importan esos campeonatos. Cinturones tiene como para abastecer a un cuartel de bomberos. Le quedan Floyd Maywather Jr. y Manny Pacquiao. ¿Se harán? Busquemos un adivino.
Comentarios
0Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.
Iniciá sesión para dejar tu comentario
Iniciar sesiónCargando comentarios...
Denunciar comentario